Bloomberg Línea — Los acontecimientos geopolíticos por la guerra en Medio Oriente inyectaron volatilidad en los activos latinoamericanos durante marzo, aunque su impacto ha ido perdiendo intensidad en las últimas semanas, según un reporte de Citi.
En este contexto, Citi observó un desapalancamiento general del riesgo en los distintos países de la región, con comportamientos heterogéneos entre mercados.
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“Los acontecimientos geopolíticos generaron volatilidad en los activos latinoamericanos en marzo, aunque los titulares relacionados con el conflicto han tenido un impacto cada vez menor en la región en las últimas semanas”, indicó Citi.
El dólar cerró marzo con su mejor desempeño mensual desde julio de 2025, consolidando un repunte impulsado por la creciente aversión al riesgo en los mercados globales.
La intensificación del conflicto en Medio Oriente alteró las dinámicas energéticas y deterioró las expectativas de crecimiento, factores que llevaron a los inversionistas a refugiarse en la principal moneda de reserva mundial.
Entre tanto, las bolsas de América Latina mostraron un desempeño resiliente en el primer trimestre, en un contexto marcado por la volatilidad global, el fortalecimiento del dólar y el repunte de los precios del petróleo.
La bolsa chilena se posicionó como la de peor desempeño relativo en América Latina durante el primer trimestre de 2026, con el índice IPSA (IPSA) registrando una caída de -1,30% al cierre del periodo.
En Brasil, según Citi, los inversionistas locales mantuvieron una postura alcista.
En México, los inversionistas estaban muy posicionados antes del conflicto.
Cuando subió la tensión, tuvieron que cerrar o reducir esas apuestas, lo que generó movimientos en el mercado.
“En marzo se observó una reducción del apalancamiento de riesgo, como se esperaba, siendo los inversionistas extraterritoriales los principales vendedores de deuda local mexicana, seguidos por los fondos de pensiones”, indicó Citi.
En Colombia, las tasas se encarecieron y se alejaron de sus promedios históricos. Entre tanto, “se observó una apreciación del COP en términos reales durante el mes, aunque la moneda revirtió parte de esa apreciación en las últimas dos semanas”, indicó Citi.
En Chile, inversionistas externos redujeron apuestas a favor del dólar, mientras los fondos de pensiones se mantuvieron neutrales.
Y en Perú, las primas de riesgo volvieron a niveles previos al conflicto y el sol recuperó parte de la depreciación reciente antes de las elecciones.
“Nuestras estimaciones sugieren que las primas de riesgo a largo plazo aumentaron durante la aversión global al riesgo, acercándose a los promedios históricos. Sin embargo, ahora han vuelto a los niveles previos al conflicto, lo que sugiere que las tasas peruanas están volviendo a ser caras”, indicó Citi.
Latinoamérica resiste a la incertidumbre
En un informe previo, Citi había dicho que el conflicto en Medio Oriente plantea un desafío económico “complejo y diverso” para las economías de América Latina, impulsado principalmente por su efecto en los precios del petróleo.
“Si bien los exportadores netos de energía como Colombia y Brasil podrían ver inicialmente beneficios por mejores términos de intercambio y mayores ingresos fiscales, estas ventajas podrían verse compensadas por fuerzas adversas”, indicó.
Entre los principales riesgos están mayores presiones inflacionarias, que podrían llevar a los bancos centrales a adoptar políticas monetarias más restrictivas, así como un mayor costo fiscal por subsidios energéticos. “No obstante, un reto clave es el posible endurecimiento de las condiciones financieras globales, que podría provocar depreciaciones cambiarias en la región”, dijo.
En consecuencia, Citi dice que el impacto económico en América Latina sería “más matizado” de lo que sugiere un análisis simple de balanza comercial, “siendo la estabilidad de los mercados financieros globales un factor crítico a seguir”.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que el crecimiento de América Latina y el Caribe se mantenga en torno al 2,3% en 2026 y repunte al 2,7% en 2027.
El organismo mejoró en 0,1 puntos porcentuales las proyecciones de 2026 y mantuvo sin cambios las de 2027 frente a su reporte de enero de 2026.
Globalmente, el Fondo Monetario Internacional recortó su previsión de crecimiento global a 3,1% para este año frente al 3,3% pronosticado en enero ante el impacto de la guerra en Medio Oriente y la crisis petrolera.
Esto se basa en la suposición de un conflicto relativamente breve y un aumento moderado de los precios de la energía este año.