Fitch advierte de un entorno de tensiones en energía y metales con efectos en América Latina

La agencia habla de un nuevo equilibrio en materias primas marcado por shocks energéticos, cambios en la demanda y mayor volatilidad estructural.

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Bloomberg Línea — La volatilidad reciente en los mercados de materias primas ha alterado los supuestos tradicionales sobre precios, oferta y demanda. Fitch Ratings ha ajustado su lectura sobre el ciclo de commodities con un enfoque que combina riesgos geopolíticos, desequilibrios estructurales y cambios en el comportamiento de los inversionistas.

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El análisis presentado por Angelina Valavina, Deborah Jales y Oliver Schuh, refleja un momento en el que los fundamentos clásicos conviven con factores excepcionales. La interacción entre conflictos, políticas energéticas y decisiones de portafolio redefine el equilibrio en sectores clave como energía, metales y minerales estratégicos.

En ese contexto, la visión de la agencia se construye sobre escenarios diferenciados que no sólo evalúan precios, sino también la resiliencia de los mercados ante shocks prolongados. Angelina Valavina, responsable de recursos naturales para EMEA en Fitch, introduce el primero de ellos: el crudo. “La forma en que analizamos el precio del petróleo se basa en tres elementos clave: el estrecho de Ormuz, la oferta y la demanda físicas en el mercado, y la infraestructura”, asegura.

El golpe en el petróleo y el gas

El mercado petrolero ha entrado en una fase de alta incertidumbre marcada por la evolución del conflicto en Medio Oriente. La trayectoria del Brent durante el año evidencia esta volatilidad, con movimientos que han oscilado desde US$60 hasta niveles cercanos a US$120 antes de moderarse.

Fitch sostiene que el escenario base contempla una interrupción temporal en el estrecho de Ormuz, un punto crítico por donde transita una parte sustancial del comercio global de crudo. Valavina recuerda que “alrededor de 20 millones de barriles por día solían pasar por este estrecho”, lo que equivale a una proporción significativa del consumo mundial.

No obstante, la agencia considera que, incluso ante una interrupción, existen mecanismos de compensación. Los inventarios globales alcanzaban 8.200 millones de barriles a finales de 2025, un nivel que permite absorber disrupciones durante un periodo prolongado. Fitch mantiene su previsión de precio promedio en US$70 por barril para 2026, incorporando episodios de tensión seguidos por una normalización progresiva.

La dinámica de oferta también respalda esta proyección. El mercado inició el año con un exceso de producción tras un crecimiento de 3 millones de barriles diarios en 2025 frente a una expansión de la demanda inferior a 1 millón. Para 2026, incluso con ajustes en la producción, Fitch anticipa que la oferta seguirá superando al consumo.

No obstante, el análisis incorpora escenarios alternativos. Una interrupción más prolongada elevaría el precio promedio a US$100 o incluso US$120, con picos superiores en el corto plazo. Este escenario, implicaría una contracción en la demanda global, especialmente en sectores sensibles al precio como la aviación o la petroquímica.

En América Latina, el impacto de este entorno de precios se transmite de forma diferenciada según la estructura de cada mercado. Jales, directora sénior del equipo corporativo de América Latina, señala que “en general, vamos a ver un efecto neto positivo para las empresas independientes”, en particular en Argentina, donde una parte relevante de la producción está orientada a exportación.

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Este posicionamiento permite capturar el alza de precios en un entorno de baja cobertura, lo que incrementa la exposición directa a la volatilidad internacional.

En el caso del gas, la situación presenta un contraste relevante. A diferencia del petróleo, el mercado no cuenta con un exceso de oferta. Valavina subraya que “el mercado global de gas es bastante ajustado en términos de oferta y demanda”, lo que amplifica el impacto de cualquier disrupción.

Europa ha registrado un aumento cercano al 80% en los precios del gas desde comienzos de año, mientras que Fitch proyecta un promedio de US$12 por MCF en 2026. La dependencia de exportaciones desde Catar, que representa cerca de 20% del comercio global de GNL y alrededor de 15% de la capacidad mundial de licuefacción, refuerza la sensibilidad del mercado ante tensiones geopolíticas.

La caída del oro y del cobre

En el segmento de metales, el comportamiento del oro ha dejado de responder únicamente a patrones históricos. Oliver Schuh, director sénior del equipo de recursos naturales de EMEA, indica que el metal ha mostrado “una baja correlación con materias primas industriales como el petróleo y el gas o el cobre”, pero reconoce que esta relación ha cambiado en el contexto actual.

El aumento en la demanda responde a factores estructurales. Bancos centrales de mercados emergentes han incrementado sus reservas como estrategia de diversificación frente al dólar. Este proceso se intensificó tras las sanciones impuestas a Rusia en 2022, lo que alteró la percepción sobre el sistema financiero internacional.

