Inversiones por US$76.000 millones y una espera de más de una década: el horizonte petrolero que plantea Venezuela

La presidenta encargada anunció negociaciones por US$17.000 millones en financiamiento para los próximos cinco años y una cartera de casi US$76.000 millones en inversiones.

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Bloomberg Línea — Venezuela necesitará más de una década para volver a producir cerca de tres millones de barriles diarios de petróleo, de acuerdo con el escenario de producción presentado por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ante los industriales reunidos en el Congreso Anual de Conindustria.

La proyección oficial sitúa esa meta en 2037, incluso en medio de una estrategia que contempla casi US$76.000 millones en inversiones en el sector de hidrocarburos durante los próximos cinco años.

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La fecha es uno de los datos más relevantes de la presentación porque dimensiona el tiempo que el propio Gobierno calcula necesario para recuperar niveles de producción asociados con la etapa de mayor expansión de la industria petrolera venezolana.

El escenario plantea alcanzar 2,99 millones de barriles diarios en 2037, una meta que contrasta con los poco más de 1,2 millones de barriles diarios que el país produce actualmente, según las cifras ofrecidas por Rodríguez.

La proyección no constituye una garantía de recuperación, sino una hoja de ruta condicionada por la llegada de capital, la ejecución de los acuerdos petroleros y la capacidad de reconstruir la infraestructura de una industria colapsada por mala gestión y corrupción.

Los casi US$76.000 millones previstos para los próximos cinco años forman parte de esa apuesta de inversión, que el Gobierno ha vinculado con la apertura del sector a nuevos operadores y esquemas de participación.

El planteamiento también busca que el impulso petrolero tenga efectos sobre el resto de la economía. Ante los empresarios, Rodríguez intentó presentar una nueva etapa de relación con el sector privado, en la que las compañías nacionales puedan participar como proveedoras de bienes y servicios, acceder a financiamiento y aprovechar las oportunidades que generen los proyectos energéticos.

La mandataria actualizó el balance de los acuerdos de hidrocarburos. Dijo que se han suscrito 80 convenios, frente a los 61 que había reportado en octubre ante Fedecámaras, y que otros 22 están en negociación, frente a los 44 mencionados en aquella oportunidad.

Los acuerdos firmados involucran a 41 empresas de 16 países y abarcan 78 campos en cinco regiones. De acuerdo con el desglose presentado, están asociados a reservas de crudo por 164.223 millones de barriles y a 21,5 billones de pies cúbicos de gas. Para los convenios que siguen en negociación, Rodríguez mencionó 22 empresas de nueve países, con participación en 43 campos y reservas asociadas de 87.573 millones de barriles de crudo y 35,3 billones de pies cúbicos de gas.

Rodríguez aseguró que el Gobierno espera que la actividad comience a generar un mayor impulso a partir de diciembre. También anunció que prevé la incorporación de 200 taladros el próximo año, como parte de los planes para aumentar la actividad en los campos.

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El sector privado como parte de la estrategia

En la intervención ante Conindustria, Rodríguez presentó el financiamiento y la inversión como instrumentos para ampliar la producción nacional y ofreció una mayor participación del sector privado en esa estrategia.

Uno de los anuncios fue la negociación de US$17.000 millones en financiamiento para los próximos cinco años, destinados tanto al sector público como al privado. La funcionaria explicó que el vicepresidente sectorial de Economía, Calixto Ortega, viajó a Europa para avanzar en el cierre de esas conversaciones.

Rodríguez insistió en que los recursos deben dirigirse a actividades productivas y no al consumo, con una participación del empresariado privado. El monto supone una actualización frente a los US$12.000 millones que había mencionado en octubre para un horizonte de dos años.

Sin embargo, todavía no se han detallado los organismos que aportarían los recursos, las condiciones de los créditos ni los mecanismos para distribuirlos entre las empresas. Se trata, por tanto, de financiamiento en negociación y no de fondos aprobados o desembolsados.

La presidenta encargada también planteó que las empresas venezolanas tengan espacio en la cadena de suministros de los proyectos petroleros. El objetivo es que la inversión en hidrocarburos genere actividad para sectores como la metalurgia, la manufactura, la construcción, la logística y los servicios, y no quede limitada a las compañías directamente vinculadas con la extracción de crudo.

La estrategia busca conectar la expansión petrolera con la economía no petrolera y convertir a los proveedores nacionales en parte de los nuevos proyectos. Para los industriales, esa posibilidad dependerá de que existan condiciones para competir, producir y financiar las operaciones.

Impuestos, electricidad y capacidad instalada

La oferta de inversión y crédito estuvo acompañada de anuncios dirigidos a responder a algunos de los principales reclamos empresariales. Rodríguez afirmó que el Gobierno prepara una reforma fiscal y tributaria para redistribuir la carga impositiva y pidió a la ministra de Economía y Finanzas, Anabel Pereira, presentar un balance de los trámites que serán eliminados para facilitar las exportaciones.

También se refirió a la reforma de la Ley del Sistema Eléctrico Nacional, que se encontraba en segunda discusión en la Asamblea Nacional y que contempla la participación privada en el sistema.

La posibilidad de incorporar capital privado en el sector eléctrico es relevante para una industria que necesita un suministro estable para aumentar su producción y utilizar una mayor proporción de su capacidad instalada para hacer frente al deterioro y años de falta de mantenimiento. Poco después de culminado el discurso en las instalaciones del Hotel Eurobuilding, tres fallas eléctricas se presenciaron en el lugar y gran parte de Caracas.

Según la presentación, las empresas venezolanas operan actualmente a 52% de su capacidad instalada, mientras que la meta oficial es elevar ese indicador a 100%. La brecha muestra que la recuperación industrial no depende únicamente de una mayor demanda: también requiere financiamiento, materias primas, servicios públicos confiables y condiciones que permitan sostener la actividad.

Rodríguez propuso además instalar una mesa técnica del Consejo Nacional de Economía en un plazo de cuatro semanas para elaborar un plan de productividad. La iniciativa buscaría identificar los sectores que requieren financiamiento y las medidas necesarias para elevar la producción.

Durante su intervención, la funcionaria también aseguró que las importaciones de materias primas industriales aumentaron 31%, mientras que las de alimentos procesados disminuyeron 38,8%. Presentó esos indicadores como parte de un proceso de sustitución de importaciones y fortalecimiento de la producción nacional, aunque el período de comparación debe precisarse para dimensionar su alcance.

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Una promesa que debe traducirse en condiciones

Rodríguez defendió los resultados económicos que atribuye a su gestión. Aseguró que el producto interno bruto creció 6,6% en el tercer trimestre, que la capacidad de consumo aumentó 23% en los últimos 12 meses y que la inflación mensual de octubre fue la más baja de los últimos 24 meses. Son cifras oficiales que deben contrastarse con las publicaciones estadísticas correspondientes.

El discurso buscó transmitir que la recuperación petrolera puede convertirse en una oportunidad para otros sectores de la economía, desde la manufactura hasta el comercio y los servicios. También incluyó referencias a un programa económico de largo plazo, con horizonte en 2040 y 2050, que el Gobierno prevé presentar próximamente.