Las 5 cosas que los inversores deben saber sobre el impacto económico de la IA

Estimaciones de Morgan Stanley Research indican que casi US$3 billones en inversiones vinculadas a infraestructura de inteligencia artificial circularán por la economía global hacia 2028.

Por

La expansión de la inteligencia artificial (IA) empieza a tener efectos visibles en la economía global y en los mercados financieros. Inversiones en infraestructura, cambios en la adopción empresarial, nuevas formas de financiamiento y movimientos estratégicos de capital están modificando el panorama para empresas e inversores.

Un análisis de Morgan Stanley Research plantea que la IA dejó de ser solo una tendencia tecnológica para convertirse en un factor macroeconómico relevante. Según el informe, la escala de inversión prevista, junto con los cambios en productividad y en la competencia geopolítica, hacen que esta tecnología influya cada vez más en el crecimiento económico, las ganancias corporativas y las valuaciones en los mercados.

En ese contexto, el banco identifica cinco dinámicas que ayudan a explicar cómo la inteligencia artificial empieza a moldear el crecimiento económico y qué deben tener en cuenta quienes toman decisiones.

VER MÁS: La inteligencia artificial debe ser más barata, no más inteligente

1. La expansión de la IA es real y está impulsando el crecimiento este año

La inversión vinculada a la inteligencia artificial se asemeja cada vez más a un proceso de expansión industrial. Las estimaciones de Morgan Stanley Research indican que el costo global de construcción de centros de datos alcanzará cerca de US$2,9 billones hacia 2028.

El impulso proviene de una demanda de capacidad de cómputo que supera ampliamente a la oferta. La construcción de centros de datos y la infraestructura asociada impactan directamente en la producción industrial, la inversión energética y el gasto en servicios. Según el análisis, este proceso aportaría alrededor del 25% del crecimiento del producto interno bruto de Estados Unidos durante este año.

2. El impacto de la IA en las ganancias comienza a verse

La adopción empresarial de inteligencia artificial se amplía, pero los mercados están diferenciando entre anuncios y resultados concretos. Un relevamiento de Morgan Stanley sobre 3.600 acciones mostró que el 21% de las compañías del S&P 500 mencionó al menos un beneficio vinculado con la IA, frente al 10% registrado en 2024.

Sin embargo, el mercado no premia únicamente las referencias a la tecnología. Las empresas que la aplican de manera efectiva muestran una expansión de los márgenes de flujo de caja que duplica el promedio global. El análisis también identifica mejoras de eficiencia y márgenes entre beneficiarios indirectos de la tecnología.

En ese contexto, las valuaciones del sector de software atravesaron recientemente una corrección que el banco interpreta como un momento de elevada incertidumbre sobre el ritmo y la forma en que las compañías podrán capturar ingresos vinculados con la inteligencia artificial.

3. La financiación de la IA está transformando los mercados

La escala de las inversiones en inteligencia artificial vuelve a poner en primer plano la fortaleza de los balances corporativos y las distintas fuentes de financiamiento. A medida que aumenta el gasto de capital vinculado con la construcción de centros de datos y otras infraestructuras tecnológicas, Morgan Stanley Research prevé un crecimiento del financiamiento mediante deuda, especialmente en proyectos intensivos en infraestructura.

Al mismo tiempo, los emisores están diversificando sus fuentes de capital. El financiamiento de proyectos vinculados con inteligencia artificial comienza a involucrar a todo el espectro del mercado de crédito: deuda garantizada y no garantizada, instrumentos estructurados y titulizados, tanto en mercados públicos como privados.

Esa dinámica ya se reflejó en operaciones recientes. En 2025, Morgan Stanley asesoró a Meta Platforms en una empresa conjunta estructurada por US$27.000 millones para desarrollar un campus de centros de datos de inteligencia artificial en Estados Unidos, un ejemplo de cómo la magnitud de estas inversiones empieza a movilizar grandes volúmenes de capital en distintos segmentos del sistema financiero.

4. La inteligencia artificial acelera fusiones y adquisiciones

La competencia por desarrollar capacidades de inteligencia artificial está adelantando decisiones estratégicas dentro de las empresas. Las operaciones de fusiones y adquisiciones se utilizan cada vez más para acceder a talento especializado, tecnología o presencia en determinados mercados.

Este fenómeno no se limita a las corporaciones. También se observa un mayor interés de inversores individuales y oficinas familiares por participar directamente en proyectos vinculados con la expansión de la infraestructura de inteligencia artificial.

A través de su plataforma de mercados privados, Morgan Stanley originó durante 2025 un total de 14 oportunidades de inversión en compañías privadas de inteligencia artificial y en activos asociados a centros de datos.

5. Los riesgos existen, pero también moldean las oportunidades

El desarrollo de la inteligencia artificial plantea interrogantes sobre qué empresas se beneficiarán y cuáles podrían enfrentar disrupciones en sus modelos de negocio. En ciclos tecnológicos anteriores, los mercados mostraron fuertes movimientos en las valuaciones de compañías consideradas vulnerables o beneficiadas por los cambios.

La competencia geopolítica agrega otra dimensión al escenario. La disputa entre Estados Unidos y China por el liderazgo en inteligencia artificial —en áreas como chips, capacidad de cómputo, energía y datos— podría derivar en controles de exportación más estrictos, mayores aranceles y presiones para localizar la producción.

También existe incertidumbre sobre el impacto en el empleo. La tecnología puede reducir la demanda de ciertos trabajos, al mismo tiempo que genera nuevas funciones y mejoras de productividad.

En ese contexto, el informe plantea que cada uno de estos riesgos también abre espacios de adaptación para empresas e inversores, desde una adopción más rápida de la tecnología hasta inversiones en infraestructura local o en sectores capaces de aprovechar aumentos de productividad derivados de la inteligencia artificial.