A este movimiento institucional se suma la participación de inversionistas privados. Schuh señala que “los inversores institucionales y minoristas también han incrementado sus asignaciones de portafolio al oro para diversificación y para participar en el rally”, lo que ha ampliado la base de demanda.

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Sin embargo, la evolución reciente del conflicto en Irán introduce una dinámica distinta, en la que la volatilidad energética y la incertidumbre sobre su duración afectan la percepción de riesgo. En la medida en que el mercado descuenta escenarios de interrupción temporal y posterior normalización, parte de las posiciones defensivas pierde soporte y se abre espacio para correcciones en activos que habían acumulado ganancias.

Este ajuste se produce en paralelo a movimientos en energía que condicionan el resto del complejo de materias primas. La posibilidad de destrucción de demanda ante precios elevados del petróleo y el gas introduce un canal indirecto hacia los metales, especialmente en un contexto donde Fitch ya anticipa que el equilibrio entre oferta y demanda puede modificarse si el crecimiento global se debilita.

Pese a este soporte estructural, la agencia contempla la posibilidad de ajustes en los precios si el entorno global reduce su nivel de riesgo. Los episodios recientes de toma de ganancias evidencian la sensibilidad del mercado ante cambios en las expectativas.

En paralelo, el cobre se mantiene como un indicador de la actividad económica global, aunque su dinámica actual combina factores estructurales y coyunturales. La demanda crece entre 2% y 2,5%, impulsada por la electrificación, las energías renovables y la expansión de centros de datos.

En este contexto, la transmisión del shock energético hacia la actividad industrial adquiere relevancia. Si los precios de la energía se mantienen elevados durante más tiempo, el impacto sobre el crecimiento puede trasladarse a la demanda de metales, en línea con la advertencia de Fitch sobre el vínculo entre desaceleración económica y consumo de commodities.

Schuh destaca que “el consumo de cobre procedente de centros de datos en 2025 fue de aproximadamente 600.000 toneladas y está en trayectoria de superar el millón de toneladas”, lo que introduce una nueva fuente de demanda que compite con la transición energética.

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El mercado se encuentra en equilibrio con inventarios reducidos, lo que sostiene precios elevados. Fitch estima que el balance oscila entre un déficit de 0,5% y un superávit de 0,5%, reflejo de un ajuste continuo entre oferta y demanda.

América Latina aparece como uno de los focos de expansión de la oferta en el mediano plazo, en un contexto de creciente competencia por asegurar minerales críticos.

Schuh indica que Argentina ha avanzado en la atracción de inversión con “un pipeline de proyectos de 1 millón de toneladas por año de producción potencial de cobre”, apoyado en incentivos fiscales y marcos regulatorios orientados a facilitar el desarrollo de nuevos activos. Este dinamismo se suma al posicionamiento histórico de la región en la producción global, aunque sujeto a riesgos de ejecución y al entorno macroeconómico.

La corrección en el mercado del litio

El mercado del litio ha experimentado una corrección tras el auge de precios registrado entre 2022 y 2023. La incorporación de nueva oferta, especialmente desde China, ha generado presión a la baja, aunque en los últimos meses se observa una recuperación parcial.

Jales explica que “la industria ha enfrentado condiciones desafiantes en los últimos años a medida que nueva oferta continuaba entrando al mercado”, lo que llevó los precios a mínimos desde 2021 antes de un repunte reciente.

En 2026, Fitch prevé una moderación en el crecimiento de la demanda, que pasará de 26% en 2025 a cerca de 14%. El sector automotriz mantiene su posición dominante con cerca de 60% del consumo, seguido por los sistemas de almacenamiento de energía.

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Las políticas públicas han influido en esta desaceleración. La reducción de subsidios en Europa y los cambios en incentivos en Estados Unidos han afectado la adopción de vehículos eléctricos, mientras que en China la demanda muestra señales de debilidad pese al impulso de las exportaciones.

Desde el lado de la oferta, el mercado se mantiene en superávit, con un excedente estimado de 110.000 toneladas equivalentes de carbonato de litio en 2026. Este contexto limita el desarrollo de nuevos proyectos.

Jales indica que “los precios actuales no son suficientes para incentivar nuevos proyectos ni siquiera para reactivar capacidad que estuvo en cuidado y mantenimiento en 2025”, lo que sugiere un ajuste gradual en la inversión del sector.

A nivel geográfico, la competencia por asegurar recursos ha intensificado la participación de gobiernos y grandes compañías. En América Latina, el desarrollo del litio avanza con un ritmo desigual. Jales advierte que la región concentra una parte relevante de los recursos, pero enfrenta limitaciones institucionales, ya que “todavía carece de mucho marco regulatorio”, lo que condiciona la entrada de capital en varios mercados.