Blooomberg Línea. — El respaldo de la ciudadanía a la democracia en América Latina se mantiene en el 52% en 2026, tras recuperarse desde los mínimos registrados entre 2018 y 2023, cuando cayó por debajo del 50%, según el más reciente estudio regional de opinión de Latinobarómetro presentado este viernes.
A pesar de este avance, el porcentaje de encuestados en la región que consideran que el modelo más adecuado de Gobierno sería un gobierno autoritario subió desde el 16% al 17% entre 2024 y 2026, indica ese estudio de opinión pública.
“Todas las instituciones medidas, con la excepción de la Iglesia, tienen una confianza inferior al 50%, siendo la radio y las FF.AA. las que se ubican en segundo lugar con el 43%. En último lugar están los partidos políticos con el 15% de confianza”, según el reporte.
Cada año, Latinobarómetro realiza unas 20.000 entrevistas en 18 países, que representan a más de 600 millones de habitantes, para medir actitudes, valores y comportamientos sobre la evolución de la democracia, la economía y la sociedad.
La edición de este año muestra que Argentina es el país de América Latina donde una mayor proporción de los ciudadanos respalda la democracia con un 73% que la considera el modelo más adecuado.
Luego le siguen Uruguay, con 64%, y Costa Rica y Chile, ambos con el 63%.
Venezuela también registra un 63%, en línea con los altos niveles de apoyo ciudadano a la democracia que el país ha registrado históricamente.
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En la otra cara, Guatemala registra el menor apoyo a la democracia, con el 35%; seguido de Brasil (41%); Honduras (42%); y Ecuador (43%).
En 2026, solo el 26% de los latinoamericanos considera que el Estado ha hecho “mucho o algo” por ellos, mientras que el 73% cree que ha hecho “poco o nada”.
Esta última cifra aumentó 10 puntos porcentuales frente a 2011, cuando era de 63%.
El resultado, según el informe Latinobarómetro, reflejaría un deterioro en la percepción sobre la capacidad del Estado para responder a las demandas de la ciudadanía, una tendencia que coincide con el declive del apoyo a la democracia desde la década de 2010. “En otras palabras, el desempeño de los Estados a lo largo del tiempo en América Latina ha sufrido una importante disminución”.
En junio, un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) concluyó que las democracias latinoamericanas deben protegerse frente a riesgos de erosión y renovarse para responder a las cambiantes demandas de la ciudadanía.
“Esto implica no solo resguardar los procesos democráticos, sino también mejorar los resultados que generan y fortalecer la capacidad de los Estados para hacerlos efectivos”, dice el documento titulado ‘Democracias bajo presión: Reimaginar los futuros de la democracia y el desarrollo en América Latina y el Caribe’.
Según el reporte, Latinoamérica se enfrenta a un contexto en el que las democracias enfrentan presiones “nuevas e interconectadas”. De un lado, la polarización política “se ha intensificado”, mientras que el crimen organizado y las economías ilícitas amplían su influencia en algunos contextos.
De acuerdo con el reporte, si bien la ciudadanía sigue considerando la democracia como la forma preferida de gobierno, menos de la mitad de la población se declara satisfecha con su funcionamiento.
Asimismo, más del 70% percibe que los gobiernos responden a intereses particulares.
Fragmentación en el respaldo a la democracia
Latinobarómetro señala que no existe un comportamiento homogéneo frente a la percepción de la democracia en América Latina, según el estudio, que cumple 30 años de seguimiento a la opinión pública de la región.
En el histórico, El Salvador es el país de América Latina que ha registrado el más bajo apoyo a la democracia desde que se mide por parte de Latinobarómetro en 1995.
De hecho, “la elección de Nayib Bukele el 3 de febrero de 2019 se produce en un momento en que en El Salvador al 54% de la población le ‘daba lo mismo’ la democracia”, dice el documento.
En las elecciones del próximo 28 de febrero de 2027, Bukele buscará un tercer mandato consecutivo, tras la reforma constitucional aprobada en 2025.
Para 1995, el 58% de la población consultada en América Latina consideraba que la democracia era la mejor forma de Gobierno, aunque para inicios de siglo ese porcentaje cayó al 52%.
