Bloomberg Línea — Tres años después de que Honduras rompiera relaciones diplomáticas con Taiwán para reconocer a China, el debate sobre los beneficios concretos de esa decisión se ha abierto.
En mayo, el Congreso Nacional aprobó una moción que exhorta a varias instituciones estatales a supervisar y fiscalizar los comercios de origen chino que operan en el país centroamericano.
La iniciativa pide revisar el cumplimiento de obligaciones tributarias, los procesos de importación, el estatus migratorio de sus propietarios y el eventual traslado de divisas hacia el exterior.
Aunque la propuesta fue presentada como una medida para garantizar el cumplimiento de la ley y proteger a los comerciantes hondureños, la discusión en el CN derivó rápidamente hacia una evaluación más amplia de la relación que Honduras mantiene con China desde marzo de 2023.
Durante la moción, el diputado proyectista, Mario Pérez, del gobernante Partido Nacional, afirmó que la expansión de negocios chinos en diferentes ciudades del país ha traído dificultades para comerciantes locales.
“Es evidente que donde llegan estas tiendas, el comerciante humilde está quebrando. Va para abajo. Esa es la realidad. China venía al país a montar fábricas, industrias, generar empleos en el campo. Pero no; montan una tienda de productos chinos, eso es todo. Así que llamo la atención de todos los compañeros diputados y del gobierno central para que pongamos ojo en este tema”.
Mario Pérez, diputado hondureño.
Aunque dijo no tener objeciones contra China, sostuvo que las empresas extranjeras deben cumplir las mismas obligaciones fiscales, migratorias y comerciales que cualquier otro actor económico que opera en Honduras.
Una posición similar expresó el titular del Legislativo, Tomás Zambrano, quien dijo que el establecimiento de relaciones con China durante el gobierno de Xiomara Castro (2022-2026) trajo consigo la perdida de empleos en industrias como la camaronera en los departamentos de Choluteca y Valle, al sur del país.
No es ideología, es economía
Si bien la discusión tiene trasfondo diplomático, varios legisladores insistieron en que el problema central es económico y no ideológico.
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El diputado Antonio Rivera Callejas enfatizó que el llamado a la regulación nace de la necesidad de proteger al pequeño empresario hondureño de una competencia que, a su juicio, opera en condiciones de desigualdad.
“Esto no es un problema ideológico. Es un problema del pequeño comerciante hondureño que se ve muy afectado por esta desleal competencia”, agregó.
Desde la oposición, el diputado de Libre, Germán Altamirano recordó que Honduras aún no ha aprobado un tratado de libre comercio con China, por lo que los productos procedentes de ese país continúan pagando los impuestos correspondientes y no gozan de beneficios fiscales especiales.
“Somos muy inclinados al país del norte. El mismo Donald Trump llevó a los grandes CEO y a los grandes empresarios a comercializar a China. Pero nosotros queremos prohibir a los nuestros, a los hondureños, que tengan algún tipo de relación comercial con China. O sea, por qué allá así es bueno, pero nosotros no lo podemos hacer”.
Germán Altamirano, diputado del Partido Libertad y Refundación
El legislador reconoció el crecimiento de los comercios chinos en el país, pero sostuvo que también existe un beneficio para los consumidores. “Hay mucho negocio chino que está vendiendo productos importados, pero también se beneficia el pueblo porque puede acceder a artículos más baratos”, afirmó.
Altamirano advirtió además que una regulación excesiva podría terminar afectando a pequeños importadores hondureños y limitar las opciones de consumo.
Como ejemplo, citó la decisión del gobierno del presidente Nasry Asfura de congelar durante seis meses el precio del cemento, una medida que, según él, desplazó del mercado una alternativa más económica.
“Se sacó de la jugada al cemento que era más barato y que beneficiaba a la gente más pobre. El problema es que necesitamos buscar alternativas económicas ante la crisis y, no las estamos viendo”.
