Elecciones en Colombia comienzan a desafiar la negociación de bonos de Ecopetrol

Los bonos acumulan retornos superiores a sus pares en 2026, pero el resultado electoral podría redefinir estrategia, flujo de caja y percepción de riesgo.

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Bloomberg Línea — Los bonos de Ecopetrol (EC) han registrado un repunte sostenido desde marzo, en un contexto de precios del crudo elevados y operaciones de refinanciación que han mejorado el perfil de corto plazo. Sin embargo, la evolución de estos activos comienza a estar cada vez más vinculada al panorama político local, con las elecciones presidenciales del 31 de mayo como principal catalizador de riesgo.

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Un informe de Bloomberg Intelligence sitúa el comportamiento reciente dentro de un entorno favorable para la deuda emergente, al tiempo que advierte que “aunque los bonos de Ecopetrol han repuntado desde marzo, impulsados por precios del petróleo elevados así como una reciente refinanciación de deuda, la perspectiva de largo plazo de la compañía puede depender de las elecciones presidenciales de Colombia, programadas para el 31 de mayo”.

El movimiento ha sido relevante en términos relativos. Hasta la semana pasada, los bonos con vencimiento en 2045 habían llegado a ofrecer un retorno de 7% en lo corrido del año, superando el 3,8% del índice Bloomberg High Yield Energy y el 5,8% de los bonos de Pemex comparables, con buena parte de la compresión de spreads concentrada desde marzo.

Elecciones y política energética redefinen el riesgo

El eje central del análisis se desplaza hacia el frente político. El desenlace electoral introduce escenarios divergentes para la estrategia corporativa y la calidad crediticia. Spencer Cutter, analista de Bloomberg Intelligence, plantea que “la elección presidencial del 31 de mayo será un impulsor principal del perfil crediticio de largo plazo de Ecopetrol”.

En ese contexto, una eventual victoria del izquierdista Iván Cepeda implicaría continuidad en la orientación actual en el enfoque del presidente Gustavo Petro “en energías renovables, la posible venta de los activos de Ecopetrol en la Cuenca Pérmica, así como una política elevada de impuestos y dividendos para apoyar al gobierno”. En contraste, para Cutter “un ganador de centroderecha podría impulsar una mayor inversión en exploración y producción, y un mayor enfoque en políticas basadas en el mercado”.

Cepeda consolidó su ventaja en la más reciente encuesta de Invamer publicada el 24 de abril, con una intención de voto de 44,3%, superando ampliamente a Abelardo de la Espriella (21,5%) y a Paloma Valencia (19,8%).

El candidato se impondría también en escenarios de segunda vuelta con 51,2% frente a Valencia y 54,6% frente a De la Espriella, a cinco semanas de las elecciones presidenciales del 31 de mayo, en un contexto marcado por tensiones de seguridad, fricciones institucionales y preocupaciones fiscales.

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Este componente político se superpone a otros factores que ya presionan la percepción de riesgo sobre la petrolera, en un entorno donde “los cargos por corrupción contra el presidente de la compañía y un cargo de COP$3,5 billones por impuestos no pagados acaparan titulares”.

Además, Moody’s señaló la semana pasada que los cambios en la alta gerencia en los últimos 12 a 18 meses reflejan una mayor exposición al riesgo de gobierno corporativo vinculado al Estado, ya que, aunque no se anticipa una disrupción operativa inmediata, el momento de estas rotaciones refuerza la percepción de mayor influencia política en la compañía.

Asimismo, la perspectiva negativa asignada a Ecopetrol responde a la incertidumbre sobre la dirección de la política sectorial y la consistencia de las decisiones gubernamentales, factores que pueden afectar la visibilidad del flujo de caja y las necesidades de financiamiento en un contexto de precios altos del crudo.

Presión sobre flujo de caja y deterioro crediticio

El desempeño operativo ha mostrado fortaleza en volúmenes, aunque con un deterioro progresivo en métricas financieras. El endeudamiento ha aumentado de forma significativa desde 2022, en línea con mayores necesidades de financiación.

Según el análisis, “el apalancamiento de Ecopetrol ha sido de 2-2,5 veces durante el último año, frente a 1,5 veces en 2022, a medida que los precios del petróleo se han suavizado y la compañía incurrió en alrededor de US$6.000 millones de deuda”.

La deuda total ha alcanzado US$27.000 millones, con presión adicional derivada de políticas fiscales y de dividendos, en un entorno donde “un perfil persistentemente negativo de flujo de caja libre neto, impulsado por una elevada carga de impuestos y dividendos, así como un aumento del gasto de capital, ha afectado el apalancamiento y las métricas crediticias de Ecopetrol”.

Las agencias de calificación han reaccionado a este deterioro. Las agencias han reducido recientemente las calificaciones de la deuda, luego de que los déficits presupuestarios crecientes en el gobierno colombiano impulsaron recientes rebajas de calificación crediticia sobre los soberanos.

El entorno de liquidez muestra estabilidad en el corto plazo, aunque con desafíos estructurales. La compañía cerró 2025 con US$2.800 millones en caja mientras enfrenta compromisos crecientes, Cutter cree que “la compañía puede necesitar endeudarse para financiar un perfil de flujo de caja desafiante impulsado por US$6.000 millones en gasto de capital anual y transferencias al gobierno”.

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Spread, comparables y sostenibilidad del rally

El comportamiento de los spreads refleja una mejora reciente, pero aún rezagada frente a pares regionales. En términos relativos, el informe dice que “el diferencial de los bonos de Ecopetrol con vencimiento en 2045 frente a los bonos del gobierno colombiano con vencimiento similar se ha mantenido en gran medida estancado en el área de 100 puntos básicos”, mientras otras compañías han mostrado compresiones más pronunciadas.

La comparación con Pemex y Petrobras subraya divergencias estructurales, en un contexto donde “las restricciones presupuestarias y la incertidumbre financiera han afectado los perfiles crediticios y las calificaciones de Colombia y Ecopetrol”.

A pesar del rally, el nivel de apalancamiento continúa por encima del de sus pares, con estimaciones que apuntan a que “se espera que el apalancamiento se mantenga por encima de 2 veces hasta 2026”, frente a ratios cercanos a 1 vez en compañías comparables.

En paralelo, factores externos como el mercado energético siguen incidiendo en la dinámica financiera. El sistema de estabilización de precios de combustibles podría volver a generar presiones. Moody’s advirtió la semana pasada que, en un entorno de precios del petróleo sostenidamente altos, las obligaciones asociadas a este fondo podrían aumentar si los ajustes internos no acompañan la paridad internacional, lo que presionaría el capital de trabajo y elevaría el riesgo de liquidez.

El comportamiento de los bonos en los próximos meses quedará así condicionado por la interacción entre variables de mercado, evolución fiscal y decisiones políticas, con el calendario electoral como punto de referencia inmediato para los inversionistas.