Ciudad de México — México frenó el gasto público en medio de las acciones de S&P Global y Moody’s Ratings sobre la nota crediticia del país y mientras las finanzas públicas avanzan en terreno deficitario.
El Gobierno de Claudia Sheinbaum está racionando el presupuesto en un momento en el que las principales agencias calificadoras han puesto bajo la lupa el compromiso presidencial de reducir el déficit, para avanzar hacia la consolidación fiscal aun en un entorno de bajo crecimiento económico y menor recaudación.
Las estadísticas más recientes de la Secretaría de Hacienda muestran que entre enero y mayo de 2026 el gasto público ascendió a MXN$3,9 billones, un monto que se quedó 9,5% por debajo de lo que estaba programado para gastar en el periodo de referencia.
Lo anterior representó un subejercicio del gasto de MXN$418.000 millones, el mayor registrado para un periodo enero-mayo desde 2005, de acuerdo con el análisis del think tank México Evalúa.
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El subejercicio observado implicó que el Gobierno dejó de gastar el equivalente a 1,2% del Producto Interno Bruto (PIB), una cifra que es cercana al pronóstico de 1,1% de crecimiento ecoómico para cierre de 2026 que esperan los analistas consultados para la Encuesta Citi de Expectativas.
“El subejercicio del gasto es fuerte y se ha estado ampliando conforme pasa el año”, dijo Iván Arias, director de Estudios Económicos Banamex. “No es eficiente que haya este subejercicio consistente a lo largo del año y luego venga de golpe un sobreejercicio al final del año porque entonces puedes estar parando proyectos de inversión y eso contiene la actividad económica”.
El apretón en el gasto público se recrudeció en mayo, el mes en el que S&P ratificó la calificación de México en BBB, pero cambió de estable a negativa la perspectiva crediticia, y Moody’s rebajó la calificación de México de Baa2 a Baa3 y cambió de negativa a estable la perspectiva. En tanto, en abril la agencia Fitch mantuvo la calificación de México en BBB- con perspectiva estable.
Tras las acciones de las calificadoras, México opera todavía con grado de inversión ante S&P Global, Moody’s y Fitch Ratings, las tres principales agencias que evalúan su deuda soberana, sin embargo, México queda en el último escalón de grado de inversión con Moody’s y Fitch.
S&P publicó este 13 de julio un documento sobre las implicaciones de la revisión de la perspectiva de la calificación soberana dirigido a inversionistas.
La perspectiva negativa de la calificación de México refleja el riesgo de una consolidación fiscal muy lenta, debido, en gran medida, al bajo crecimiento económico, lo que deriva en un aumento más rápido de lo esperado en los niveles de deuda pública y una mayor carga de intereses, indicó S&P.
“El debilitamiento continuo de las finanzas públicas y el bajo crecimiento aunado al deterioro institucional, llevó a que las calificadoras bajaran a México al nivel mínimo de grado de inversión y que otra cambiara a negativa la perspectiva”, señaló Arias. “No vemos pérdida del grado de inversión en el corto plazo, pero el Gobierno necesita acciones contundentes”.
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Caen los ingresos y presiona el déficit fiscal
Aunque el secretario de Hacienda, Edgar Amador, sostiene que México está en la ruta de reducción del déficit fiscal, las estadísticas oficiales muestran que a mayo el gasto público crece más que los ingresos presupuestarios y el déficit es mayor que el año pasado.
El gasto neto pagado ascendió a MXN$3,9 billones de enero a mayo, lo que representó un aumento de 2,3% real respecto de igual periodo de 2025, sin embargo, los ingresos presupuestarios fueron menores, alcanzaron un monto de MXN$3,5 billones que implicó un incremento de 1,8% real en el periodo de referencia respecto del año pasado.
Al interior de los ingresos presupuestarios resaltó la contracción de los ingresos tributarios, la principal bolsa de recursos del Gobierno para financiar los programas sociales. La recaudación disminuyó 1,4% real entre enero y mayo del 2026 respecto de igual lapso del año pasado, lo que fue su primera contracción para un periodo similar desde 2012.
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La fotografía de mayo retrató que la debilidad de los ingresos presupuestarios y el mayor gasto programable derivaron en un déficit presupuestario que se ubicó en MXN$418.749 millones en los primero cinco meses del año, un aumento de 65,3% comparado con el observado hace un año, indicó el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).
El panorama deficitario se complica si se suman las demás necesidades de financiamiento del Gobierno.
Al incorporarlas, el déficit fiscal amplio -medido a través de los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP)- asciende a MXN$527.610 millones de enero a mayo de 2026, con un crecimiento de 42% real anual respecto de igual periodo del año pasado. México Evalúa señaló que este déficit fiscal amplio es el segundo mayor para el periodo de referencia desde 2008.
“Las finanzas del Estado avanzan por una trayectoria deficitaria. El resultado, al cierre de mayo es que la deuda pública alcanzó los 18,9 billones de pesos, el mayor monto desde el año 2000 para un mismo periodo de enero a mayo”, apuntó México Evalúa.
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Lenta consolidación fiscal
En su primer año de Gobierno, la presidenta Sheinbaum dio un paso hacia la consolidación fiscal tras reducir el déficit fiscal récord que le heredó Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), al bajarlo a 4,9% del PIB en 2025 desde el nivel de 5,8% del PIB observado en 2024.
Aunque en 2025 el déficit fiscal bajó a 4,9% del PIB, el plan original de la Secretaría de Hacienda era que disminuyera a 3,9% del PIB, lo que desde entonces evidenció que reducir el déficit fiscal sería más lento de lo previsto.
Las autoridades hacendarias apuestan a que el déficit fiscal bajará a 4,1% del PIB al cierre de este 2026 y a 3,5% del PIB para finales de 2027, pero prevalecen las dudas de si el Gobierno logrará reducirlo en los niveles proyectados dado el bajo crecimiento económico y su repercusión en los ingresos.
Hacienda estima que el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), la medida más amplia de la deuda pública, se ubicará en MXN$20,4 billones, equivalente a 54,7% del PIB al cierre de 2026. Originalmente, Hacienda estimaba un nivel de 52,3% del PIB. Para 2027, se prevé que la deuda pública se ubique en 55% del PIB.
Los cálculos de Hacienda fueron hechos con base en un estimado de crecimiento de entre 1,8% y 2,8% para 2026, mientras que los analistas y Banco de México esperan un crecimiento mucho menor de alrededor del 1,1% al cierre del año.
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El secretario de Hacienda dijo que la deuda pública se ubicó en mayo en 50% del PIB y sostuvo que es una métrica “absolutamente sostenible y financiable, por lo que no se tiene ningún problema con su financiamiento y se está en la trayectoria para que se estabilice e incluso baje en los próximos años”.
Héctor Villarreal, director de la Iniciativa para la Transición Económica y Demográfica (ITED), considera que será “bien difícil” ver una consolidación o reforma fiscal antes de las elecciones intermedias de 2027, a pesar del deterioro de las finanzas públicas que muestran los informes de Hacienda.
“Aterra que se prometen más transferencias con un déficit que se acerca al 5% del PIB ¿La liga aguantará? Quizá sí, pero el precio será la ‘cruda’ que viene", previó Villarreal. “El Paquete Económico de 2028 se ve desnivelado y las finanzas públicas podrían irse inerciales al 2030. Algo habrá que ceder”.