¿Calidad o rendimiento? Qué bonos eligen los expertos en medio del conflicto en Irán

Analistas consultados por Bloomberg Línea consideraron que la volatilidad actual los lleva a adoptar una postura conservadora, aunque hay distintos matices.

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El conflicto armado que se está desarrollando en Medio Oriente, con el ataque de Estados Unidos e Israel sobre e Irán y el subsiguiente bloqueo al estrecho de Ormuz, ha incrementado la volatilidad del mercado. En ese contexto, Bloomberg Línea consultó a una serie de analistas latinoamericanos sobre cuáles les parecen las mejores opciones en bonos internacionales y la mayoría coincide en que es momento de ser conservadores y elegir calidad por sobre rendimiento.

Sin embargo, hay matices, ya que hay quienes prefieren ceder un poco de calidad y reducir riesgo bajando duración.

La mirada de XTB Latam

Emanoelle Santos, analista de mercados de inversiones en XTB Latam, señaló que el contexto actual está llevando a los inversores a modificar la composición de sus carteras y priorizar emisores más sólidos.

Según explicó, el mercado comenzó a inclinarse hacia la calidad crediticia antes que a la búsqueda agresiva de rendimiento. La razón no es que el atractivo del carry —el ingreso por cupones— haya desaparecido, sino que el precio del riesgo volvió a ajustarse. Cuando los diferenciales de crédito se amplían, sostuvo, el cupón adicional que ofrecen los emisores más débiles puede evaporarse rápidamente.

En las últimas jornadas, agregó, se observó una dinámica típica de episodios de mayor aversión al riesgo: por un lado, la búsqueda de activos refugio presiona a la baja los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, mientras que el crédito corporativo se encarece. Al mismo tiempo, el canal inflacionario asociado a la energía limita el optimismo del mercado respecto de recortes agresivos de tasas de interés.

En cuanto a las oportunidades dentro del mercado de renta fija, Santos indicó que el mayor atractivo se encuentra en bonos de grado de inversión con vencimientos cortos a intermedios, donde es posible capturar rendimientos relativamente elevados con menor riesgo de eventos crediticios. Dentro de ese segmento, destacó a entidades financieras bien capitalizadas y a emisores defensivos con disciplina en la emisión de deuda, ya que en esos casos el diferencial suele ofrecer una mejor relación entre riesgo y retorno.

Para los inversores que buscan algo más de rendimiento, la analista consideró que el tramo BB dentro del alto rendimiento todavía puede resultar atractivo si se seleccionan emisores de forma cuidadosa.

Respecto de la duración de las carteras, Santos indicó que el posicionamiento actual tiende a concentrarse en vencimientos intermedios, manteniendo el tramo largo con un rol más táctico.

Además, señaló que resulta más prudente combinar cierta exposición en el tramo corto con un núcleo en vencimientos intermedios, mientras que las posiciones de largo plazo se reservan para momentos específicos en los que los niveles de rendimiento resulten particularmente atractivos.

Así ve la situación PPI

Martín Cordeviola, analista de Research de la firma de inversiones Portfolio Personal Inversiones (PPI), sostuvo que la estrategia más prudente es priorizar calidad crediticia por encima de la búsqueda de rendimiento y mantener una duración relativamente acotada. La incertidumbre geopolítica, indicó, suele traducirse en mayor volatilidad en la curva de los bonos del Tesoro estadounidense, especialmente en los vencimientos más largos.

Dentro de ese marco, el analista señaló que los bonos del Tesoro protegidos contra la inflación (TIPS) de corto plazo aparecen como una alternativa para atravesar el período de incertidumbre, mientras los inversores esperan mayor claridad antes de extender la duración en la curva. Además, destacó que la fortaleza del dólar —reflejada en el índice U.S. Dollar Index (DXY)— también puede jugar a favor de ese posicionamiento.

En paralelo, Cordeviola observó que los diferenciales de crédito corporativo han comenzado a ampliarse en las últimas semanas. De todos modos, remarcó que los spreads todavía se ubican lejos de niveles que históricamente se han asociado con episodios de estrés severo en los mercados financieros.

