Bloomberg Línea — Las monedas de Latinoamérica han sabido capitalizar la debilidad global del precio del dólar y se posicionan entre las más apreciadas frente al billete verde entre los mercados emergentes en lo corrido del año.
La fortaleza de las monedas de Latinoamérica frente al precio del dólar se explicaría por una alineación poco frecuente entre macrociclo global, flujos financieros y soporte real vía commodities.
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En 2026, “las monedas de América Latina se han posicionado como las principales ganadoras dentro del universo emergente frente al precio del dólar, un desempeño que responde a una combinación de factores cíclicos, financieros y reales”, dijo a Bloomberg Línea Paula Chaves, analista de mercados del bróker global HFM.
Además, y muy importante en la actualidad, las incertidumbres derivadas de la economía estadounidense, tanto coyunturales como estructurales, han provocado un redireccionamiento de los activos en todo el mundo.
En lo corrido del año hasta este 5 de febrero (9 a.m. ET), las monedas más apreciadas en la región son el real brasileño (4,30%), el peso chileno (4,14%), el peso mexicano (3,72%), el peso colombiano (3,19%) y el colón costarricense (0,62%).
Más abajo figuran el peso uruguayo (0,43%), el peso argentino (0,30%), el peso dominicano (0,22%) y el sol peruano (0,03%), de acuerdo a cifras de Bloomberg. En cambio, en terreno negativo están el quetzal guatemalteco (-0,03%), el guaraní paraguayo (-0,23%), y la lempira hondureña (-0,26%).
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Tres motores de las monedas de Latinoamérica
Paula Chaves dice que uno de los principales motores para la apreciación de las monedas de Latinoamérica ha sido el atractivo diferencial de tasas que ofrecen varias economías latinoamericanas.
“En un entorno de dólar más débil y mayor apetito por riesgo, este diferencial ha reactivado con fuerza el carry trade, generando flujos consistentes hacia monedas como el peso mexicano (USDMXN), el real brasileño (USDBRL), el peso chileno (USDCLP) y el peso colombiano (USDCOP)“.
Rodolpho Sartori, economista de la agencia de calificación brasileña Austin Rating, dijo a Bloomberg Línea que en el caso de Brasil “la diferencia en las tasas de interés es determinante”.
Explica que mientras que “Estados Unidos y la Unión Europea operan con tasas bajas, 3,75 % y 2,15 %, respectivamente, Brasil ofrece tasas reales elevadas —cercanas al 11 %— con un riesgo relativamente controlado".
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A diferencia de otros episodios, el carry trade actual se vería reforzado por mercados locales más líquidos y por una mayor participación de inversionistas institucionales, lo que ha dado mayor profundidad y continuidad al movimiento.
Desde el bróker global HFM explican que un segundo motor para la apreciación de las monedas locales frente al precio del dólar ha sido el buen desempeño de los activos internos, tanto en renta fija como en renta variable.
Las tasas reales positivas, junto con valuaciones aún competitivas, han elevado el atractivo relativo de la región frente a otros mercados emergentes.
“Este factor es clave, ya que los flujos no solo buscan rendimiento cambiario, sino también exposición a instrumentos locales que ofrezcan retornos ajustados por riesgo favorables”, según Paula Chaves.
El rally de materias primas ha sido otro pilar fundamental, especialmente en relación al oro y el cobre.
América Latina, como región exportadora neta de commodities se ha beneficiado directamente de mejores términos de intercambio.
HFM cita el efecto positivo de metales, energía y productos agrícolas que han impulsado ingresos por exportaciones, fortaleciendo las cuentas externas y mejorando la percepción de sostenibilidad macroeconómica en el corto y mediano plazo.
Chaves considera que este soporte real ha sido especialmente relevante en países donde persisten presiones inflacionarias, ya que los mayores ingresos externos ayudan a compensar desequilibrios internos y a sostener la estabilidad cambiaria.
Sin embargo, advierte que el mercado también mantiene una lectura “selectiva y no exenta de cautela. A pesar del buen momento cíclico, persisten desafíos estructurales que actúan como ‘lunares’ para la inversión extranjera”.
Entre esto, se refirió al bajo crecimiento potencial, rezagos en productividad, tensiones fiscales y, en algunos casos, incertidumbre regulatoria.
Estos factores no han desaparecido y explicarían por qué la apreciación cambiaria no es homogénea ni lineal, sino concentrada en economías que logran combinar carry atractivo con cierta ancla macro y profundidad financiera.
Condiciones favorables para monedas de Latinoamérica
“Mientras se mantengan condiciones similares —dólar contenido, apetito por riesgo, diferenciales de tasas favorables y precios de materias primas sólidos— la región seguirá figurando entre las principales beneficiarias dentro de los mercados emergentes“, según Chaves.
No obstante, señaló que la sostenibilidad de este desempeño en el largo plazo dependerá de la capacidad de cada país para avanzar en reformas que fortalezcan crecimiento, productividad y estabilidad fiscal, “elementos clave para transformar este ciclo favorable en un proceso más duradero”.
“Más que un movimiento coyuntural, el mercado está reconociendo una convergencia de elementos que hoy favorecen a la región en términos relativos, especialmente frente a economías desarrolladas que atraviesan una fase de ajuste y menor visibilidad macroeconómica”, opinó la analista de HFM.
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