Sincerar las cuentas sin sanearlas: el dilema fiscal que enfrenta Colombia con el Presupuesto 2027

El nuevo PGN asciende a COP$634,9 billones y reconoce un déficit de 9,4% del PIB para 2027. Analistas destacan la transparencia del ejercicio, pero advierten sobre las medidas que todavía deben concretarse.

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Bogotá — El nuevo Presupuesto General de la Nación (PGN) para 2027 parte de un escenario fiscal más deteriorado que el previsto en el Marco Fiscal de Mediano Plazo y eleva las necesidades de financiamiento del Gobierno.

El proyecto radicado por la administración de Abelardo De la Espriella asciende a COP$634,9 billones, COP$59,3 billones más que la propuesta presentada por el Gobierno de Gustavo Petro, lo que implica más fragilidad para las finanzas públicas pese al sinceramiento de las cuentas.

Expertos de ANIF y Corficolombiana coinciden en que el aumento del presupuesto no corresponde principalmente a una expansión generalizada del gasto.

Corficolombiana señala que “cerca de dos tercios del incremento, equivalentes a COP$37,4 billones, corresponden a un mayor servicio de la deuda, mientras COP$24,9 billones corresponden a funcionamiento y la inversión disminuye COP$3 billones”.

ANIF presenta una distribución similar. Según su informe, 61% del incremento corresponde a mayor servicio de la deuda y 42% al reconocimiento de obligaciones de funcionamiento preexistentes, mientras la inversión pública se reduce en COP$3 billones.

Un déficit de 9,4% del PIB

La principal modificación aparece en el Plan Financiero. El déficit total del GNC para 2027 pasa de 4,5% del PIB previsto en el Marco Fiscal a 9,4%, mientras el déficit primario pasa de 0,5% a 4,5% del PIB. Con este escenario, la deuda neta subiría de 58,9% a 66,2% del PIB.

ANIF señala que el deterioro del balance primario explica buena parte del aumento del déficit.

El centro de estudios atribuye el cambio, entre otros factores, a la exclusión de COP$30,2 billones de ingresos tributarios contingentes y al reconocimiento de obligaciones relacionadas con salud, pensiones y el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC).

Para Camilo Pérez, director de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá, el Gobierno está optando por llevar las cuentas hacia el escenario de mayor deterioro reconocido en el nuevo ejercicio.

“La estrategia de este Gobierno, como lo revela el ministro de Hacienda y, en general, los comunicados y la información que han ido saliendo, es la de sincerar por completo las cuentas y llegar a lo que podríamos considerar el peor escenario”, afirmó Pérez.

El analista añadió que, después de ese reconocimiento, las medidas planteadas por el Gobierno buscan mejorar las cifras fiscales hacia adelante.

“Lo que tendríamos, si efectivamente se cumple el plan que ha trazado el Gobierno, es que ese 9,4% fiscal de 2027 sería, de nuevo, el techo, el peor escenario que uno podría encontrar”, señaló.

Más deuda para financiar el presupuesto

El sinceramiento también modifica la estructura de financiamiento. Las necesidades de financiamiento del GNC prácticamente se duplican, al pasar de cerca de COP$130 billones a COP$266 billones. ANIF señala que el aumento está explicado principalmente por el deterioro del balance primario.

Corficolombiana calcula que los desembolsos internos mediante TES pasarían de COP$84 billones a COP$150,9 billones, mientras los externos aumentarían de COP$25,9 billones a COP$87,7 billones.

ANIF también registra un aumento de los recursos de capital, que pasan de COP$187,5 billones a COP$287,7 billones. El incremento incluye COP$58,9 billones adicionales de crédito interno y COP$54,2 billones adicionales de crédito externo.

En este punto, Corficolombiana resume la situación señalando una tensión entre “mejor calidad jurídica, pero mayor fragilidad financiera”.

La inversión pierde espacio

El nuevo presupuesto también reduce la asignación para inversión. Corficolombiana registra una caída desde COP$90,0 billones hasta COP$87,0 billones, mientras su participación dentro del PGN baja de 16,1% a 13,7%.

El informe agrega que solo COP$23,9 billones de ese rubro corresponden a adquisición de activos no financieros.

El resto incluye transferencias, asistencia social, bienes y servicios y otros conceptos registrados presupuestalmente como inversión.

Por sectores, ANIF señala que Transporte es el único que registra un aumento material en inversión, con COP$700.000 millones adicionales. En contraste, Inclusión Social y Reconciliación reduce COP$1,9 billones, Trabajo COP$500.000 millones, Educación COP$300.000 millones, Agricultura COP$200.000 millones y Salud COP$200.000 millones.

El ajuste de COP$45 billones

Frente al deterioro de las cuentas, el Gobierno anunció una Ley de Ajuste Fiscal por COP$45 billones. Corficolombiana señala que la iniciativa busca reducir en 2027 el déficit primario de 4,5% a 3,3% del PIB y el déficit total de 9,4% a 7,2%.

