Bloomberg Línea — El dólar, el oro y el bitcoin (XBTUSD) afrontan en Jackson Hole una prueba que puede redefinir el pulso de los mercados: el primer gran discurso de Kevin Warsh como presidente de la Reserva Federal y las señales que deje sobre inflación, tasas y la forma en que conducirá la política monetaria.
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La atención estará puesta en si Warsh aprovecha la cita de hoy para aclarar cómo reaccionará la Fed ante los datos o mantiene su rechazo a orientar al mercado sobre los próximos movimientos. Esa decisión puede trasladarse a los rendimientos de los bonos y, desde allí, a divisas, metales y criptoactivos.
La cita llega además con el ‘debasement trade’ nuevamente en el radar. Las dudas sobre las finanzas de Estados Unidos y las medidas para contener los rendimientos de su deuda han presionado al dólar y favorecido la búsqueda de activos que puedan preservar valor, entre ellos el oro y el bitcoin.
Esa dinámica coloca el mensaje de Warsh en el centro de la operación. Para Sim Moh Siong y Christopher Wong, analistas de OCBC Group Research, “el dólar podría encontrar apoyo si Warsh y otros funcionarios de la Fed rechazan las preocupaciones sobre la degradación de la moneda y reafirman su compromiso de devolver la inflación al objetivo del 2% de la Fed”.
El dólar llega a Jackson Hole con presión bajista
Citi (C) mantiene una visión bajista sobre el dólar antes de Jackson Hole. El analista Daniel Tobón considera que Warsh no tiene incentivos fundamentales para sorprender con un mensaje más restrictivo, debido a la moderación reciente de los datos y a las expectativas que ya incorpora el mercado.
Si los inversores descartan nuevas alzas de la Fed, disminuye el atractivo relativo de los activos estadounidenses por rendimiento, un factor que puede mantener la presión sobre la moneda, que ha caído 0,74% en el mes y 2,39% desde su máximo del año.
“Seguimos bajistas con el dólar de cara a Jackson Hole”, sostiene Tobón. Para Citi, los principales riesgos para esa perspectiva están más relacionados con las valoraciones, el posicionamiento y una eventual escalada entre Estados Unidos e Irán que con el discurso de Warsh.
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Andrew Hollenhorst, también de Citi, considera que el mayor riesgo para el dólar es que el funcionario resulte menos restrictivo de lo esperado. Eso podría ocurrir si destaca la reciente moderación de la inflación o abre la puerta a evaluar otros indicadores, además del PCE subyacente, para determinar las próximas decisiones de tasas.
Bank of America (BAC) plantea una reacción más binaria. Mark Cabana, Stephen Juneau y Alex Cohen esperan que el dólar recupere parte de sus pérdidas si Warsh presenta una respuesta creíble frente a la inflación. Si evita aclararla, prevén otra caída de la moneda y que el rendimiento del Treasury a 30 años pueda probar 5,5% o más.
Bloomberg Intelligence coincide en que la claridad de Warsh será determinante para la moneda. Audrey Childe-Freeman y Thinh Nguyen advierten que, si no precisa la función de reacción de la Fed, podrían reaparecer las dudas sobre las expectativas de inflación y aumentar la presión estructural sobre el dólar.

El euro sirve como termómetro de esa debilidad. Bloomberg Intelligence mantiene abierta la posibilidad de un EUR/USD en US$1,20 durante el cuarto trimestre, mientras el modelo de Citi permite un avance hacia US$1,18 si la Fed no sube tasas, el BCE ejecuta otro aumento y el petróleo se normaliza gradualmente. Hoy cotiza sobre los US$1,16.
También pesan los factores fiscales. Bloomberg Intelligence recoge previsiones del FMI que sitúan la deuda estadounidense en 139% del PIB para 2030, desde 124% actualmente, una trayectoria que podría elevar la prima fiscal y favorecer estrategias de diversificación fuera del dólar.
Goldman Sachs (GS) introduce un contrapeso. Lexi Kanter y Michael Cahill encuentran que el discurso del presidente de la Fed suele ser el acontecimiento de Jackson Hole que más mueve al mercado cambiario, aunque sus datos desde 2010 no muestran una dirección consistente para el dólar.
Oro y bitcoin, pendientes de tasas y liquidez
El oro y el bitcoin llegan a Jackson Hole respaldados también por el regreso del ‘debasement trade’, una operación que gana fuerza cuando los inversionistas temen una pérdida de valor del dólar y buscan activos que puedan preservar valor frente al deterioro fiscal y monetario.
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Las dudas sobre las finanzas de Estados Unidos y las medidas del Tesoro para contener los rendimientos de largo plazo han alimentado esa discusión. El oro, una de las coberturas tradicionales frente a la pérdida de poder adquisitivo de las monedas, acumula un avance cercano a 13% en agosto.
El comportamiento de los rendimientos será clave para determinar si ese respaldo continúa. OCBC destacó que la caída de los precios energéticos ayudó a reducir las tasas de los bonos estadounidenses y europeos, después de que los avances diplomáticos sobre el estrecho de Ormuz aliviaran los temores de una escalada en Medio Oriente.
Jackson Hole puede modificar esa combinación. Un Warsh más firme contra la inflación podría impulsar los rendimientos y ofrecer respaldo al dólar, mientras un mensaje menos restrictivo podría preservar las condiciones que han favorecido tanto al oro como a otros activos sensibles a la liquidez.

