Bloomberg — El gobierno brasileño ampliará las reducciones de impuestos federales y los subsidios a los combustibles en un intento por proteger a los consumidores del aumento de precios debido a la guerra en Irán, extendiendo así las medidas que ya había anunciado en medio del conflicto.
El gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva eliminará temporalmente los llamados impuestos PIS/Cofins sobre el biodiésel y el combustible de aviación, al tiempo que subsidiará la producción local de diésel y la importación de gas para cocinar, según declaró el lunes a la prensa el ministro de Hacienda, Darío Durigan.
Ver más: Fraude y agujeros millonarios: así fue el escandaloso desplome de Banco Master en Brasil
Estas medidas forman parte de un paquete más amplio que el equipo económico de Lula presentó para intentar mitigar los efectos de una guerra que ya lleva seis semanas. Según el ministro de Planificación, Bruno Moretti, las medidas, que también permitirán a las aerolíneas acceder a líneas de crédito de un fondo nacional de aviación, entrarán en vigor de inmediato y tendrán una duración inicial de dos meses.
El plan incluye un subsidio de R$1,20 por litro para las importaciones de diésel, cuyo costo será compartido entre el gobierno federal y los estados. Asimismo, establece un subsidio de R$0,8 por litro para el diésel de producción nacional.
En combinación con las medidas anunciadas el mes pasado, el paquete aumentará los subsidios totales a R$1,52 por litro para las importaciones de diésel y a R$1,12 por litro para la producción nacional.
Según Durigan, el costo se compensará en gran medida con los impuestos a las exportaciones de petróleo y otros ingresos relacionados. Los subsidios adicionales tendrán un impacto fiscal de R$10 mil millones (US$1.900 millones), pero las compensaciones permitirán al gobierno cumplir con su meta presupuestaria para 2026, agregó Durigan. La administración de Lula busca un modesto superávit primario, sin incluir los pagos de intereses, este año.
El prolongado conflicto ha provocado un fuerte aumento en los precios mundiales del petróleo desde que comenzó a finales de febrero, obligando a los gobiernos de todo el mundo a reaccionar. Lula ha actuado con especial urgencia ante la renovada preocupación inflacionaria de cara a las elecciones presidenciales de Brasil en octubre, en las que el veterano líder izquierdista planea buscar la reelección.
Ver más: BMW apuesta por la diversificación para sostener su liderazgo en Brasil, según su CEO en el país
“Lula nos indicó que una guerra que no tiene nada que ver con Brasil no puede perjudicar a nuestra población”, dijo Durigan en una conferencia de prensa.
Este paquete de medidas se basa en los pasos iniciales que su gobierno dio a mediados de marzo, cuando eliminó temporalmente el impuesto PIS/Cofins sobre las importaciones y ventas de diésel, al tiempo que ofrecía subsidios a los productores e importadores del producto.
Moretti afirmó que el gobierno podría recaudar hasta R$40.000 milloneS en ingresos vinculados al petróleo.
El gobierno planea revisar las medidas cada 60 días, dijo Moretti. Añadió que tomará medidas adicionales para combatir los altos precios del combustible si es necesario, y que las empresas que reciban subsidios deberán trasladar esos ahorros a los consumidores.
El ministro de Minas y Energía, Alexandre Silveira, declaró que el gobierno también impondrá multas más elevadas por la especulación de precios y otorgará a una agencia federal facultades para cerrar gasolineras si determina que están incurriendo en dicha práctica.
Lea más en Bloomberg.com