Ciudad de México — Fitch Ratings sigue creyendo que México cuenta con las características clave para mantener el grado de inversión, sin embargo, podría perderlo si no es capaz de darle rumbo a la consolidación fiscal y la deuda sigue escalando.
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Shelly Shetty, Managing Director, Head de Soberanos para las Américas y Europa Emergente de Fitch Ratings, dijo este miércoles que el tipo de cambio flexible, el régimen de metas de inflación, el enfoque en la estabilidad macroeconómica y la baja proporción de moneda extranjera en la deuda, son puntos de fortaleza importantes para el grado de inversión de México.
Sin embargo, hay preocupaciones que podrían hacer cambiar de opinión a Fitch, dijo Shetty durante el evento “Fitch on Mexico”.
“Si se produce una escalada significativa en la carga de la deuda de México, si el Gobierno pierde el rumbo en cuanto a la consolidación fiscal, si el Gobierno no logra consolidar las cuentas fiscales y la relación deuda/PIB comienza a aumentar, esto podría generar preocupación”, advirtió la ejecutiva.
México opera todavía con grado de inversión ante S&P Global, Moody’s y Fitch Ratings, las tres principales agencias calificadoras que evalúan su deuda soberana.
Sin embargo, la calificación crediticia del país está al borde de bonos basura con dos agencias, Fitch y Moody’s. El pasado 10 de abril, Fitch Ratings ratificó la calificación de México en BBB- y mantuvo la perspectiva estable, con lo que México conservó el grado de inversión con Fitch Ratings.
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Así, México mantiene el grado de inversión con las 8 agencias calificadoras que evalúan su deuda. No obstante, en la escala de Fitch Ratings la calificación de BBB- sitúa al país en el último escalón del grado de inversión.
Shetty dijo que México es un país muy bien integrado con el mercado estadounidense y con mercados de capitales muy desarrollados, pero que presenta debilidades como bajos puntajes de gobernanza y un perfil de crecimiento bajo en este momento.
Además -agregó- existen algunas rigideces estructurales en el presupuesto, una base de ingresos baja y déficits amplios que también están aumentando.
Los números de la consolidación fiscal
Fitch destacó que el déficit fiscal disminuyó a 4,3% como proporción del PIB el año pasado, lo que implicó una mejora respecto de 2024, cuando registró un déficit fiscal récord de casi 6%.
“Es alentador ver cierto progreso en la consolidación fiscal, pero también hemos visto que en los últimos años ha habido cierto desvío con respecto a nuestros objetivos establecidos en los criterios previos para el próximo año”, indicó Shetty. “Así que, simplemente advertimos que ha habido cierto desvío en términos de sus propios objetivos”.
Mencionó que, si se observa el desempeño fiscal de 2026, se ven algunos riesgos en el horizonte porque el objetivo de consolidación es moderado a alrededor del 4,1% del PIB en comparación con el 4,3% del PIB del año pasado.
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La líder de Soberanos para las Américas y Europa Emergente de Fitch Ratings dijo que la deuda de México tiene una dinámica actual en ascenso.
Según las métricas de la agencia, la deuda pública de México terminó el año pasado en 55% del PIB y podría acercarse al 60% del PIB en los próximos dos años, por encima del 58% del PIB para la mediana BBB.
Al interior de la deuda -agregó Shetty- existe una vulnerabilidad de México que “no se ve tan bien”, se trata de la relación intereses/ingresos, un indicador muy importante de solvencia fiscal y que en el país es casi el doble que la mediana BBB, lo que resalta la débil base de ingresos.
“Creemos que quizás ahora sea el momento de empezar a considerar una reforma fiscal estructural por dos o tres razones”, dijo la directiva. “Primero, para poder satisfacer las demandas de gasto, segundo, para acelerar el ritmo y mejorar la credibilidad de la consolidación fiscal y, tercero, para crear margen fiscal para el próximo shock externo, ya que vivimos en un mundo donde habrá shocks sucesivos”.
A las 13:03 hora de la Ciudad de México esta historia corrigió la ortografía de Shelly Shetty en el sumario.
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