Bloomberg Línea — Las monedas de América Latina retrocedían este lunes 2 de marzo frente al dólar, en un contexto de volatilidad en los mercados globales por la escalada de tensiones en Medio Oriente tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.
El indicador Bloomberg del dólar subió hasta un 0,8%, su nivel más alto desde principios de febrero como reacción a los ataques militares estadounidenses e israelíes del fin de semana contra Irán.
Ante la incertidumbre, “el capital se repliega nuevamente hacia el dólar”, dijo a Bloomberg Línea Renato Campos, CEO de la firma financiera GH Trading. “El reavivamiento de tensiones entre Estados Unidos, Irán e Israel reactiva el clásico movimiento de ‘risk off’ en los mercados, con efectos inmediatos sobre las monedas en Latinoamérica”.
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En este contexto, el fortalecimiento del dólar, la ampliación de spreads y la caída del apetito por riesgo tienden a presionar a la baja a divisas emergentes como el peso chileno, el peso colombiano o el real brasileño.
“El impacto puede ser parcialmente compensado en países exportadores de petróleo si el crudo sube, pero en general el canal financiero domina, con mayor volatilidad y condiciones externas más exigentes”, apuntó el analista.
El cierre efectivo en el Estrecho de Ormuz provocó la mayor subida del petróleo en cuatro años, situándose momentáneamente sobre los US$82.
En conjunto, estos factores frenan las apuestas sobre un recorte de tasas por parte de la Reserva Federal estadounidense.
“Lo interesante es que en los últimos años se instaló el debate sobre una eventual pérdida de hegemonía del dólar; sin embargo, cada shock sistémico reafirma su rol como refugio global por liquidez, profundidad y seguridad jurídica”, apuntó Campos.
A su juicio, la discusión estructural puede seguir vigente en el futuro, pero en el corto plazo el mercado vuelve a actuar con un “pragmatismo severo”.
Dólar hoy
En el comienzo de la jornada de este lunes las monedas de Latinoamérica presentaban mayoritariamente movimientos negativos frente al dólar.
Comparado a la jornada del viernes, solo el peso dominicano permanecía en terreno positivo el lunes y lideraba las ganancias del día, con un alza cercana al 0,26%.
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Detrás se ubicaron, con movimientos prácticamente planos, el colón costarricense, el quetzal guatemalteco, la lempira hondureña y el guaraní paraguayo, que mantuvieron estabilidad frente a la moneda estadounidense.
En la jornada, el peso chileno lideraba las pérdidas con una caída de 1,54%, seguido del real brasileño (-1,32%), el peso uruguayo (-0,93%) y el peso colombiano (-0,83%).
También en terreno negativo estaban en la apertura el peso mexicano (-0,68%), el peso argentino (-0,53%) y el sol peruano (-0,31%).
“El efecto en las divisas derivado del conflicto en Irán viene de la mano del dólar global, que se ha valorizado, y en medio de la incertidumbre las monedas que se perciben como más riesgosas, como las de América Latina, sufren castigo y se deprecian”, dijo a este medio el analista financiero Gregorio Gandini.
En lo corrido del año, el índice del dólar DXY avanza un 0,15%.
Las monedas de Latinoamérica se mantienen en terreno positivo en el balance de 2026 pese a los recientes choques, de acuerdo a cifras de Bloomberg.
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Cambio de perspectivas para el dólar
El economista del Instituto Internacional de Finanzas (IIF), Jonathan Fortun, dice que antes de la escalada de las tensiones con Irán, el contexto para las divisas emergentes era claramente constructivo.
Las monedas de mercados emergentes se habían venido apreciando de forma generalizada en lo que va del año, apoyadas en un dólar más débil y en diferenciales de tasas todavía elevados.
“La escalada introduce el canal clásico de transmisión vía energía. El petróleo ya estaba operando alrededor de 6% por encima de su promedio de 2025 y el mercado comienza a valorar escenarios donde, si la disrupción se prolonga más allá de unos días, el Brent podría moverse hacia un rango de US$100 a US$120”, según Fortun.
Explica que cuando el shock es de oferta energética y la prima de riesgo se vuelve persistente, el patrón histórico “es claro”, ya que el dólar tiende a fortalecerse de forma amplia y las monedas emergentes de mayor beta ajustan primero.
El rumbo de monedas emergentes
Fortun señala que, dentro del universo de mercados emergentes, el posicionamiento cobra relevancia.
Las monedas emergentes acumulaban retornos positivos en dólares y el mercado se mostraba relativamente cómodo en estrategias de carry.
En ese contexto, un aumento de la aversión al riesgo puede desencadenar tomas de ganancias iniciales, incluso si los fundamentos no se deterioran de forma estructural.
En el caso de América Latina, Fortun detalló que el panorama es mixto, pero relativamente menos vulnerable que en Asia o Europa Central.
La región no enfrenta el mismo grado de dependencia energética y varias economías se benefician de términos de intercambio más favorables cuando suben el crudo o los metales.
Además, dice que los diferenciales de tasas reales siguen siendo elevados frente a Asia emergente, lo que ofrece un colchón si el dólar se fortalece, siempre que no se materialice un evento de liquidez global.
Duración del shock
El factor determinante para las divisas emergentes es la duración del shock.
Según Fortun, si no se produce una disrupción física sostenida en la oferta y la prima de riesgo en el petróleo resulta transitoria, el dólar podría mantenerse dentro de su rango reciente y la reacción en las monedas sería principalmente táctica.
En cambio, si el conflicto se prolonga y consolida un entorno de energía más cara durante varias semanas, el dólar podría extender su rebote hacia la parte alta del rango observado en los últimos meses, generando una corrección más amplia en emergentes, con un desempeño diferenciado entre exportadores e importadores de energía.
“En este momento, lo que vemos es el canal clásico activándose”, dijo Fortun. “La magnitud del fortalecimiento del dólar y la persistencia del shock energético determinarán si estamos frente a una pausa dentro de la tendencia favorable reciente para los mercados emergentes frente a dólar o ante un ajuste más profundo”.
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