El propio OCBC identifica esa tensión. Sim Moh Siong y Christopher Wong consideran que un contexto macroeconómico más benigno puede reducir los rendimientos “sin generar preocupaciones sobre la degradación del dólar que aumenten la volatilidad de la moneda”.
El bitcoin, por su parte, ha subido 27% en el mes y llega con un movimiento todavía más pronunciado. Ashrith Rao, analista de BRN, indicó que la criptomoneda ha cotizado sobre los US$80.000, después de avanzar desde la zona baja de US$60.000.
En su caso, el ‘debasement trade’ converge con otro factor: la liquidez. BRN atribuye el avance principalmente a condiciones macroeconómicas y no a un catalizador propio del mercado cripto. La decisión del Tesoro de aumentar las recompras de bonos de largo plazo precedió al salto del bitcoin.
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Los flujos institucionales acompañaron después el movimiento. Los ETF de bitcoin registraron su mejor semana desde octubre, con entradas netas por US$1.900 millones, mientras los fondos de bitcoin y ethereum (XETUSD) captaron conjuntamente US$2.600 millones.
“Esta vez, la liquidez macroeconómica se movió primero y las entradas a los ETF siguieron para confirmar la tendencia en lugar de iniciarla”, explica Rao. Esa secuencia aumenta la sensibilidad del bitcoin a cualquier mensaje de Warsh que cambie las expectativas sobre tasas y condiciones financieras.
La distinción es relevante para Jackson Hole. BRN advierte que una subida impulsada por liquidez puede revertirse rápidamente si el Tesoro o la Fed cambian su orientación, mientras el fuerte avance previo y el elevado apalancamiento dejan menos margen ante una sorpresa restrictiva.
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La clave será cuánto revele Warsh
Las casas de análisis coinciden menos sobre el contenido que sobre la importancia del discurso. David Mericle, de Goldman Sachs, espera que Warsh reafirme el objetivo de inflación del 2% y explique su enfoque de comunicación, pero considera improbable que entregue orientación sobre la próxima decisión de tasas.
Goldman Sachs prevé que la Fed mantenga los tipos de referencia sin cambios en septiembre y durante el resto de 2026. Bloomberg Economics comparte la expectativa de una pausa en septiembre, aunque advierte que una intervención que no tranquilice al mercado podría intensificar las ventas en los bonos del Tesoro de largo plazo.
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Hollenhorst, de Citi, ve los riesgos inclinados hacia un tono más expansivo si Warsh reconoce la moderación de la inflación subyacente de los últimos dos meses. Citi estima que cambios metodológicos podrían reducir entre 20 y 30 puntos básicos su tasa interanual.
Natixis espera que el presidente de la Fed combine cuestiones estructurales, como productividad y tecnología, con alguna respuesta a las dudas sobre la política monetaria. Los analistas Selin Aker y Christopher Hodge consideran importante que deje claro que, si la inflación permanece elevada, la Fed actuará mediante la tasa de interés.

Rogier Quaedvlieg, de ABN Amro, considera que este primer discurso ofrece a Warsh la oportunidad de imprimir su sello a la Fed. La incógnita será cuánto detalle proporciona sobre su doctrina, mientras el Tesoro interviene sobre la composición de su deuda y el banco central intenta devolver protagonismo a las señales del mercado.
Para el dólar, el oro y el bitcoin, la referencia inmediata será por tanto la reacción de los rendimientos al discurso del viernes. El mercado deberá medir si Warsh aclara la función de reacción de la Fed, reafirma únicamente el objetivo del 2% o mantiene la escasez de señales que ha caracterizado sus primeros meses.