ANIF señala que su aprobación depende del Congreso. El escenario planteado por el Ministerio de Hacienda llevaría el déficit total de 9,4% a 7,2% del PIB.

Felipe Campos, gerente de Estrategia e Inversión de Alianza Valores, considera que el sinceramiento era necesario, aunque cuestiona que el reconocimiento de la situación fiscal haya sido presentado separado de las medidas de ajuste.

“Era importante mostrar la dimensión del nivel donde vamos a arrancar”, afirmó Campos.

El analista considera que el Gobierno pudo haber combinado el sinceramiento con medidas concretas.

“El Gobierno podía haber mezclado el tema del sinceramiento con los planes, con medidas más aterrizadas, y creo que eso faltó”, sostuvo.

Campos también puso el foco en la dependencia que tendrán las medidas frente al Congreso.

“A mí me preocupan, obviamente, dos cosas. Me preocupa hasta qué punto las medidas que se van a tomar dependen del Congreso y, obviamente, de la capacidad del Gobierno”, dijo.

Diferencias sobre la velocidad del ajuste

Tanto ANIF como Corficolombiana coinciden en que el ajuste fiscal todavía está pendiente de materializarse, pero presentan diferencias en algunos detalles de las sendas proyectadas.

Corficolombiana señala que el Gobierno busca alcanzar hacia 2030 un balance primario positivo y estabilizar la deuda neta alrededor de 64% del PIB, en lugar de que llegue a 82%. Considera que las metas todavía lucen optimistas.

ANIF plantea que el ajuste permanente permitiría alcanzar un balance primario positivo en el último año del Gobierno y estabilizar la deuda en torno a 64,8% del PIB. También señala que la convergencia hacia la regla fiscal podría extenderse durante todo el actual Gobierno.

Para Pérez, el desafío no termina con la presentación del PGN.

“Existen unos desafíos grandísimos, no solo por el tamaño y la complejidad de la situación fiscal, sino porque debe ir al Congreso y se deben hacer diferentes acuerdos, tanto políticos como legales, para llegar a este fin”, afirmó.

El director de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá considera que el presupuesto representa apenas una primera etapa.

“El PGN creo que es apenas la primera parte de un largo camino que debería recorrer el Gobierno para lograr llegar a un buen término en esta situación tan compleja desde el punto de vista fiscal”, dijo.

La reacción de los mercados

Los dos informes también registran una reacción negativa de los mercados tras conocerse las nuevas cifras fiscales.

ANIF señala que la deuda pública se desvalorizó 25 puntos básicos en promedio al cierre del viernes, mientras la tasa de cambio registró una depreciación significativa durante la jornada.

Corficolombiana reporta que la curva de TES tasa fija se desvalorizó en promedio cerca de 28 puntos básicos, con mayores presiones en los tramos medio y largo.

Campos considera que los mercados pueden absorber parte de este escenario si el Gobierno avanza en el ajuste.

“Los mercados están dispuestos a maniobrar con un resultado que se acerque a los COP$30 o COP$40 billones”, afirmó.

Y agregó: “Siento que le van a dar esa dosis de confianza adicional”.

Sin embargo, también identifica condiciones que considera relevantes para esa percepción.

“En el momento en que el Gobierno falle en recortar 1,5% del PIB o los 2 que está planteando, inmediatamente va a haber preocupación”, señaló.

Campos también mencionó como factores de atención la inflación, el ajuste del salario mínimo y el impacto de El Niño.

“Para mí, esos dos eventos son los que esperaría que sean claves en términos de la estabilización y que están en manos del Gobierno”, afirmó, en referencia a la inflación y al ajuste del salario mínimo.

Un proceso que apenas comienza

Todos coinciden en que el nuevo PGN hace explícitas obligaciones que no estaban plenamente incorporadas en el proyecto anterior y que el Gobierno deberá avanzar en medidas adicionales para modificar la trayectoria fiscal.

Corficolombiana describe el proceso como “una primera dosis de realidad fiscal para un ajuste que apenas comienza”.

ANIF, por su parte, señala que el ejercicio evidencia la necesidad de fortalecer la transparencia y trazabilidad de las finanzas públicas y plantea que la programación presupuestal debería funcionar como un instrumento de Estado ante los cambios de administración.

Pérez coincide en que se trata de un proceso de largo plazo. “Es un esfuerzo de largo aliento”, afirmó.

Campos, en tanto, centra su preocupación en lo que ocurra después del sinceramiento y en la capacidad del Gobierno para convertir el anuncio de ajuste en medidas concretas.

“Insisto en que el Gobierno prefirió dar el mensaje por etapas”, señaló.

El nuevo PGN deja así una diferencia clara entre el punto de partida fiscal reconocido para 2027 y las medidas anunciadas para modificarlo.

El déficit de 9,4% del PIB está incorporado en el nuevo escenario, mientras el ajuste de COP$45 billones anunciado por el Gobierno todavía requiere medidas y, en los aspectos que corresponda, aprobación del Congreso.