Cómo el calor y una megasequía prepararon a Chile para devastadores incendios forestales

Los incendios forestales en el centro-sur de Chile han causado al menos 20 muertes y destruido más de 62.000 hectáreas.

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Bloomberg — Los incendios forestales ocurridos en el centro-sur de Chile han arrasado más de 62.000 hectáreas, un área casi del tamaño de Chicago, y han quemado comunidades enteras, causando la muerte de 20 personas.

Decenas de miles de personas han huido de sus hogares. El presidente Gabriel Boric y el presidente electo José Antonio Kast visitaron la región afectada el miércoles, y hasta el jueves todavía había 18 incendios sin controlar.

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Los chilenos están enfrentando una tragedia que les resulta devastadora y cada vez más frecuente. Hace menos de diez años, incendios tan catastróficos apenas se registraban en la conciencia nacional. En la actualidad, son una amenaza constante durante el verano del hemisferio sur. La temporada de incendios actual ni siquiera está cerca de llegar a su fin.

Los incendios forestales más mortíferos de la historia de Chile, ocurridos febrero de 2024, dejaron 138 muertos en la localidad costera de Viña del Mar. Fue la peor catástrofe del país desde el terremoto de 2010. Si bien la superficie total quemada esa temporada de incendios fue menor que en algunos años anteriores, las llamas alcanzaron lugares densamente poblados, aumentando su número de víctimas.

Sin embargo el año que marcó el punto de inflexión fue 2017.

Entonces, las llamas devastaron 570.000 hectáreas, con diferencia la mayor superficie jamás registrada en Chile. Un estudio lo clasificó como el primer megaincendio chileno, utilizando una definición que tiene en cuenta la intensidad de un incendio, su velocidad y la distancia que recorren las brasas, variables que definen lo predecibles y controlables que son las llamas.

En 2023, las llamas destruyeron un área aproximadamente tres veces el tamaño de Los Ángeles y mataron a 26 personas. Los granjeros perdieron decenas de miles de animales. Bomberos de ocho países, entre ellos Francia, España y Portugal, acudieron en su ayuda.

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El cambio climático ha amplificado las condiciones de los incendios en Sudamérica como en otros lugares. Los recientes incendios se desataron en medio de una severa ola de calor, con altas temperaturas que en algunos lugares rondaron los 38°C (100°F).

Chile sufre una megasequía desde 2007, marcada por precipitaciones ininterrumpidas por debajo de lo normal unidas a temperaturas elevadas, según un análisis.

“El primer efecto perceptible es que la temporada de incendios forestales se ha hecho mucho más larga de lo que solía ser”, dijo Eduardo Peña, profesor de silvicultura de la Universidad de Concepción, situada en la misma región de los incendios forestales.

“Antes teníamos una temporada de incendios de cuatro meses, de diciembre a marzo. Ahora, los incendios empiezan en octubre y terminan casi en mayo, es decir, la temporada [de duración] casi se ha duplicado.” Lo mismo está ocurriendo también en Norteamérica.

A nivel mundial, un espectacular aumento de los incendios elevó la pérdida de bosques a una cifra récord en 2024, el año más reciente con datos disponibles en la plataforma Global Forest Watch del Instituto de Recursos Mundiales. Dos países sudamericanos, Brasil y Bolivia, registraron las mayores pérdidas.

En Chile, las acciones humanas, ya sean intencionadas o negligentes, han sido la causa directa de prácticamente todos los incendios forestales. Las autoridades anunciaron este miércoles la detención de un hombre que utilizó un líquido inflamable para quemar un campo de trigo, que se salió de control.

Chile tiene una población muy urbanizada, señaló Peña. Ahora, debido a la preocupación por la delincuencia “e impulsados por el sueño de reencontrarnos con nuestro pasado rural, mucha gente quiere una segunda vivienda en el campo”, dijo, “y la ecuación es simple: Más gente y más combustible significan más incendios”.

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