Las elecciones sí mueven las bolsas en América Latina, ¿pero cómo? Esto muestra la historia

Los mercados bursátiles de Argentina, Brasil y Chile muestran que el mayor ajuste ocurre cuando cambia la percepción sobre continuidad o ruptura política, más que tras el resultado electoral definitivo.

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Bloomberg Línea — Las elecciones presidenciales en América Latina han tenido un impacto directo sobre las acciones cuando los inversionistas perciben que un cambio político puede modificar la relación con el capital privado, la política fiscal o el rumbo económico.

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Sin embargo, el movimiento más fuerte no suele producirse el día de la elección, sino antes, cuando el mercado comienza a descontar un nuevo escenario político, un antecedente importante de cara a los comicios que celebrará Colombia.

Ese patrón aparece en procesos recientes de Argentina, Brasil y Chile analizados por Harold Rubio y Omar Suárez, analistas de Casa de Bolsa, quienes concluyen que “el mercado ajusta antes de que el resultado quede definido”.

Los analistas encontraron que “los movimientos más relevantes se concentran cuando la continuidad deja de ser el escenario dominante y el giro hacia un presidente pro-mercado comienza a reflejarse en encuestas y probabilidades implícitas”.

El análisis toma como referencia los ETF ARGT, ECH y EWZ, listados en Estados Unidos y utilizados como termómetro del apetito internacional por riesgo en Argentina, Chile y Brasil, respectivamente. La comparación se hace frente al ETF SPY, que replica el S&P 500 y permite separar los movimientos globales de los factores políticos locales.

La lectura que deja el informe es consistente: las acciones reaccionan menos al resultado electoral final que al momento en que cambian las expectativas sobre continuidad o ruptura política. Ahí se concentra el ajuste de precios, el aumento de volatilidad y el reposicionamiento de capital internacional.

Argentina: el mercado celebró la ruptura

Argentina ofrece los ejemplos más marcados de reacción electoral en la región. Tanto en 2015, con la llegada de Mauricio Macri, como en 2023, con el triunfo de Javier Milei, el mercado comenzó a moverse antes de la confirmación electoral.

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En 2015, durante los seis meses previos a la primera vuelta, el ETF ARGT cayó 15,69%, mientras el SPY retrocedió apenas 1,11%. El diferencial reflejaba que el mercado seguía descontando continuidad kirchnerista. La volatilidad alcanzó 28,48% y el drawdown llegó a 31,07%.

El cambio apareció cuando las encuestas comenzaron a mostrar una reducción en la distancia entre Daniel Scioli y Mauricio Macri. En el trimestre previo a la primera vuelta, el ARGT avanzó 3,5% y superó al SPY en 4,18 puntos porcentuales.

El mercado empezó a incorporar la posibilidad de un balotaje y, con ello, una eventual transición hacia políticas más favorables para el capital privado.

La reacción más fuerte llegó tras la primera vuelta del 25 de octubre. Scioli obtuvo 37,08% y Macri 34,15%, resultado que abrió el balotaje y alteró las expectativas del mercado. Al día siguiente, el ARGT subió 5,17%, mientras el SPY cayó 0,25%.

La segunda vuelta tuvo un efecto distinto. Aunque Macri ganó con 51,34%, el mercado ya había incorporado gran parte de ese escenario. El día posterior a la elección el ARGT cayó 2,94%, en una señal de toma de utilidades tras la materialización de una expectativa ampliamente descontada.

En 2023, el comportamiento fue todavía más extremo. Durante buena parte de la campaña, el mercado penalizó la posibilidad de continuidad bajo Sergio Massa. En los tres meses previos a octubre, el ARGT se desplomó 17,7%, frente a una caída de 7,4% del SPY. El diferencial negativo llegó a 11,5 puntos porcentuales.

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El castigo reflejaba dos riesgos simultáneos: continuidad política y elevada incertidumbre sobre la capacidad de implementación de Javier Milei. A medida que avanzó el proceso electoral, el mercado comenzó a diferenciar ambos escenarios y a ajustar posiciones.

Tras la primera vuelta, que dejó a Massa y Milei en el balotaje, el ARGT subió 1,3%. Pero el movimiento decisivo llegó después de la segunda vuelta del 19 de noviembre.

El triunfo de Milei con 55,65% eliminó el escenario que el mercado consideraba más adverso y el ETF avanzó 11,6% en una sola sesión, con un volumen equivalente a 24 veces el promedio histórico.

