Bloomberg — El ministro de Hacienda de Brasil, Fernando Haddad, anunció su renuncia este jueves, antes de la fecha límite de abril para que los funcionarios dejen sus cargos y puedan postularse a puestos electivos.
Se espera que Haddad anuncie esta noche su candidatura a gobernador de São Paulo, lo que prepararía una contienda de alto perfil en un estado clave para las posibilidades de reelección del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Haddad, quien ha estado al frente de la cartera desde que Lula regresó a la presidencia en 2023, había indicado previamente que dejaría el cargo a principios de este año.
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La decisión posiciona a Haddad para una nueva disputa con el gobernador Tarcísio de Freitas, quien se espera que busque un segundo mandato tras meses de especulación sobre una posible candidatura presidencial. Freitas partiría como favorito tras su holgado triunfo hace cuatro años, aunque Haddad intentará ayudar a Lula a mantener una diferencia ajustada en el estado más poblado de Brasil, tal como ocurrió en la estrecha victoria del mandatario sobre el expresidente Jair Bolsonaro en 2022.
Lula informó que el viceministro de Hacienda, Dario Durigan, reemplazará a Haddad. La medida forma parte de un ajuste del equipo económico del presidente, ya que la ministra de Planificación, Simone Tebet, también se prepara para dejar el cargo y competir en las elecciones de este año.
Heredero del Presidente
La salida de Haddad pondrá fin a una gestión en la que lideró los intentos del gobierno por mejorar las perspectivas fiscales de Brasil tras años de fuerte gasto durante la pandemia. Fue una tarea que lo obligó a caminar por una cuerda floja entre un presidente inclinado a impulsar el crecimiento mediante el gasto y unos inversionistas que exigían austeridad.
Haddad dejará el cargo sin haber logrado en gran medida el ajuste fiscal que los mercados esperaban. Pese a metas ambiciosas, la deuda pública sigue en aumento y las reglas fiscales que diseñó hace tres años comienzan a mostrar señales de debilidad.
El ministerio apunta a un modesto superávit primario en 2026, pero los analistas consideran que es un objetivo poco realista. Los inversionistas señalan que, al incluir miles de millones de reales en gastos exentos de las reglas fiscales, el resultado sería un déficit.
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Aun así, el arquitecto de la estrategia de Lula para financiar la expansión de programas sociales y proyectos de desarrollo mediante mayores impuestos a los más ricos acumula varios logros. Consiguió la aprobación de una reforma tributaria de gran alcance, generó niveles récord de recaudación y aumentó los gravámenes a los sectores más ricos, bancos y empresas de apuestas, lo que permitió financiar alivios para trabajadores de menores ingresos.
Considerado desde hace tiempo el heredero político más probable de Lula, es casi seguro que Haddad seguirá desempeñando un papel en la vida pública brasileña en el futuro, ya sea como ministro en un próximo gobierno, si Lula gana, o con una eventual candidatura presidencial cuando su mentor de 80 años deje la escena política.
“Haddad deja el Ministerio de Hacienda más grande de lo que era cuando llegó”, dijo Thomas Traumann, consultor político radicado en Río de Janeiro y autor de un libro sobre la historia de los ministros de Finanzas de Brasil. “Está consolidado como el heredero político del presidente”.
“Fue el ministro que proporcionó una base sólida para el gobierno de Lula”, continuó Traumann, “y su agenda de gravar a bancos, apuestas y multimillonarios también servirá como un punto central en la estrategia de comunicación de la campaña de reelección de Lula”.
Problemas fiscales
Haddad inicialmente rechazó la idea de postularse este año, prefiriendo centrarse en el desarrollo del mensaje de campaña y la plataforma económica de Lula. Pero el presidente lo fue convenciendo gradualmente de que era necesario en la contienda.
Exalcalde de São Paulo, Haddad ha sido uno de los aliados más cercanos de Lula desde que el mandatario fue condenado por corrupción en 2017 y posteriormente encarcelado. Con Lula impedido de competir en las elecciones presidenciales de 2018, fue Haddad quien ocupó su lugar.
La decisión de Lula de nombrar a Haddad como ministro de Hacienda tras ganar las elecciones de 2022 decepcionó inicialmente a los inversionistas que esperaban un perfil más afín al mercado. Sin embargo, en un inicio logró convencer a muchos escépticos con el impulso de un nuevo marco fiscal y otras medidas de austeridad. En julio de 2023, Haddad obtuvo un 65% de aprobación en una encuesta entre representantes del sector financiero.
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“Al final resultó ser una sorpresa”, dijo recientemente el exsecretario del Tesoro, Mansueto Almeida. “El mercado podrá aplaudir al gobierno por la reforma tributaria. Otra cosa que afirmó correctamente fue que para aumentar el gasto, hay que encontrar ingresos”.
“Es una persona abierta al diálogo; habla con todos los sectores. Creo que tiene un diagnóstico muy claro de lo que se necesita hacer”, dijo Almeida, hoy economista jefe del banco de inversión BTG Pactual SA. “Pero necesita generar un entorno político para lograrlo”.
Los esfuerzos fiscales de Haddad lo colocaron regularmente en una posición difícil tanto con Lula como con aliados que temían que afectara el crecimiento económico.
A fines de 2024, Lula vinculó una propuesta de nuevas exenciones del impuesto a la renta a un esperado plan de recorte del gasto, una decisión que agravó una venta masiva de la moneda que llevó al real a mínimos históricos frente al dólar. Los intentos de Haddad de cerrar los déficits principalmente mediante aumentos de ingresos, en tanto, en ocasiones irritaron a los mercados y en otras erosionaron la confianza en sus metas fiscales.
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