Precio del oro desafía las tasas altas: ¿por qué una vieja regla del mercado puede romperse?

Las tasas altas presionan al oro en el corto plazo, pero la recuperación de los ETF y las compras de bancos centrales desafían su relación histórica con los rendimientos reales.

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Bloomberg Línea — El oro vuelve a poner a prueba una de las relaciones históricas más firmes del mercado: las tasas altas deberían restarle atractivo, pero la demanda de inversionistas y bancos centrales muestra una resistencia que empieza a alterar esa dinámica.

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El metal cae este lunes, mientras los inversionistas evalúan la posibilidad de nuevas alzas de tasas de la Reserva Federal. El movimiento, sin embargo, ocurre después de que el oro se mantuviera en un rango relativamente estrecho desde agosto.

El metal al contado bajaba 0,8% hasta US$4.348,73 por onza. La Fed elevó las tasas la semana pasada y varios de sus funcionarios hablarán en los próximos días, mientras el mercado busca señales sobre el rumbo de la política monetaria.

La presión de las tasas, sin embargo, ya no está teniendo el efecto habitual sobre el oro. Ole Hansen, jefe de estrategia de materias primas de Saxo Bank, considera que “el resultado es un panorama inusual en el que los rendimientos reales altos y en aumento ya no son necesariamente bajistas para el oro”.

El oro rompe su relación con los rendimientos reales

La presión monetaria resulta especialmente relevante, porque el rendimiento real del Tesoro estadounidense a 10 años alcanzó el viernes 2,63%, su nivel más alto en más de 20 años y 76 puntos básicos por encima del registrado al comenzar 2026.

El rendimiento real refleja el retorno esperado de un bono después de descontar la inflación. Su aumento suele perjudicar al oro, porque el metal no paga intereses ni dividendos y, por tanto, pierde atractivo relativo frente a los títulos de deuda.

Sin embargo, Hansen destaca que las tenencias de ETF respaldados por oro continúan recuperándose después de la caída registrada durante la primera mitad de 2026, pese al ascenso de los rendimientos reales.

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En 2022 y 2023 ocurrió algo diferente. Mientras las tasas reales subían, los inversionistas occidentales redujeron sus posiciones en ETF de oro. El precio del metal resistió esas ventas gracias, en buena medida, a las fuertes compras de los bancos centrales.

Ahora, pese al nuevo aumento de los rendimientos reales, las tenencias de ETF respaldados por oro también crecen. Para Saxo, la deuda pública y las dudas sobre la sostenibilidad fiscal pueden hacer que las tasas largas sean vistas como una señal de riesgo, y no solo como una alternativa al oro.

Hansen considera que la base de compradores se ha ampliado frente a 2022 y 2023, ante “la continuidad de la demanda de los bancos centrales, el regreso de los compradores de ETF en Occidente junto con una demanda ya sólida de los inversionistas en Asia”.

Las compras oficiales refuerzan esa tendencia. Los analistas de Goldman Sachs (GS) dijeron la semana pasada que alcanzan unas 91 toneladas mensuales, frente a un promedio de 17 toneladas antes de 2022, y las consideran el principal motor estructural de su previsión.

El oro puede superar los US$5.000

Goldman Sachs mantuvo su previsión de US$5.400 por onza para finales de 2027, aunque redujo su estimación de valor razonable para el cierre de 2026 a US$4.650 desde US$4.900 tras el endurecimiento de la política monetaria estadounidense.

Lina Thomas, analista de Goldman Sachs, explicó que esperan “que el impacto de una política monetaria más restrictiva se sienta principalmente a través de una trayectoria de apreciación más lenta a corto plazo, en lugar de un precio final del oro más bajo”.

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La entidad espera que las compras de bancos centrales compensen parte del impacto de las tasas. Según el análisis, prácticamente toda la apreciación de 23% que Goldman proyecta hasta finales de 2027 estaría explicada por esa demanda.

La perspectiva no elimina los riesgos. Thomas advirtió que “por el contrario, una trayectoria de la Fed significativamente más restrictiva podría generar una corrección más pronunciada de lo habitual”, mientras anticipa una mayor volatilidad en ambas direcciones.

Fed, inflación y petróleo marcan el corto plazo

La resistencia estructural convive con un mercado sin una dirección clara. Dilin Wu, analista de Pepperstone, señala que el oro permanece dentro de un rango, condicionado por las señales de la economía estadounidense y la incertidumbre alrededor de las conversaciones entre EE.UU. e Irán.

En el frente técnico, Pepperstone identifica US$4.660 como un soporte relevante en su análisis, elaborado cuando el metal cotizaba en niveles superiores a los actuales. Una ruptura de ese nivel situaba las siguientes referencias en US$4.600 y US$4.500 a US$4.510.

El contexto ha cambiado desde entonces. Bloomberg sitúa ahora al metal por debajo de US$4.350, mientras el petróleo cae y los operadores siguen las perspectivas de inflación y tasas después de la decisión de la Fed de septiembre.

El mercado seguirá ahora las intervenciones de funcionarios de la Fed y cualquier señal sobre nuevas alzas. El comportamiento de los rendimientos reales, los flujos hacia ETF y las compras de bancos centrales determinará si la actual desconexión del oro frente a las tasas consigue sostenerse.