Las tres razones por las que Bank of America cree que el dólar se puede fortalecer este año

La entidad considera que el reciente repunte del billete verde podría extenderse durante la segunda mitad del año por un cambio en los factores que mueven al mercado cambiario.

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Bloomberg Línea — El dólar ha cedido terreno frente a la mayoría de las monedas de América Latina en lo que va de 2026, favoreciendo una apreciación de varias divisas de la región. Sin embargo, Bank of America (BAC) considera que el billete verde podría recuperar parte del terreno perdido durante la segunda mitad del año.

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La entidad sostiene que el cambio de tendencia no respondería tanto a los factores que impulsaron a las monedas latinoamericanas durante los últimos meses, como el diferencial de tasas de interés en algunas economías, sino a una combinación de elementos globales que vuelven a favorecer a la divisa estadounidense.

“Vemos tres posibles temas alcistas para el USD de cara al segundo semestre: las tensiones en Medio Oriente (Ormuz), la Reserva Federal (restrictiva) y el gasto de capital en inteligencia artificial de los hiperescaladores”, escribieron los analistas, liderados por el estratega Alex Cohen, en una nota publicada esta semana.

El petróleo vuelve a impulsar al dólar

El primer argumento del banco gira en torno al recrudecimiento de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y su impacto sobre el mercado energético.

Tras la reanudación de las fricciones entre Estados Unidos e Irán, el precio del petróleo Brent ha repuntado cerca de un 20% desde los mínimos posteriores al memorando de entendimiento entre ambos países, reintroduciendo riesgos inflacionarios.

Para BofA, el reciente repunte del petróleo vuelve a favorecer al dólar porque ambos activos han recuperado la relación que habían perdido semanas atrás. Los analistas sostienen que “las correlaciones del USD con el petróleo están volviendo a afianzarse”, una señal de que, si el crudo mantiene su fortaleza, el dólar también podría seguir esa trayectoria.

El banco aclara que no da por hecho que el petróleo vaya a seguir subiendo, pero considera que el mercado presenta más obstáculos para nuevas caídas que para nuevas alzas.

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A su juicio, el elevado volumen de posiciones cortas y los bajos inventarios de crudo hacen más probable que los precios encuentren un suelo cerca de los niveles previos al conflicto que una nueva corrección profunda.

Ese equilibrio también modifica las perspectivas para el dólar. BofA considera que, mientras el petróleo se mantenga respaldado, disminuirá el riesgo de una depreciación adicional de la moneda estadounidense.

Además, advierte de que un crudo elevado podría volver a influir en las expectativas sobre los bancos centrales y favorecer al dólar si el mercado empieza a descontar que unas mayores presiones inflacionarias retrasarán los recortes de tasas o incluso exigirán una política monetaria más restrictiva.

Una Fed más restrictiva que el consenso

Precisamente, el segundo factor identificado por BofA es la política monetaria de la Reserva Federal. Frente a un mercado que continúa descontando un endurecimiento limitado, la entidad mantiene una de las previsiones más agresivas entre los grandes bancos de inversión y espera tres subidas adicionales de tasas este año, en septiembre, octubre y diciembre, equivalentes a 75 puntos básicos.

Según el análisis, esa diferencia respecto al consenso constituye uno de los principales apoyos potenciales para el dólar si finalmente se materializa. “Esperamos notablemente más subidas de la Reserva Federal que tanto el consenso como las expectativas incorporadas por el mercado, pese al moderado IPC de junio”, dijeron.

La visión de la entidad también descansa sobre el mensaje del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh. Incluso después de conocerse un dato de inflación inferior a lo esperado, Warsh reiteró que “la misión no está cumplida, esa no es mi opinión después de los datos de hoy”, reforzando la credibilidad del banco central en su objetivo del 2% de inflación.

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BofA considera que ese compromiso mantiene el respaldo de las tasas de interés reales en Estados Unidos y limita el impacto de los datos puntualmente más débiles sobre la evolución del dólar.

Además, la entidad cree que el posicionamiento del mercado no refleja plenamente un escenario de política monetaria más restrictiva, por lo que todavía existiría margen para nuevas compras de la divisa estadounidense.

La inversión en IA atrae capital

El tercer elemento que destaca el informe es la creciente influencia de la inteligencia artificial sobre los mercados de divisas. Aunque este factor ha quedado parcialmente eclipsado por la geopolítica y la política monetaria durante la primera mitad del año, BofA cree que cobrará mayor relevancia en los próximos meses.

“Seguimos considerando que la IA es, en conjunto, un factor positivo para el USD”, dicen los analistas, pues favorece tanto el crecimiento relativo de la economía estadounidense como la llegada de flujos internacionales de inversión.

El informe subraya que las cinco mayores compañías tecnológicas estadounidenses destinarán alrededor de US$900.000 millones en inversión de capital hasta 2027, frente a unos US$220.000 millones previstos para las 25 mayores empresas no estadounidenses.

Esa diferencia continúa atrayendo recursos hacia Estados Unidos incluso después de la volatilidad registrada recientemente por el sector tecnológico.

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BofA también considera que el desarrollo de la inteligencia artificial podría mantener presiones inflacionarias derivadas del aumento de los costos de hardware especializado, memoria, electricidad y utilización de modelos, reforzando la posibilidad de que las tasas de interés permanezcan elevadas durante más tiempo.

“Las perspectivas para la inversión de capital en Estados Unidos, las señales de un mercado laboral resiliente y las presiones sobre los costes de los insumos relacionados con la IA deberían reforzar la divergencia monetaria ya en marcha”, dice el informe.

La evolución de las tensiones en Medio Oriente, las próximas decisiones de la Reserva Federal y el ritmo de inversión en inteligencia artificial marcarán si el reciente repunte del dólar consigue consolidarse durante la segunda mitad del año.