Rubio y Suárez sostienen que “el mercado anticipa más de lo que reacciona” y que “el castigo se concentró cuando la continuidad parecía probable, el quiebre ocurrió cuando la ruptura se volvió creíble, y la confirmación electoral solo aceleró un proceso ya en marcha”.

La reacción posterior también mostró otro patrón recurrente en América Latina: después del rally inicial, el mercado comenzó a exigir resultados concretos. En los seis meses posteriores a la elección, el ARGT subió 29,7%, aunque con volatilidad todavía elevada.

Brasil y Chile: ¿cuándo ocurrió el ajuste?

Brasil repitió una dinámica similar en 2018. Durante los seis meses previos a la primera vuelta, el ETF EWZ cayó 8,6%, mientras el SPY avanzó 9,5%. El mercado mantenía una posición defensiva por la posibilidad de continuidad del Partido de los Trabajadores y la incertidumbre política tras la inhabilitación de Luiz Inácio Lula da Silva.

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El movimiento cambió cuando Jair Bolsonaro comenzó a consolidar liderazgo en las encuestas. En el trimestre previo a la elección, el EWZ subió 16,2%, frente a un avance de 3,7% del SPY. El diferencial positivo de 13,2 puntos mostró un cierre acelerado del descuento político.

La primera vuelta del 7 de octubre actuó como el principal evento informativo. Bolsonaro obtuvo 46% frente a 29,3% de Fernando Haddad y el EWZ subió 6,7% al día siguiente, con un volumen 3,4 veces superior al promedio histórico.

La segunda vuelta volvió a tener un impacto más moderado. Aunque Bolsonaro ganó con 55,1%, gran parte de ese escenario ya estaba incorporado en precios. El mercado pasó rápidamente del trade electoral a evaluar la capacidad del nuevo gobierno para ejecutar reformas.

Chile mostró dos comportamientos distintos entre 2017 y 2025, aunque ambos dejaron la misma señal de fondo: las acciones reaccionaron cuando cambió la percepción de continuidad política.

En 2017, el mercado ajustó tarde. Tras la primera vuelta, en la que Sebastián Piñera obtuvo un resultado menor al esperado, el ETF ECH cayó 6,6% en una sola sesión y el volumen se multiplicó por 3,6 veces frente al promedio histórico. El rebote llegó después de la segunda vuelta, cuando el ETF avanzó 10,4%, aunque el impulso perdió fuerza rápidamente.

En 2025 el mercado actuó antes. Durante los tres meses previos a la primera vuelta, el ECH subió 15,9%, mientras el SPY avanzó 4,3%. El mercado comenzó a descontar una menor probabilidad de continuidad de la izquierda incluso antes de que existiera un ganador claro.

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El ajuste principal ocurrió después de la primera vuelta. El ECH subió 2,6% en una sesión, mientras el SPY cayó 0,9%, acompañado de un volumen cinco veces superior al promedio histórico. La segunda vuelta tuvo una reacción limitada porque las encuestas ya mostraban una ventaja amplia de José Antonio Kast.

El mercado elimina incertidumbre

El análisis de Casa de Bolsa concluye que el mercado latinoamericano responde primero a probabilidades y después a resultados. La primera vuelta presidencial suele convertirse en el evento que redefine expectativas porque reduce escenarios posibles y permite recalibrar el riesgo político.

Rubio y Suárez afirman que “el mercado premia la probabilidad de giro, y no espera propiamente la confirmación” y añaden que “la primera vuelta es el evento informativo dominante; la segunda vuelta suele ser la confirmación”.

El informe también muestra que los mayores drawdowns aparecieron cuando el mercado percibía que la continuidad política seguía siendo viable.

En Argentina 2023, el drawdown alcanzó 18,6%, mientras que en Brasil el descuento comenzó a reducirse cuando la posibilidad de continuidad perdió fuerza tras la salida de Lula de la contienda.

Otro elemento relevante fue el comportamiento del volumen. Los analistas sostienen que “volúmenes altos durante caídas reflejan salida activa de capital”, mientras que los incrementos extremos de negociación durante las subidas reflejan reingresos estructurales de inversionistas internacionales.

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Ese patrón ayuda a explicar por qué las acciones reaccionan antes que las urnas. El mercado no espera el resultado final para ajustar posiciones. Lo hace cuando percibe que cambió la probabilidad del escenario económico que considera más favorable o más riesgoso.

La reacción posterior depende de otro factor: la capacidad del nuevo gobierno para convertir expectativas políticas en resultados económicos. El informe advierte que “el mercado no compra en sí la derecha: elimina el peor escenario y pasa a validar sus políticas de mercado”.