Bloomberg Línea — ¿Tu moneda vale más o menos de lo que parece frente al dólar? El Índice Big Mac, de The Economist, busca responder esa pregunta al comparar el precio de la hamburguesa más emblemática de McDonald’s en distintos países del mundo.
El Índice Big Mac, creado por The Economist en 1986, utiliza el precio de la hamburguesa de McDonald’s como referencia para medir si las monedas están en su “nivel justo” respecto al dólar estadounidense, basándose en la teoría de la paridad del poder adquisitivo (PPA).
Bajo la teoría de la paridad del poder adquisitivo se entiende que “a largo plazo los tipos de cambio deberían moverse hacia la tasa que igualaría los precios de una canasta idéntica de bienes y servicios (en este caso, una hamburguesa)” en dos países cualquiera.
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“La medición sin ajuste por ingreso presenta una comparación directa de precios en dólares. Bajo esa perspectiva, Uruguay, Colombia y Costa Rica aparecen relativamente caros, México se aproxima al equilibrio, mientras que Chile, Perú, Brasil y Argentina lucen baratos”, dijo a Bloomberg Línea Emanoelle Santos, analista de mercados de la ‘app’ de inversiones XTB.
Sin embargo, dice que este resultado todavía “no permite concluir que sus monedas estén mal valoradas, porque una parte de la diferencia responde a que los salarios, los arriendos y los servicios suelen costar menos en economías con menores ingresos”.
Es así que la lectura más relevante aparece al incorporar el PIB por habitante.
Colombia y México mantienen una sobrevaloración importante, lo que indica que sus precios son elevados incluso frente a lo que cabría esperar para su nivel de desarrollo.
Argentina también pasa de una ligera subvaloración a una sobrevaloración, reflejando el fuerte avance de los precios internos.
En Chile y Perú, gran parte del aparente descuento desaparece con el ajuste, por lo que sus monedas lucen más próximas al equilibrio.
Brasil conserva una subvaloración moderada, una señal algo más consistente de que sus precios internos permanecen bajos frente al dólar.
“En términos generales, el ajuste permite distinguir entre una moneda realmente barata y un país donde los precios son menores principalmente porque su nivel de ingreso también lo es”, apuntó Santos.
Monedas más sobrevaloradas y subvaloradas de América Latina
La última actualización del Índice Big Mac, con datos de julio, muestra cuáles son las monedas más sobrevaloradas y subvaloradas de América Latina.
Según el Índice, una Big Mac cuesta un 43,7% más en Uruguay (US$8,94) que en Estados Unidos (US$6,22) según el tipo de cambio del mercado.
Este es un nivel casi comparable con el del franco suizo (45,4%).
Pero según las diferencias en el PIB per cápita, una Big Mac en Uruguay debería costar un 19% menos.
Es así que la versión ajustada al PIB muestra que el peso uruguayo está sobrevalorado en un 77,4% frente al dólar.
Otra de las monedas latinoamericanas más sobrevaluadas es el peso colombiano.
En Colombia, una Big Mac cuesta un 28,7% más (US$8) que en Estados Unidos al tipo de cambio del mercado.
Según las diferencias en el PIB per cápita, una Big Mac debería costar en Colombia un 21,4% menos, según The Economist
Esto sugiere que el peso colombiano está sobrevalorado en un 63,6% en la versión ajustada al PIB.
En el caso de Costa Rica, una Big Mac cuesta un 12,5% más (US$7) que en Estados Unidos al tipo de cambio de mercado.
Según las diferencias en el PIB per cápita, una Big Mac debería costar un 18,6% menos.
De acuerdo con The Economist, esto sugiere que el colón costarricense está sobrevalorado en un 38,1% ajustado al PIB.
Otra de las monedas más sobrevaloradas frente al dólar es el peso mexicano, dado que una Big Mac cuesta un 0,8% más en México (US$6,27) que en Estados Unidos al tipo de cambio del mercado.
Según las diferencias en el PIB per cápita, una Big Mac debería costar un 19,6% menos. Esto sugiere que el peso mexicano está sobrevalorado en un 25,4% ajustado al PIB.
