La cadena hotelera Meliá pone fin a 36 años en Cuba: cesará todas sus operaciones en la isla

El grupo afirmó las persistentes dificultades de carácter operativo, legal, económico y financiero que afectan al entorno del país hacen ‘imposible’ mantener abiertos cualquiera de sus 34 establecimientos.

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Bloomberg Línea — La cadena hotelera española Meliá cesará el viernes 24 de julio todas sus operaciones en Cuba, lo que supone el cierre definitivo de sus 34 establecimientos en la isla, debido a las dificultades para hacer negocios bajo la creciente presión de Estados Unidos.

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En una presentación ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores de España (CNMV), Meliá informó el martes que su filial portuguesa, Ilha Bela Gestão e Turismo, pondrá fin a la prestación de servicios de gestión en todas las propiedades cubanas, al citar “notables dificultades operativas, legales, económicas y financieras” que han hecho cada vez más difícil continuar operando en el destino.

La medida afecta a la gestión hotelera, el uso de sus marcas autorizadas, la cadena de suministro local asociada a sus operaciones y la actividad receptiva de turistas.

La decisión culmina un proceso de retirada progresiva iniciado en mayo, cuando la compañía redujo a la mitad su capacidad operativa en la isla, y continuado en junio con el cese de quince hoteles vinculados al conglomerado turístico estatal Gaviota. Hasta antes de este anuncio, Meliá gestionaba más de 14.000 habitaciones en Cuba.

La salida se enmarca en la política de “máxima presión” de la Administración de Donald Trump, que desde enero de 2025 ha ampliado las restricciones financieras y comerciales.

En mayo de 2026, Washington impuso nuevas sanciones que amenazan con penalizar a bancos y empresas extranjeras que mantengan vínculos con entidades cubanas, como el conglomerado militar Gaesa (Grupo de Administración Empresarial).

Además, este mes, el Departamento de Estado de EE.UU. sancionó al Ministerio de Turismo de Cuba, junto con otras varias empresas estatales dedicadas al comercio exterior y a la importación de combustible para el sector privado.

Golpe al sector turístico

A las presiones externas se suma la crisis estructural de la isla gobernada por el Partido Comunista, que ha provocado una caída sostenida del turismo.

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De los 4,7 millones de visitantes registrados en 2017, la cifra descendió a 1,8 millones en 2025 y experimentó una caída superior al 55% en el primer cuatrimestre de 2026.

La ocupación hotelera refleja esta situación, puesto que la media en Cuba descendió al 18,9% en el primer trimestre del año, mientras que la de los hoteles gestionados por Meliá se situó en el 34,1%, muy por debajo del promedio global de la compañía.

La retirada de Meliá forma parte de un éxodo empresarial más amplio en el sector turístico. Las cadenas españolas Iberostar y Barceló confirmaron recientemente que ya no operan en la isla, al igual que otras firmas, como la canadiense Blue Diamond.

De forma paralela, el sector aéreo ha recortado sus rutas hacia el país. Compañías como Air Canada, WestJet, Air Transat, Iberia, Air France y Turkish Airlines han suspendido sus vuelos, lo que agrava el aislamiento y la falta de divisas de la economía cubana.

Con este cierre, se pone fin a 36 años de presencia de Meliá en Cuba, iniciada en 1990, poco después de que la nación abriera su sector turístico a la inversión extranjera, con la esperanza de aliviar la crisis económica provocada por el colapso de la Unión Soviética.

La cadena comenzó a operar en Cuba en mayo de ese año con la apertura del hotel Sol Palmeras, en Varadero. La inauguración contó con la participación del entonces comandante en jefe, Fidel Castro, y de Gabriel Escarrer Juliá, fundador de Meliá.

La empresa precisó que trabaja para garantizar una transición ordenada que minimice el impacto en sus empleados, proveedores y clientes. Asimismo, anunció que evaluará el impacto financiero de la salida, incluida una posible revisión del valor contable de sus operaciones en la isla, el cual se detallará en los resultados del primer semestre.