El Nasdaq lideró las ganancias de la jornada gracias al repunte de las grandes tecnológicas, mientras el mercado volvió a apostar por la inteligencia artificial antes de la temporada de resultados.
La fortaleza del dólar, los elevados rendimientos reales y la incertidumbre sobre los tipos de interés dominan las previsiones para el oro, mientras los bancos centrales siguen siendo el principal soporte estructural del mercado.
El metal acumula un avance semanal de 2,3% tras el débil dato de empleo en EE.UU. y la caída de los precios de la energía, que redujeron las apuestas por un endurecimiento monetario.
El débil informe de empleo alivió las preocupaciones sobre las tasas de interés, pero una fuerte venta de acciones de semiconductores terminó por borrar el impulso inicial del mercado.
La señal técnica aparece tras el peor trimestre del oro desde 2013, aunque algunos analistas advierten que no anticipa por sí sola nuevas caídas y que la atención del mercado sigue centrada en la Reserva Federal.
El mercado asimiló un mensaje menos restrictivo de Kevin Warsh, aunque mantuvo la atención en la inflación, los próximos datos de empleo y las expectativas sobre las tasas de interés.
La corrección del metal coincide con un cambio en las expectativas del mercado y llevó a varios bancos de inversión a revisar sus previsiones para los próximos trimestres, aunque mantienen una visión más favorable para el largo plazo.
Los mercados operan con cautela en el cierre del trimestre, pendientes de la agenda económica, la temporada de resultados corporativos y las señales sobre las tasas de interés
Se trata del segundo ataque contra el organismo regulador en menos de un mes, mientras Ecuador intensifica su lucha contra la minería ilegal y el crimen organizado.
Los inversionistas ampliaron sus compras hacia sectores distintos de la tecnología, apoyados por señales de resiliencia económica y un descenso de los precios del petróleo.
Los operadores descuentan ahora plenamente dos subidas de tasas para finales del primer trimestre de 2027, frente a la única que se preveía antes de la decisión de la semana pasada.
La caída del petróleo y el alivio de las preocupaciones inflacionarias impulsan levemente a las acciones, mientras los inversionistas aguardan los resultados de Micron para evaluar la solidez del auge de la inteligencia artificial.
La expectativa de tasas más altas durante más tiempo, un dólar fortalecido y la salida de flujos de inversión llevaron a ING, Deutsche Bank y Goldman Sachs a recortar sus previsiones para el metal, pese al respaldo que siguen aportando los bancos centrales.
La venta masiva de acciones tecnológicas borró parte del entusiasmo por la inteligencia artificial, arrastró a los fabricantes de chips y golpeó a los mercados desde Asia hasta Wall Street.
Ahora se prevé que el oro alcance los US$4.300 la onza en el tercer trimestre, lo que supone un descenso de más de una quinta parte con respecto a las previsiones anteriores.
La entidad rebajó su perfil de previsiones para el metal al considerar que las expectativas de tasas han ganado peso frente al petróleo, mientras los flujos de inversión y la demanda asiática pierden impulso.