En ese sentido, recordó que hasta hace poco se encontraban cerca de mínimos históricos, lo que deja margen para que continúe cierto ajuste sin que necesariamente implique un deterioro significativo del crédito corporativo.

Mariva Fondos, en una sintonía similar

En la misma línea, Marcos Díaz Leal, portfolio manager de Mariva Fondos, señaló que en el actual contexto de incertidumbre geopolítica la prioridad sigue siendo la calidad crediticia por encima de la búsqueda agresiva de rendimiento.

El gestor explicó que, por el momento, el mercado parece estar descontando un evento bélico de duración acotada y todavía no incorpora plenamente un escenario de conflicto prolongado. Si la situación derivara en una guerra más extensa, advirtió, podría producirse un nuevo aumento en los precios de los commodities energéticos, con mayor presión inflacionaria y un eventual ajuste al alza en la curva de los bonos del Tesoro estadounidense, acompañado por una ampliación adicional de los diferenciales de crédito corporativo.

En ese marco, sostuvo que aún no es momento de estirar demasiado las carteras en busca de rendimiento.

En cuanto a los segmentos con mayor atractivo, Díaz Leal indicó que observa oportunidades en créditos vinculados al sector energético que podrían beneficiarse de un escenario de precios más elevados del petróleo y el gas. También mencionó la deuda de compañías o soberanos asociados a proveedores alternativos de energía ubicados en regiones consideradas más seguras.

Según explicó, una eventual disrupción en los flujos de petróleo y gas natural licuado desde Medio Oriente hacia Asia podría redirigir parte de la demanda hacia otras geografías, lo que podría favorecer a determinados emisores en mercados emergentes, incluidos algunos de América Latina.

Respecto de la duración de las carteras, el portfolio manager afirmó que mantienen una postura prudente. A su juicio, el balance de riesgos no resulta especialmente favorable para extender plazos, ya que un shock geopolítico que se traduzca en inflación más persistente podría llevar al mercado a exigir tasas reales y nominales más elevadas, afectando tanto a los bonos soberanos como al crédito corporativo.

Balanz Capital elige rendimiento, aunque con riesgo duration acotado

Desde Balanza Capital, Nicolás Kohn, head de research de Wealth Management, optó por una postura menos conservadora. Indicó que la estrategia que el equipo venía sosteniendo en renta fija antes del inicio del conflicto se mantiene, aunque con matices según el perfil de riesgo del inversor.

El analista explicó que la visión previa se centraba en reducir la calidad crediticia, pero manteniendo acotado el riesgo de duración mediante instrumentos con vencimientos de entre uno y tres años. Desde el inicio de las tensiones en Medio Oriente, indicó, se registró una venta generalizada en las tasas, con mayor impacto en los bonos de mayor plazo, donde la duración amplificó los movimientos.

A pesar de ese ajuste reciente, Kohn afirmó que la perspectiva sobre la renta fija no cambió de manera significativa. Para inversores dispuestos a asumir mayor riesgo, consideró que los bonos de mercados emergentes y la deuda corporativa en Estados Unidos con calificaciones por debajo de grado de inversión siguen ofreciendo oportunidades, siempre que la exposición se concentre en la parte corta de la curva.

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En cambio, para perfiles más conservadores, el analista señaló que resultan más apropiadas las estrategias con bonos de grado de inversión y vencimientos de entre uno y tres años, donde el riesgo de tasa es más limitado.

Según explicó, el principal fundamento de esta visión es que los niveles de tasas continúan siendo atractivos, aunque los diferenciales de crédito permanecen relativamente ajustados en distintos segmentos del mercado de renta fija, incluso después de los movimientos recientes.

En ese contexto, Kohn indicó que prefieren mantener una exposición moderada a la duración y reducir la calidad crediticia en algunos tramos, bajo la expectativa de que el apetito por riesgo pueda sostenerse durante 2026 más allá del episodio de volatilidad actual.