Las grandes petroleras vuelven a mover fichas en Venezuela tras la flexibilización parcial de sanciones de EE.UU., aunque condicionan nuevas inversiones a estabilidad política, reglas claras y reconstrucción de infraestructura.
Los inversionistas reaccionaron al repunte del crudo y al deterioro de las expectativas sobre tasas de interés en Estados Unidos, aunque Wall Street logró sostenerse gracias al impulso de las tecnológicas.
El memorando de entendimiento entre BP y Caracas establece “áreas potenciales de cooperación en gas material y exploración futura”, dijo BP el miércoles en un comunicado.
Las dudas sobre el retorno de las inversiones en inteligencia artificial y el alza del petróleo reavivan la cautela antes de los resultados de las grandes tecnológicas.
Las acciones en EE.UU. suben impulsadas por el sector tecnológico y señales de distensión geopolítica, mientras el mercado prioriza resultados corporativos sólidos frente a los riesgos en Medio Oriente.
BP señaló que sus operadores, que negocian energía procedente de sus operaciones y de terceros en todo el mundo, pudieron beneficiarse de la volatilidad y las subidas de precios provocadas por la guerra.
Se trata de un acto de malabarismo difícil y muy público para los ejecutivos en el momento de presentar los beneficios del cuarto trimestre, que los analistas esperan que sean los más bajos en casi cinco años.