Reacción del sector privado
La medida ha generado reacciones encontradas en el sector empresarial hondureño. La presidenta del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), Anabel Gallardo, respaldó la fiscalización, siempre y cuando se aplique equitativamente a todos los actores económicos.
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“Todos debemos de pagar impuestos y lo mejor que podemos hacer es dialogar y ver si hay empresas que no lo están haciendo, que sea la autoridad que supervise estas situaciones”, dijo la empresaria a medios nacionales.
Por el contrario, la Federación Hondureña de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa calificó la iniciativa de “irrisoria” ante la magnitud de la capacidad productiva china. Su presidente, José Castañeda, sostuvo que las mipymes operan en una economía de subsistencia y que el simple control fiscal no resolverá la falta de políticas públicas integrales para fortalecer la producción nacional. “Cuando entra el producto chino se mueren empresas nacionales”.
A la sombra de Taiwán
La aprobación de esta moción cobra especial relevancia en el escenario político actual de Honduras, donde Asfura ha mostrado una mayor cercanía con Washington y con iniciativas impulsadas por Estados Unidos para contrarrestar la influencia china en América Latina, como el Escudo de las Américas.
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Pocos días después de que el Congreso Nacional aprobara la medida, el debate sobre la relación entre Honduras y China volvió a aparecer en Washington.
A principios de mes, durante una comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense, el secretario de Estado Marco Rubio se refirió a los países que han roto relaciones diplomáticas con Taiwán.
El tema surgió a partir de una pregunta del senador John Curtis, presidente del Subcomité para el Hemisferio Occidental, quien afirmó que Honduras cambió su reconocimiento diplomático en 2023 a cambio de una serie de promesas realizadas por China que, según dijo, “no se han cumplido”.
Curtis también recordó que durante la campaña electoral el ahora presidente hondureño planteó la posibilidad de restablecer los vínculos con Taiwán.
En su respuesta, Rubio sostuvo que China suele ofrecer préstamos, obras de infraestructura y proyectos de inversión para persuadir a países de abandonar sus relaciones con Taipéi. Sin embargo, afirmó que muchas de esas promesas terminan sin concretarse. “Vamos a construir un puente, un puerto o determinada infraestructura”, ejemplificó el funcionario al describir las ofertas que, según dijo, suele realizar Pekín. “Y no han cumplido muchas de esas promesas”.
Rubio también argumentó que algunos de esos financiamientos terminan convirtiéndose en mecanismos de dependencia económica para los países receptores. Según explicó, el objetivo de Washington es ofrecer alternativas a gobiernos que buscan desarrollar infraestructura, telecomunicaciones o proyectos estratégicos sin depender exclusivamente del capital chino.
El comercio con China
El comercio entre Honduras y China continúa en expansión en 2026, aunque con una marcada asimetría entre exportaciones e importaciones.
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De acuerdo con datos de la Aduana de China, hasta abril de este año las exportaciones hondureñas hacia el mercado chino alcanzaron US$15,8 millones, lo que representa un crecimiento interanual de 67,4%. Entre los principales productos enviados destacan el camarón, los textiles y el tabaco.
Sin embargo, el crecimiento de las exportaciones contrasta con el peso de las importaciones procedentes de China. En los últimos cinco años, las compras hondureñas al mercado chino pasaron de US$1.317 millones en 2020 a 3.186,1 millones en 2025, según el Banco Central de Honduras (BCH).
Las exportaciones hondureñas hacia China también aumentaron, pero a un ritmo mucho menor: de US$24 millones de 2020 a US$52,9 millones en 2025.
Por otra parte, antes del rompimiento de relaciones diplomáticas con Taiwán, el intercambio con la isla asiática mostraba una relación más equilibrada. En 2023 las exportaciones hacia Taiwán alcanzaron US$95 millones, frente a importaciones por US$115 millones.
Para 2025, tras el cambio diplomático, las importaciones desde Taiwán se redujeron de forma más pronunciada, hasta US$31,9 millones.