Bloomberg Línea — El crudo Brent superó los US$118 por barril el miércoles y alcanzó un nuevo máximo en 2026, en un movimiento impulsado por las restricciones de oferta en Medio Oriente y la falta de avances en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán.
El repunte devuelve al mercado a niveles no vistos desde 2022, en un contexto de creciente presión sobre el suministro global de energía y con señales de que las disrupciones podrían prolongarse más de lo previsto.
El deterioro del apetito por el riesgo se produjo tras reportes de Axios que indican que el presidente Donald Trump planea mantener un bloqueo naval sobre Irán hasta que el país acepte un acuerdo que aborde las preocupaciones sobre su programa nuclear.
Según un funcionario de la Casa Blanca, el mandatario discutió con ejecutivos del sector energético y comercial posibles medidas para prolongar esta estrategia, reportó Bloomberg, lo que elevaría aún más la presión sobre las exportaciones iraníes y, por extensión, sobre la oferta global de crudo.
En declaraciones recogidas por Axios, Trump afirmó que el bloqueo está siendo “más efectivo que los bombardeos” y advirtió que la situación será peor para Irán, reforzando la percepción de un conflicto prolongado.
“El casi cierre del estrecho de Ormuz prolonga una disrupción que continúa ajustando los mercados energéticos globales”, señaló Ole Hansen, analista de Saxo Bank, en referencia al impacto sostenido sobre la oferta.
El estancamiento diplomático entre Washington y Teherán sigue siendo un elemento central en la evolución del mercado. La falta de avances en las negociaciones reduce las probabilidades de una normalización en los flujos energéticos en el corto plazo.
Riesgos al alza para los precios del petróleo
La salida de Emiratos Árabes Unidos de la OPEP introduce un elemento adicional en la evolución del mercado energético, aunque con efectos más graduales sobre la oferta. El país representaba cerca del 10% de la producción del grupo y contaba con planes de expansión en los próximos años.
Analistas de ING señalan que el principal factor que sigue impulsando los precios del petróleo es la situación en el Golfo Pérsico y la posibilidad de una reanudación de los flujos a través del estrecho de Ormuz, lo que mantiene el foco en las restricciones actuales de suministro.
El escenario actual ha llevado a los analistas a revisar sus previsiones. Goldman Sachs estima que el Brent podría promediar US$104 en el segundo trimestre y moderarse hacia los US$92 a finales de 2026, aunque advierte que “los riesgos permanecen sesgados al alza”.
El banco contempla escenarios más extremos, con precios que podrían alcanzar entre US$125 y US$145 por barril si las disrupciones se prolongan o se intensifican.
En este contexto, el mercado energético se enfrenta a un entorno de oferta restringida y elevada incertidumbre geopolítica, factores que seguirán condicionando la evolución de los precios en los próximos meses.