Al tipo de cambio de mercado, un Big Mac cuesta US$5,91 en Argentina, un 5% menos que en Estados Unidos.
Sin embargo, al ajustar la comparación por las diferencias de ingreso entre ambos países, el índice estima que la hamburguesa debería costar un 20,2% menos.
Con base en ese cálculo, concluye que el peso argentino está sobrevalorado en un 19%.
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Bajo la misma fórmula, el Índice Big Mac 2026 muestra que otras monedas como el lempira hondureño (7,7% ajustado al PIB), el peso chileno (6,1%), el córdoba nicaragüense (5,9%) y el sol peruano (0,5%) también están sobrevaloradas.
En menor proporción, un grupo de países aparecen con monedas subvaloradas frente al dólar.
Por ejemplo, el real brasileño está infravalorado en un 6% y el quetzal guatemalteco en un 9%, de acuerdo a la actualización del Índice Big Mac 2026.
Un caso excepcional es el de Venezuela, en donde una Big Mac cuesta un 27,5% menos (US$4,51) que en Estados Unidos al tipo de cambio del mercado.
“Según las diferencias en el PIB per cápita, una Big Mac debería costar un 100% menos. Esto sugiere que el bolívar venezolano no está sobrevalorado”, según el Índice.
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Lo que hay detrás del resultado del Índice Big Mac
Las diferencias entre los países pueden reflejar trayectorias distintas de inflación, tasas de interés, disciplina fiscal, precios de materias primas, entradas de capital y confianza en la política económica.
Renato Campos, CEO de la firma financiera Greyhound Trading, explica que una moneda subvaluada hace que ese país sea más barato para el turista extranjero y más competitivo para exportar.
Sin embargo, ese beneficio tiene un costo, ya que encarece combustibles, maquinaria, tecnología y bienes importados, reduciendo el poder adquisitivo de los hogares y generando presión inflacionaria.
Una moneda sobrevaluada, como el peso uruguayo o el colombiano, encarece el turismo receptivo y las exportaciones, aunque suele ir de la mano de mayor estabilidad cambiaria o entrada de dólares a través de remesas, inversión extranjera directa o exportación de hidrocarburos.
En su opinión, las diferencias entre las monedas responden a fundamentos muy distintos.
En Colombia, por ejemplo, “el peso lleva meses con una apreciación ligada a flujos de capital y tasas altas”, mientras que en México la moneda se sostiene más por el nearshoring y remesas.
Brasil mantiene una señal de mayor competitividad cambiaria, mientras que Argentina ofrece una lectura menos fiable debido a la alta inflación y a las distorsiones que pueden separar los precios internos del tipo de cambio observado.
En el caso de Perú, comentó que el sol se mantiene estable por su ancla fiscal.
En todo caso, los analistas señalan que el Índice Big Mac debe tomarse como una señal aproximada, porque la hamburguesa incorpora muchos costos que no participan directamente del comercio internacional.
La competitividad efectiva también depende de la productividad, la infraestructura, los costos logísticos y la capacidad empresarial, mientras que el efecto de una depreciación sobre la inflación será menor en países con bancos centrales creíbles y expectativas bien ancladas.
Ahora bien, “el Índice es un termómetro de PPA de largo plazo, no un predictor de corto plazo, te dice si una moneda está ‘cara’ o ‘barata’ relativo a sus fundamentos, pero no cuándo ni cuánto va a corregir”, apuntó Renato Campos. “Para eso hay que poner atención a tasas, flujos de capital y balanza comercial, no al precio de la hamburguesa por sí solo”.
El índice puede indicar una presión de largo plazo hacia la apreciación o depreciación, pero no permite anticipar el momento del movimiento, señala Emanoelle Santos.
Durante períodos prolongados, las monedas pueden alejarse de la paridad de poder adquisitivo por las tasas de interés, el riesgo político, los flujos financieros y los shocks externos. Por lo tanto, “estas valoraciones funcionan como referencia estructural y no como una previsión inmediata del dólar”, apuntó la analista.
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