El conflicto armado, que inició el 28 de febrero de este año, ha convulsionado a los mercados por el cierre iraní del estrecho de Ormuz y México no ha sido la excepción.
A los proveedores mexicanos les resulta rentable enviar cargamentos al continente, aunque ello signifique que el país tenga que aumentar sus propias importaciones.
La gasolina regular mantendrá un precio de MXN$24 por litro y el diésel tendrá un valor menor a MXN$27 por litro en las estaciones de servicio mexicanas.
Los precios del diésel se dispararon al inicio del conflicto, en parte porque Ormuz es una ruta de tránsito fundamental para el combustible producido en las refinerías de toda la región del Golfo.