Bloomberg Línea — La victoria de Abelardo De la Espriella sobre Iván Cepeda en la carrera presidencial de Colombia llevó a los analistas a considerar que el Banco de la República volverá a concentrar sus decisiones en las variables macroeconómicas y que la discusión política perderá relevancia en la definición de la política monetaria.
En ese contexto, las expectativas apuntan a que la autoridad monetaria continúe con los ajustes previstos para las tasas de interés, aunque persisten diferencias sobre qué tan cerca se encuentra el final de ese ciclo.
Daniel Velandia, director de Investigaciones Económicas de Credicorp Capital, considera que el escenario político ya no debería tener un peso significativo en las decisiones del Emisor. “Creo que una vez han pasado las elecciones presidenciales, el banco debería enfocarse netamente en los datos macroeconómicos”, afirmó.
Según Velandia, la expectativa es que la Junta Directiva aumente la tasa de interés en la próxima reunión. “Esperamos que suba la tasa 50 puntos básicos el martes. Puede haber algo de presión política, pero ya el Gobierno va de salida y realmente creo que ya no hay tantos incentivos políticos para incidir en las decisiones de política monetaria”, sostuvo.
Un aumento adicional
Desde Aval Asset Management también anticipan un nuevo incremento en las tasas, aunque consideran que el ciclo de endurecimiento monetario se encuentra cerca de concluir.
Juan David Ballén, director de Economía y Mercado de Aval Asset Management, señaló que “consideramos que el Banco de la República está muy cerca del final del ciclo de aumentos de tasas de interés”.
De acuerdo con sus estimaciones, la entidad realizaría un ajuste adicional antes de estabilizar la tasa de referencia. “Estimamos un incremento de 50 puntos básicos en junio, hasta 11,75%, y que la tasa de política monetaria podría cerrar el año alrededor del 12%”, explicó.
Ballén argumentó que esta visión responde al comportamiento reciente de las expectativas inflacionarias.
“Esta visión se sustenta en que las expectativas de inflación, aunque aún se mantienen por encima de la meta del banco, se han estabilizado alrededor del 6%”, indicó.
A su juicio, también han aparecido factores externos que han contribuido a reducir presiones sobre los precios.
“La debilidad del dólar a nivel global y un eventual acuerdo de paz en Medio Oriente han reducido las presiones inflacionarias importadas y la necesidad de nuevos incrementos en los precios de los combustibles”, manifestó.
Menores presiones externas
El análisis de Aval Asset Management también incorpora el efecto que ha tenido el comportamiento reciente de los mercados financieros sobre las perspectivas monetarias.
Según Ballén, “la reducción del riesgo país tras el triunfo de la oposición en las elecciones ha fortalecido el peso colombiano y disminuido las presiones financieras externas, otorgándole al Banco de la República un mayor margen para pausar el ciclo de endurecimiento monetario”.
Bajo esta lectura, el fortalecimiento de la moneda local y la disminución de los riesgos externos podrían contribuir a que el banco central no necesite extender por mucho tiempo la fase de incrementos en las tasas.
Sin embargo, Ballén advirtió que todavía existen riesgos que podrían modificar ese panorama. “El principal riesgo para este escenario es la materialización de un fenómeno de El Niño de gran intensidad, que podría generar nuevos choques sobre los precios de la energía y los alimentos, retrasando el proceso de convergencia de la inflación hacia la meta y obligando al Banco a mantener una postura monetaria restrictiva por más tiempo”, señaló.
Compromiso fiscal facilita el trabajo
Para Felipe Campos, gerente de Estrategia e Inversión de Alianza Valores, el resultado electoral puede facilitar el trabajo del Banco de la República en la medida en que los mercados perciban un mayor compromiso con la estabilidad macroeconómica.
“Hay dos elementos. El primero es que está claro que un gobierno interesado en la estabilidad fiscal y macroeconómica le facilita el trabajo al Banco de la República”, afirmó.
Campos agregó que esa percepción tiene efectos inmediatos sobre las expectativas de los inversionistas. “Inmediatamente, el mercado reconoce eso al trazar expectativas de una senda de tasas más moderada por parte del banco, que era una de sus preocupaciones”, indicó.
A su juicio, las expectativas de inflación también podrían verse favorecidas por distintos factores. “Las expectativas de inflación también se moderan por dos vías. Por un lado, hay un riesgo país mucho menor. De hecho, el riesgo país se ha desplomado durante este último mes y medio”, explicó.
Asimismo, señaló que “las presiones inflacionarias generadas a través del salario mínimo podrían contrarrestarse durante el primer semestre del próximo año”.
De acuerdo con Campos, el resultado de ambos factores es que “por ambas vías, existe un sesgo hacia una política monetaria más moderada”.
El movimiento esperado
Pese a los cambios en el entorno político y financiero, Campos considera que la decisión inmediata del Banco de la República no debería variar frente a lo que ya tenía previsto.
“Yo me imagino que el Banco de la República hará el movimiento de tasas que tenía previsto independientemente de cuál de los dos candidatos hubiera ganado”, afirmó.
En esa línea, añadió que “nosotros pensamos en un aumento de 50 puntos básicos y creo que el banco debería cumplir con esa trayectoria, que era la que estaba trazada antes de que el tema político tomara protagonismo”.
Para el estratega de Alianza Valores, mantener esa hoja de ruta enviaría una señal positiva al mercado. “Sería una buena señal continuar y llegar hasta ese punto”, sostuvo.
Las perspectivas 2027
Campos también planteó que un escenario de mayor disciplina fiscal podría tener implicaciones sobre la magnitud de los ajustes monetarios requeridos en adelante.
“Más bien, toda esta expectativa de que Abelardo De la Espriella implique un gobierno con mayor ajuste fiscal podría traducirse en que el banco tenga que hacer menos ajuste monetario”, indicó.
Según explicó, esto podría reflejarse en un techo más bajo para las tasas o en una reducción más rápida de las mismas.
“El techo de las tasas podría no ser tan alto o las reducciones podrían llegar más rápido porque, sencillamente, un ajuste de la inflación el próximo año que esté alineado con los criterios técnicos podría reducirla en cerca de 200 puntos básicos”, afirmó.
Campos señaló que un escenario de ese tipo facilitaría la labor del banco central. “Eso facilitaría mucho más el trabajo de sintonía fina, que consiste en acercarse a la tasa objetivo del banco, una cifra que nadie conoce con exactitud, pero que en este momento podría estar alrededor del 12%”, dijo.
Finalmente, sostuvo que el próximo año podría estar marcado por un proceso más fluido de reducción de tasas.
“En ese escenario, el próximo año podría darse una reducción de tasas mucho más fluida gracias a dos factores: una mayor estabilidad fiscal, o al menos el inicio de una convergencia fiscal, y una política técnica de ajustes al salario mínimo”, concluyó Campos.