Citi ve un “reset fiscal” en Colombia, pero ahora el foco de los mercados pasa a cómo financiarlo

El banco sostiene que el nuevo presupuesto no representa otro shock fiscal, sino un reconocimiento de pasivos y gastos que ya existían.

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A Citibank Branch Ahead Of Earnings Figures

Bloomberg Línea — Citi (C) considera que el nuevo presupuesto que presentó el Gobierno de Colombia debe leerse como un “reset fiscal”, más que como un nuevo deterioro deliberado de las cuentas públicas. Para el banco, se están reconociendo obligaciones que ya existían y retirando ingresos que considera inciertos.

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La estrategia cambia el foco sobre las cifras fiscales. El déficit previsto para 2027 alcanza 9,4% del PIB, pero Citi lo considera un punto de partida previo al ajuste. La sorpresa, según Esteban Tamayo, analista del banco, está en la magnitud de los pasivos que hasta ahora no habían sido reconocidos.

El Gobierno sostiene que ya realizó parte del ajuste fiscal en lo que va de 2026. Sin los aplazamientos y controles al gasto aplicados durante el año, el déficit habría alcanzado 8,2% del PIB, frente al 7,2% que ahora proyecta la administración.

Para Citi, “el marco revisado se entiende mejor como un ejercicio de reconocimiento fiscal que como un nuevo deterioro deliberado de las finanzas públicas de Colombia”, una lectura que coloca el énfasis en la construcción de una nueva base fiscal.

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El déficit de 9,4% es el punto de partida

El ejercicio para 2027 combina menores ingresos con el reconocimiento de gastos que, según el Gobierno, estaban omitidos o insuficientemente financiados. Frente al presupuesto anterior, presentado por el gobierno de Gustavo Petro, los ingresos bajan alrededor de COP$41 billones (US$9.400 millones) y el gasto aumenta COP$33 billones (US$7.600 millones).

El gasto total sube así a COP$529,2 billones (US$121.700 millones), desde COP$496,1 billones (US$114.000 millones). La revisión incorpora necesidades relacionadas con salud, pensiones, nómina pública, subsidios de energía y gas, universidades, elecciones territoriales y reconstrucción tras el terremoto.

Entre esas obligaciones aparecen COP$9,6 billones (US$2.200 millones) asociados al Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles. El gasto en pensiones llega a COP$96 billones (US$22.100 millones), mientras los recursos del aseguramiento en salud ascienden a COP$71,9 billones (US$16.500 millones).

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Citi advierte que no todas esas presiones necesariamente persistirán después de 2027. Los gastos electorales, parte de la reconstrucción, los atrasos y algunos pasivos contingentes se concentran en ese año, mientras salud, pensiones y nómina presentan un componente estructural.

En ese contexto, Tamayo sostiene que “el déficit de 9,4% debe verse como un piso”. El presupuesto no incorpora los efectos de futuras medidas legislativas y contempla gastos que, bajo la lectura oficial recogida por Citi, habrían terminado materializándose de cualquier manera.

La siguiente pieza serán las nuevas medidas que se contemplan. El Gobierno ha planteado un ajuste del gasto equivalente a entre 2% y 2,2% del PIB, que podría llevar el déficit hacia un rango de 7,2% a 7,4%. Ese ahorro todavía no forma parte de la línea base presupuestaria.

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El planteamiento coincide con el mensaje que el Gobierno ha dado en la Convención Bancaria que se celebra en Cartagena. José Manuel Restrepo, vicepresidente de la República, anticipó este viernes que el ministro de Hacienda Miguel Gómez presentará el denominado “presupuesto de la verdad”, con el que la administración busca mostrar las obligaciones que considera insuficientemente financiadas.

Citi pone el foco en el financiamiento

La lectura del banco desplaza entonces la atención hacia la capacidad de financiar el nuevo punto de partida. “El financiamiento, no el déficit, es la principal pregunta del mercado”, afirma Citi ante el aumento previsto de las necesidades brutas de recursos para 2027.

Esas necesidades alcanzan COP$266,3 billones (US$61.200 millones), frente a COP$130,4 billones (US$30.000 millones) en el marco fiscal previo. Los desembolsos brutos subirían a COP$238,6 billones (US$54.900 millones), con un incremento tanto del endeudamiento interno como del externo.

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El financiamiento doméstico ascendería a COP$150,9 billones (US$34.700 millones), mientras los desembolsos externos llegarían a COP$87,7 billones (US$20.200 millones). Citi considera que un eventual ahorro derivado de las nuevas medidas probablemente se reflejaría primero en menores necesidades de endeudamiento externo.

Las amortizaciones también explican parte del salto. Las internas pasan de COP$13,8 billones (US$3.200 millones) a COP$42,8 billones (US$9.800 millones). Para Citi, parte del aumento de la emisión podría responder a un tránsito desde financiación de corto plazo hacia TES más convencionales.

La estrategia de ajuste que acompañará esas mayores necesidades fiscales todavía está por conocerse. Restrepo indicó que las cuentas heredadas no contemplaban recursos suficientes para cubrir obligaciones en pensiones, salud, salarios de funcionarios públicos, intereses de la deuda y universidades estatales, rubros que forman parte del reconocimiento fiscal sobre el que también centra su lectura Citi.

José Manuel Restrepo, vicepresidente de Colombia

“A partir de allí, el ministro de Hacienda presentará la propuesta de ajuste fiscal, que es el camino a través del cual nosotros sinceramos las cifras de la Nación y simultáneamente contribuimos de mejor manera a generar la confianza en la inversión extranjera y la inversión local para que Colombia tenga la capacidad de crecer mucho más”, dijo Restrepo en su participación en la Convención Bancaria.

La capacidad de convertir este reconocimiento fiscal en consolidación queda así ligada a la aprobación de las nuevas medidas y a la composición definitiva del financiamiento. Son esas variables, más que el déficit presentado como línea base, las que determinarán el siguiente capítulo de la lectura fiscal de Citi.

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