El ministro de Minas y Energía, Alexandre Silveira, dijo que Brasil quiere elevar su mezcla obligatoria de etanol en la gasolina al 32% en la primera mitad de 2026.
Los países de América Latina han sentido el impacto del alza del petróleo a través de los combustibles y, pese al alto el fuego en Medio Oriente, la incertidumbre persiste.
Bolivia sigue enfrentando escasez de divisas, distorsiones cambiarias, presión fiscal y correcciones incompletas de precios relativos. En ese contexto, “dos meses de alivio en el índice general no alcanzan para hablar de estabilización”.
El alza de la gasolina en Latinoamérica puede aumentar la tensión social y presionar la inflación, afectando transporte, agricultura y cuentas públicas, con impactos distintos.
Tras realizar moderadas reducciones del precio en febrero y marzo, el Gobierno retomó los aumentos siguiendo los pasos de otros países de la región como Chile.
El mandatario de Bolivia, Rodrigo Paz, reveló que una red delincuencial estaba robando los hidrocarburos de su país para luego venderlos ilegalmente en el exterior.
El índice de sentimiento final de marzo de la Universidad de Michigan cayó a 53,3 desde una lectura preliminar de 55,5, según un informe publicado este viernes.
Cálculos de ANIF apuntan a un déficit del FEPC de COP$10,7 billones en 2026, acumulando un total de COP$136 billones desde su creación, lo que equivaldría a 15 reformas tributarias.
Las compañías de transporte por carretera ya sienten el impacto del encarecimiento y otros países están recortando las compras de combustibles para barcos.
Los precios al por mayor del gasóleo de Petrobras están un 65% por debajo del precio internacional, mientras que los de la gasolina tienen un descuento del 45%.
Los consumidores sentirán el impacto a partir del 26 de marzo, cuando el precio al por mayor de la gasolina de 93 octanos se dispare en torno a un 44% o US$0,41 por litro.