Bloomberg Línea — El banco estadounidense JPMorgan Chase (JPM) mantiene una visión constructiva sobre la renta variable global y sostiene que las correcciones recientes vinculadas al conflicto con Irán deben interpretarse como puntos de entrada, en un contexto en el que los fundamentales macroeconómicos y de beneficios siguen siendo favorables.
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“Mantenemos una perspectiva positiva sobre las acciones a pesar del repunte y aconsejamos seguir aprovechando las posibles caídas debidas a las noticias sobre la escalada de la crisis para comprar más”, dice el banco estadounidense, una lectura que se apoya en la expectativa de un conflicto en Medio Oriente acotado y en un entorno macro distinto al de episodios anteriores de estrés energético.
El informe, liderado por el equipo de Mislav Matejka, subraya que el rebote en forma de V registrado en los mercados no altera esa tesis y advierte que “el riesgo de sufrir movimientos bruscos era alto para quienes se volvían bajistas”, mientras los indicadores técnicos comenzaron a señalar condiciones de sobreventa desde marzo.
Fundamentales sostienen el escenario
La visión del banco se construye sobre una diferencia clave frente a 2022. Según los analistas, ninguna de las condiciones que hubo en crisis anteriores se aplica hoy, al comparar el contexto actual con episodios como 1974, 2000 o 2022, cuando las caídas bursátiles coincidieron con espirales inflacionarias, burbujas tecnológicas o ciclos agresivos de subidas de tipos.
El mercado laboral emerge como un factor determinante. JPMorgan señala que “es muy difícil ver que se produzca una espiral estanflacionaria de salarios y precios cuando muchos indicadores del mercado laboral son bastante débiles”. El crecimiento salarial se ha moderado hacia el 4%, lejos de los niveles superiores al 6% observados en 2022.
A ello se suma un posicionamiento distinto de las autoridades monetarias. La entidad considera que “es muy difícil creer que los bancos centrales endurecerían la política ante un shock de oferta energética impulsado por la geopolítica que claramente es negativo para el crecimiento”, lo que cuestiona el reciente ajuste alcista en las expectativas de tipos tanto en Europa como en Estados Unidos.
Este punto es central para el mercado. El informe sostiene que el endurecimiento implícito en los precios podría revertirse, generando un apoyo adicional para los activos de riesgo, especialmente en segmentos sensibles a los tipos como valor y pequeñas capitalizaciones.
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Beneficios, posicionamiento y amplitud del mercado
El comportamiento de los beneficios refuerza la tesis alcista. JPMorgan destaca que “los beneficios siguen aumentando, y esto es un pilar crítico para nuestra visión constructiva”, con previsiones de crecimiento del 20% para el S&P 500 en 2026, del 19% en la eurozona y del 45% en mercados emergentes.
Este dinamismo contrasta con la corrección previa de las cotizaciones, generando un desfase entre precios y fundamentales que el mercado comienza a cerrar. En paralelo, los indicadores de actividad también mostraban solidez antes del conflicto, con el PMI global en 53,3 y el ISM manufacturero estadounidense en máximos de tres años.
El posicionamiento de los inversores añade otra capa de soporte. El banco indica que “muchos participantes fueron sacudidos cerca de los mínimos (...) y han sido lentos en volver a entrar”, lo que deja capital al margen que podría reincorporarse progresivamente y sostener nuevas subidas.
En términos de estructura de mercado, JPMorgan advierte que la concentración reciente no es sostenible. Señala que “esperamos que el próximo tramo de ganancias del mercado de renta variable esté respaldado por una ampliación significativa de la participación”, tras un periodo en el que apenas un 30% de los valores superaba al índice.
Rotación sectorial y liderazgo
El banco anticipa un cambio en el liderazgo del mercado respecto a 2025. Aunque mantiene una visión favorable sobre el bloque tecnológico, indica que “el liderazgo del mercado se ampliará y no igualará el comportamiento del año pasado”, cuando el avance estuvo dominado por un grupo reducido de grandes tecnológicas.
En este contexto, la firma mantiene su preferencia por semiconductores, pero considera que el entorno no favorece una repetición de las subidas extremadamente concentradas. En paralelo, advierte que los sectores expuestos a la disrupción por inteligencia artificial podrían experimentar rebotes tácticos, aunque “podrían seguir siendo una propuesta de ‘perder-perder’”.
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El análisis se extiende a estilos de inversión. JPMorgan prevé que la debilidad del dólar y la caída de los rendimientos favorezcan a las acciones de valor y a las pequeñas compañías, segmentos que históricamente se benefician de ese entorno.
A nivel geográfico, el banco reitera su sobreponderación en mercados emergentes frente a desarrollados. Argumenta que las valoraciones siguen siendo atractivas, con un descuento del 38% frente a mercados desarrollados, y que los flujos podrían reanudarse tras la pausa provocada por la aversión al riesgo.
“Esperamos que estos flujos se reanuden y seguimos confiando en que el renovado interés de los inversores impulse un rally sostenido a medida que el liderazgo del mercado se amplíe más allá de Estados Unidos”, dice el informe.
El comportamiento del dólar y de los rendimientos será un factor a vigilar. JPMorgan mantiene una visión bajista estructural para la divisa estadounidense y considera que su eventual debilitamiento actuaría como catalizador adicional para activos internacionales, incluidas las materias primas y los mercados emergentes.