De Guyana a Paraguay: economías pequeñas resistirán el impacto de la guerra con Irán

El alza del petróleo por la guerra entre Irán e Israel elevará la inflación y moderará el consumo en las economías más pequeñas de América Latina y el Caribe, aunque la mayoría mantendrá un crecimiento superior al promedio mundial.

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Bloomberg Línea — Las economías más pequeñas de América Latina y el Caribe enfrentarán un aumento de la inflación y una desaceleración del consumo tras el encarecimiento del petróleo provocado por la guerra entre Irán e Israel, pero mantendrán tasas de crecimiento superiores al promedio mundial y riesgos cambiarios contenidos.

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Oxford Economics estima que el consumo privado en estas economías crecerá en promedio 3,6% este año. Aunque se trataría del avance más débil desde 2022, continuaría por encima del promedio global de 2,2% y repuntaría hasta 4,4% en 2027.

La firma considera que el shock energético afectará a toda la región debido al aumento de los precios del petróleo, los fertilizantes y los alimentos. Sin embargo, los consumidores cuentan con cierta protección. En palabras de Oxford Economics, “el crecimiento seguirá por encima del promedio mundial, ya que los consumidores están protegidos de precios más altos mediante políticas gubernamentales”.

El impacto no será uniforme. Mientras algunas economías afrontarán presiones inflacionarias persistentes y un deterioro del consumo, otras seguirán beneficiándose de motores de crecimiento internos que compensarán el encarecimiento de las materias primas.

Guyana, Panamá y Paraguay lideran las perspectivas

Guyana continuará destacándose como la economía de mejor desempeño dentro del grupo analizado. El informe prevé que la producción petrolera se acerque al millón de barriles diarios el próximo año, frente a niveles cercanos a cero en 2019, un cambio que sigue impulsando el empleo, los salarios y el gasto público.

Oxford Economics proyecta que el consumo privado crecerá 23% este año y promediará 16% anual hasta 2030. El informe atribuye estas perspectivas no solo al auge petrolero, sino también a los esfuerzos por diversificar la economía.

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Paraguay figura como el segundo mejor desempeño en 2026 y también mantendría un crecimiento sólido en 2027. La consultora vincula ese comportamiento a un gobierno favorable a los negocios y al avance de sectores de mayor valor agregado.

Panamá y República Dominicana completan el grupo de economías con mejores perspectivas de consumo. En Panamá, Oxford Economics prevé que el crecimiento del gasto de los hogares pase de 3,5% este año a 4,8% en 2027, apoyado por el desempeño económico general y por una amplia red de subsidios gubernamentales y topes a los precios de los combustibles.

En República Dominicana, la recuperación tras el paso del huracán Melissa, junto con condiciones financieras más flexibles y proyectos de infraestructura pública, permitiría que el crecimiento del consumo avance de 3,2% a 5,8% entre 2026 y 2027.

El informe también destaca el papel de las remesas en Centroamérica y República Dominicana. Tras el fuerte aumento registrado durante 2025, impulsado por cambios en la política migratoria de Estados Unidos, esos flujos seguirán respaldando el consumo este año. Sin embargo, Oxford Economics advierte que ese impulso perderá fuerza en 2027 debido a la desaceleración de las remesas.

Bolivia y Haití concentran las mayores vulnerabilidades

En el extremo opuesto aparecen Bolivia y Haití, donde la inflación seguirá siendo uno de los principales obstáculos para el consumo.

Oxford Economics prevé que el gasto de los hogares en Haití caerá 1,4% este año debido a los problemas de seguridad y a la elevada dependencia de las importaciones de petróleo. La consultora estima que la inflación promediará 29% en 2026 y se moderará a 20% en 2027, aunque permanecerá entre las más altas de la región.

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En Bolivia, el consumo también retrocedería este año y el próximo debido al impacto de los recortes de subsidios. La inflación alcanzaría 12% en 2026 y descendería a 9,3% en 2027, apoyada por reformas económicas y acuerdos con sindicatos que han contribuido a aliviar las restricciones de oferta.

El informe identifica además riesgos cambiarios particularmente elevados en Bolivia. Oxford Economics considera que las autoridades han comenzado a flexibilizar el régimen cambiario y espera una transición hacia un sistema de libre flotación en 2027. La firma advierte que, si no se abandona el anclaje actual, “vemos altos riesgos de un ajuste desordenado y una posible crisis cambiaria”.

Jamaica también afrontará dificultades. La recuperación tras el huracán Melissa limitará el crecimiento del consumo a niveles cercanos a cero durante este año, mientras que el aumento de los precios de los alimentos ha intensificado las presiones inflacionarias.

Inflación más alta, pero lejos de los máximos de 2022

Oxford Economics revisó al alza sus previsiones de inflación para la mayoría de las economías analizadas debido al encarecimiento de las materias primas derivado de la guerra con Irán. Aun así, la consultora considera que el episodio actual será menos severo que el observado tras la invasión rusa de Ucrania.

La expectativa central es que los precios de las materias primas comiencen a normalizarse durante la segunda mitad del año, reduciendo gradualmente las presiones inflacionarias hacia 2027. Además, las cadenas de suministro globales muestran una capacidad de adaptación superior a la observada durante la salida de la pandemia.

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El análisis también señala que los riesgos cambiarios permanecen relativamente contenidos. Más de la mitad de las economías evaluadas operan con regímenes dolarizados o con monedas vinculadas al dólar, mientras que otras mantienen sistemas administrados que han contribuido a limitar la volatilidad cambiaria.

Ese factor resulta relevante porque evita depreciaciones abruptas que podrían amplificar el impacto del petróleo sobre la inflación. Según Oxford Economics, “el riesgo de fuertes devaluaciones cambiarias está contenido”, incluso cuando el aumento de las importaciones de energía deteriora las cuentas externas de varios países.

La capacidad fiscal aparece como otro elemento clave para amortiguar el shock. La firma sostiene que la mayoría de los gobiernos cuentan con niveles de deuda relativamente bajos o con espacio suficiente para aumentar temporalmente el gasto, financiar subsidios, aplicar reducciones tributarias o mantener controles de precios.

Las excepciones son más limitadas. Bolivia, Trinidad y Tobago y El Salvador figuran entre las economías con menor margen para ampliar las medidas de apoyo sin aumentar las vulnerabilidades fiscales.

Al mismo tiempo, Oxford Economics advierte que una prolongación de las interrupciones en el estrecho de Ormuz o un episodio severo de El Niño podrían alterar las previsiones actuales al mantener elevados los precios de la energía y los alimentos durante más tiempo.