El respaldo a la democracia subió hasta un pico del 63% en el 2010 y luego se hundió al 48% en 2018, manteniéndose casi estático hasta el 2023.
“En 1995 un 59% de los latinoamericanos estaban de acuerdo que la mano dura no viene mal. En 2026 esto ha aumentado a 63%”, de acuerdo con el informe. “La mano dura es una característica de la cultura latinoamericana que resiste el paso del tiempo”.
Alternancias políticas y efectos en la democracia
Latinobarómetro señala que desde 2024 se han celebrado 12 elecciones presidenciales en la región, con siete alternancias.
“En 2026 continúan las alternancias: la extrema derecha gana en Perú con Keiko Fujimori y en Colombia con Abelardo de la Espriella. Laura Fernández, que gana en Costa Rica, es conservadora y continúa la tarea de su antecesor, Rodrigo Chaves. En 2026 faltan aún las elecciones de Brasil, que se celebran en octubre”, reseña el documento.
De acuerdo con el informe, las alternancias hacia la derecha y la extrema derecha han tenido distintos efectos sobre el apoyo a la democracia en la región.
En 2026, Perú, Chile y Colombia, que pasaron de gobiernos de izquierda a gobiernos de derecha o extrema derecha, registran aumentos sustanciales en el apoyo a la democracia.
Honduras también muestra un incremento, aunque su alternancia política presenta características diferentes a las de estos tres países.
“En estos países pareciera que se ponen grandes expectativas sobre la capacidad de esos líderes de solucionar los problemas. En Colombia el apoyo a la democracia aumenta 10 puntos porcentuales (entre 2024-2026), en Perú 9, en Chile 2 y en Honduras 6”, indica.
Sin embargo, la alternancia política tampoco se traduce en un aumento del apoyo a la democracia en todos los casos, citando ejemplos como el de Bolivia, Uruguay y Panamá.
Latinobarómetro indica que “teóricamente habría una contradicción conceptual entre un mayor apoyo a la democracia y la elección de gobiernos de extrema derecha. Eso avala la hipótesis de que no hay una ‘elección’ de los valores de la extrema derecha, sino que más bien se la ve como una alternativa a todo lo otro que ya se ha probado. Es más un voto pragmático que ideológico”.
Así como las alternancias políticas, los ciclos económicos también influyen en el apoyo a la democracia.
Los períodos de mayor crecimiento coincidieron con un mayor respaldo, mientras que la desaceleración de la década de 2010 y la pandemia coincidieron con su caída.
Entre 2024 y 2026, la estabilización del crecimiento también estuvo acompañada por una estabilización del apoyo a la democracia. “El crecimiento económico es sin duda condición necesaria para la consolidación de la democracia, pero estos datos dan cuenta, al mismo tiempo, de que no es suficiente. Se requieren resultados adicionales para que los ciudadanos apoyen a la democracia”.
Los colores políticos en América Latina
Como parte del reporte, Latinobarómetro clasificó por orientación política a 18 países de la región, incluyendo a Brasil, Guatemala, Paraguay y Argentina, que no han tenido elecciones presidenciales desde 2024.
La clasificación de Latinobarómetro incluye tres países bajo regímenes considerados dictaduras: El Salvador, Venezuela y Nicaragua.
Cuatro países están bajo gobiernos ubicados en la extrema derecha: Colombia, Chile, Perú y Argentina.
De acuerdo con el documento, estos países “tienen un denominador común: sus pueblos están hartos de más de lo mismo y eligen, por tanto, en campañas llenas de noticias falsas, propaganda populista, influencia de las redes sociales y de EE.UU.”
Asimismo, siete países tienen gobiernos de centro o centroderecha: Costa Rica, Honduras, Bolivia, Panamá, Ecuador, Paraguay y República Dominicana.
Los cuatro países restantes tienen gobiernos de izquierda: México, Brasil, Guatemala y Uruguay.
“Este vuelco a la derecha en 11 países de la región es el resultado del fracaso de los gobiernos anteriores en dar respuesta a las demandas. (...) Vimos lo que pasó en El Salvador en 2019, un país desilusionado de la democracia elige un presidente que elimina la violencia con violencia de Estado”, según Latinobarómetro.
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