Bloomberg Línea — Las acciones brasileñas mantienen una perspectiva favorable en la asignación de activos de UBS (UBS), apoyadas en valuaciones aún descontadas, expectativas de recortes de tasas en 2026 y el regreso del interés de inversionistas extranjeros.
Es así que los analistas de UBS mantienen “una visión atractiva sobre las acciones brasileñas" y ven espacio para “nuevas alzas a medida que mejora la confianza”.
En 2025, el Ibovespa, el índice de referencia de la bolsa de Sao Paulo, acumuló una apreciación del 33,9%, consolidando su mejor resultado desde 2016.
En lo corrido del año hasta este 9 de febrero (10 a.m. ET), el índice Ibovespa ha subido un 13,88%, según cifras de Bloomberg.
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UBS espera que la Reserva Federal estadounidense continúe con los ciclos de flexibilización de la política monetaria este año, “lo que históricamente es un contexto positivo para las acciones y los mercados emergentes”.
Entre tanto, el Banco Central de Brasil comenzaría con esta flexibilización en 2026.
“La bajada de los tipos de interés debería impulsar las valoraciones, especialmente en el caso de las empresas más apalancadas”, según un reporte de UBS.
A esto se suma un entorno macroeconómico más favorable para la mayor economía del continente.
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Se estima que la economía brasileña creció un 2,3 % en 2025, según la encuesta Focus.
Entre tanto, la inflación en 2025 alcanzó el 4,3%, situándose “muy por debajo” del consenso a principios de año (la encuesta Focus proyectaba un 5,7%), reseña UBS.
Entre tanto, los salarios reales mantuvieron un “sólido crecimiento”, acelerándose hasta el 4,7% interanual en el último trimestre, “lo que reforzó la imagen de un mercado laboral ajustado”.
Acciones cotizan con descuento
De acuerdo con los analistas de UBS, las acciones brasileñas aún cotizan con descuento.
Es así que el Ibovespa se negocia a 8,9 veces las utilidades proyectadas, un 10% por debajo del promedio de los últimos 10 años.
El consenso prevé un crecimiento de utilidades del 18% en 2026, respaldado por una “demanda interna estable, aumentos del salario real, bajo desempleo y una moneda más firme”.
Apetito de inversores extranjeros
UBS también destaca un renovado interés de los inversionistas extranjeros por las acciones brasileñas.
Asocia esta situación a que los fondos globales están “regresando a un mercado que aún luce atractivo en términos de valoración”.
“A esto se suman las crecientes expectativas de un giro en la política económica en 2026 —independientemente del resultado de la contienda presidencial—, lo que ha dado un impulso adicional al sentimiento“, según el informe.
Mayor impulso dependerá de la política fiscal
David Beker, jefe de economía de Bank of America (BAC) para Brasil, afirmó a finales del año pasado que la trayectoria de la deuda será importante para calibrar el potencial de ganancias de los activos brasileños el próximo año.
Beker dijo que esto puede determinar una revalorización superior a la esperada para la bolsa brasileña.
El escenario base de BofA para el Ibovespa es de 180.000 puntos a finales de 2026, alrededor de un 9% por encima de los 164.456 puntos que alcanzó el índice en su máximo en 2025. “Puede ser una proyección más conservadora, pero hoy me siento cómodo con ella”, afirmó.
“Podemos tener más potencial alcista en el mercado, pero dependerá de la evolución fiscal. Para ser más optimistas con respecto a la bolsa, tendríamos que ser más optimistas con respecto a la posibilidad de una revalorización de los múltiplos. Y para ello es necesario que haya una mayor convicción en la política económica del próximo gobierno”.
Si el plan económico para los próximos cuatro años, presentado por el candidato ganador de las elecciones, logra convencer al mercado de que es capaz de estabilizar la trayectoria de la deuda pública, BofA proyecta que el Ibovespa alcanzará los 210.000 puntos en 2026.
Por otro lado, en el escenario más pesimista, el índice cerraría el próximo año en 130.000 puntos, lo que supone una caída cercana al 18% con respecto al nivel actual, que ronda los 159.000 puntos.
Si se produce un giro positivo en la política fiscal a medio plazo (en los cuatro años del próximo mandato, por ejemplo), se espera que todas las clases de activos se beneficien, incluido el real brasileño (BRL).
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