Bloomberg Línea — El oro y la plata mantienen fundamentos estructurales que sostienen una perspectiva alcista a pesar de que la eventual reducción de la incertidumbre global podría moderar el impulso reciente de los metales preciosos, dijeron analistas consultados por Bloomberg Línea.
La gran pregunta para el mercado ahora es si el oro y la plata podrán retomar su ‘rally’ una vez disminuya la incertidumbre global ante un eventual acuerdo de paz en la guerra entre EE.UU. e Irán.
“Y la realidad es que, aunque estos metales suelen perder fuerza cuando baja el miedo en los mercados, el panorama actual sigue favoreciendo una estructura alcista de fondo, dijo a Bloomberg Línea Paula Chaves, analista de mercados de Greyhound Trading.
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Por eso, señala que “más que pensar que el ‘rally’ terminó, lo que muchos institucionales están observando es si el mercado necesita tiempo para consolidar antes del próximo tramo alcista de largo plazo”.
Las previsiones siguen apuntando a que ambos metales podrían mantener una tendencia positiva en los próximos años, aunque con episodios de alta volatilidad.
El oro continúa consolidándose como una cobertura frente a la pérdida de valor de las monedas fiat, mientras que la plata podría beneficiarse tanto del contexto macroeconómico como de su demanda industrial.
Proyecciones para el oro

Chaves explica que el oro no solo está reaccionando al riesgo geopolítico o a la volatilidad global, sino que también está siendo impulsado por factores estructurales mucho más profundos: compras récord de bancos centrales, dudas sobre la sostenibilidad fiscal de Estados Unidos, expectativas de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal (Fed, por sus siglas en inglés) y una creciente búsqueda de activos de reserva fuera del dólar.
La analista de mercados de la app de inversiones XTB, Emanoelle Santos, no proyecta un retorno automático del ‘rally’ de lograrse la paz en Medio Oriente, dado que considera que si la incertidumbre global se modera, una parte de la prima de refugio que impulsó al oro y a la plata debería comprimirse.
De cualquier forma, “la demanda de bancos centrales, las entradas a ETF, la búsqueda de diversificación y las expectativas sobre la Fed siguen dando soporte, aunque con riesgo de correcciones tácticas tras subidas muy agresivas”.
Las perspectivas para la plata

Paula Chaves, analista de mercados de Greyhound Trading, dice que el comportamiento puede ser “incluso más explosivo” para la plata.
A diferencia del oro, indicó que la plata tiene un doble componente: refugio y demanda industrial.
La transición energética, el crecimiento de la industria solar y el uso tecnológico del metal siguen generando una presión estructural sobre la demanda.
La analista Emanoelle Santos dice que una menor incertidumbre puede mejorar el apetito por activos cíclicos y sostener su demanda industrial, aunque el metal también quedaría más expuesto a una desaceleración económica.
Por eso, “el escenario más probable sería un mercado todavía alcista en términos estructurales, pero con episodios de toma de ganancias y alta volatilidad”, dijo Santos.
Proyecta que los factores geopolíticos seguirán siendo centrales en la demanda de 2026.
En general, los precios de metales preciosos son muy sensibles al sentimiento de riesgo, a la especulación y a las condiciones macroeconómicas.
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¿Qué factores pueden influir en los metales?

Santos dijo que los factores más importantes a lo largo de 2026 serán la trayectoria de tasas reales en Estados Unidos, el dólar, las compras de bancos centrales, los flujos hacia ETF y barras físicas, la evolución del conflicto en Medio Oriente, la inflación energética y, en el caso de la plata, el balance entre demanda industrial y oferta física.
Para el oro, desde XTB proyectan un promedio de US$4.700 por onza en 2026 y una moderación hacia US$4.300 en 2027, con un avance anual cercano al 37% este año, mientras que se mantengan las compras de bancos centrales en un rango de 700 a 900 toneladas en 2026, aunque con menor impulso relativo de ETF frente a 2025.
Para la plata, estiman un promedio de US$70 por onza en 2026 y US$65 en 2027, con un alza anual cercana al 76%, apoyada por déficit de mercado, inventarios ajustados y demanda de inversión.
“El mercado también prevé un sexto año consecutivo de déficit, con un faltante estimado de 67 millones de onzas, lo que refuerza la sensibilidad del precio ante choques de liquidez”, anotó Emanoelle Santos.
Según Santos, el oro conserva un sesgo de refugio de largo plazo y reserva estratégica, mientras que la plata combina beta monetaria, demanda industrial y escasez física, lo que puede darle más potencial, pero también más volatilidad.
Probable fase de consolidación
Paula Chaves matiza que tanto el oro como la plata vienen de movimientos extremadamente fuertes y acelerados, acercándose a zonas de proyección donde muchos participantes institucionales comienzan a tomar beneficios o reducir exposición. “Eso aumenta considerablemente la probabilidad de una fase de lateralidad y consolidación más amplia”.
En su visión, el mercado podría entrar en una lateralidad cercana a cinco meses, un proceso que considera normal después de movimientos tan agresivos. “Esa fase podría extenderse hasta finales de junio, permitiendo que el mercado absorba ganancias, reduzca sobrecompra y reconstruya estructura antes de intentar un nuevo impulso”.
Y justamente ahí podría aparecer nuevamente una alta probabilidad de continuación alcista, especialmente si coinciden factores como una Reserva Federal más flexible, debilidad del dólar o nuevos episodios de tensión geopolítica y fiscal.
Además, “muchos participantes institucionales consideran que, si esa consolidación termina confirmándose y el mercado logra sostener estructura de largo plazo, el siguiente gran movimiento alcista en oro y plata podría extenderse entre dos y tres años más”.
Este movimiento estaría impulsado por un contexto global de deuda elevada, posibles recortes de tasas y una mayor demanda de activos refugio y metales estratégicos.
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