Ciudad de México — La petrolera británica British Petroleum (BP), el comercializador suizo de materias primas Glencore y otras compañías obtuvieron nuevos permisos del Gobierno de México para importar combustibles.
La Secretaría de Energía expidió permisos para importar gasolina regular y diésel a las empresas Combustibles de Oriente, Comercializadora de Hidrocarburos Noil, Energas, Petrotal, Alveg de Grupo Idesa, además de BP y Glencore, de acuerdo con información obtenida por Bloomberg Línea y registros públicos.
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Una vocera de BP confirmó a Bloomberg Línea que la empresa recibió la autorización de la Secretaría de Energía y está usando el permiso para importar combustibles a México.
Glencore declinó comentar sobre el tema, mientras que la Secretaría de Energía y el resto de las compañías no respondieron a las solicitudes de información.
México importó un total de 489.000 barriles diarios de gasolinas durante 2025, de los cuales, 31% correspondió a empresas privadas y el 69% restante al gigante estatal Pemex, según datos de la Secretaría de Energía.
A partir de 2021, la dependencia energética endureció las importaciones de combustibles al extinguir 1.866 permisos por usos indebidos, término de periodo o incumplimiento de obligaciones y dejó vigentes 88 permisos, una reducción de 95% que siguió encogiéndose.
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El aumento del contrabando y su impacto fiscal tuvo un peso importante en el endurecimiento del Gobierno.
Un año después, en 2022, la dependencia, entonces dirigida por Rocío Nahle, dejó a empresas como BP y Glencore sin la renovación de sus permisos, y sólo Valero, Exxon, Koch, Marathon y Shell poseían permisos de importación en 2025, sin considerar los de la empresa estatal Pemex.
Las restricciones al sector privado respondieron a la política energética del expresidente nacionalista Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), que intentó revertir la apertura al capital privado con el fin de rescatar a la endeudada empresa pública Pemex y producir todos los combustibles que demanda el país desde sus refinerías, además de frenar el contrabando de combustibles, un esquema de corrupción que ha escalado a hasta altos mandos de la Secretaría de Marina.
Pemex ha incrementado la producción de combustibles gracias a la entrada en operación de la refinería Dos Bocas, pero ha sido incapaz de abatir las importaciones ante retrasos en obras clave como las plantas coquizadoras en las refinerías de Tula y Salina Cruz.













