Bloomberg — El aumento de los precios del petróleo provocado por la guerra en Irán está afectando los bonos de países centroamericanos y del Caribe, en particular de aquellas economías que dependen del turismo.
Los bonos en dólares de países como Barbados, El Salvador y República Dominicana han registrado pérdidas de más del 2,5% desde que EE.UU. e Israel lanzaron ataques aéreos conjuntos contra Irán a finales de febrero. En América Latina, la caída promedio ha sido de 1,8%.
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Para muchos países de la región, el turismo llena las arcas públicas e impulsa el crecimiento económico. En el Caribe, aporta más del 22% del producto interno bruto. Aunque el impacto económico total del alza del petróleo aún es incierto, el mayor costo del combustible para aviones podría elevar los precios de tarifas aéreas y afectar la demanda de viajes.
Los operadores de bonos ya están incorporando flujos turísticos más débiles al evaluar los posibles efectos de contagio.
Al mismo tiempo, muchas economías del Caribe y Centroamérica importan la mayor parte del petróleo que consumen. Por ello, los precios más altos pueden ampliar rápidamente los déficits comerciales y presionar las finanzas públicas.
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“Sin duda es algo negativo para los créditos del Caribe”, dijo Christopher Mejía, analista de deuda soberana de mercados emergentes en T Rowe Price.
La venta de bonos ha sido relativamente moderada hasta ahora. Esto refleja mejoras en los balances fiscales y en las cuentas externas en gran parte de la región durante los últimos años. Países como Bahamas, República Dominicana y Costa Rica están cerca de posibles mejoras en sus calificaciones crediticias.
Aun así, los inversores dicen que el panorama podría deteriorarse rápidamente si el petróleo se mantiene por encima de US$100 por barril durante un período prolongado.
El crudo Brent superó ese nivel el jueves pasado y cotizaba en torno a US$103 el lunes. El aumento de los precios del petróleo ha sacudido a los mercados globales y frenado el fuerte repunte que venían registrando los activos de países en desarrollo. Al mismo tiempo, operadores están revisando sus apuestas sobre tasas de interés e inflación.
Las economías importadoras de petróleo en el Caribe y Centroamérica tienen poca producción energética doméstica, por lo que están particularmente expuestas si el conflicto en Medio Oriente se prolonga, dijo Fernando Losada, economista de Oppenheimer & Co en Nueva York.
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Jamaica parece ser la más vulnerable, con un déficit comercial petrolero equivalente a casi el 7% del producto interno bruto, seguida por Barbados, El Salvador y Bahamas con más del 4,5%, según datos recopilados por Oppenheimer.
Una pregunta clave para los inversores es si los gobiernos responderán con subsidios a los combustibles que protejan a los consumidores, pero que tensionen las cuentas públicas. El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, ha descartado restablecer subsidios al combustible, mientras que el primer ministro de Bahamas, Philip Davis, dijo que el gobierno no planea aumentar las tarifas eléctricas en el corto ni mediano plazo y que “existen salvaguardas” para amortiguar a los consumidores durante períodos de volatilidad.
“El petróleo a US$100 durante un período prolongado es definitivamente un fuerte shock negativo en los términos de intercambio para los importadores de petróleo” de la región, dijo Losada. “Algunos implementarán subsidios y otros no. Ahí es donde aparecerá el impacto fiscal”.
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