Los precios en las gasolineras han retrocedido desde su máximo de mayo, por encima de los US$4,50 el galón, gracias a la caída de los precios mundiales del crudo.
Los economistas afirman que es probable que la inflación haya alcanzado su punto álgido, pero que llevará tiempo que se reanude el transporte marítimo con normalidad y que los precios de la gasolina vuelvan a los niveles anteriores a la guerra.
Las previsiones para el verano apuntan a temperaturas más altas de lo normal en toda Asia, mientras que un patrón meteorológico de El Niño podría hacer las cosas aún más calurosas.
Los precios de la gasolina están agravando la preocupación de los estadounidenses por el costo de la vida y la ausencia de un acuerdo para poner fin a la guerra.
El aumento de los precios del petróleo provocado por la guerra en Irán está llevando a algunos países de América Latina a volver a los subsidios para contener los efectos en la gasolina, aunque con el riesgo inflacionario.
El presidente de Onexpo pidió a las autoridades mexicanas que amplíen el subsidio al diésel tanto como sea posible porque beneficia a los consumidores.
Exsecretario de Economía sugirió a empresarios gasolineros aprovechar su relación directa con operadores de marcas estadounidenses, que ejercen un “muy poderoso” cabildeo de sus agendas desde Washington.
El gasto de los consumidores estadounidenses mostró resiliencia gracias al repunte bursátil y a mayores devoluciones de impuestos, aunque persisten señales de presión sobre los hogares de menores ingresos.
El presidente de una de las organizaciones más importantes del sector gasolinero en México dijo que los acuerdos de precio conllevan límites operativos “muy complicados” para las estaciones gasolineras.
El gobierno planea gastar hasta R$2.900 millones (US$580 millones) al mes para subvencionar la gasolina y el gasóleo, ya sean de producción nacional o importados, según el ministro de Planificación, Bruno Moretti.