Bloomberg — El ferviente apoyo del presidente Donald Trump a los centros de datos de inteligencia artificial le ha enfrentado a los votantes, que se oponen cada vez más a ellos, y se produce a pesar de las advertencias directas de que su postura amenaza con agravar la situación de los republicanos de cara a las elecciones de mitad de legislatura de noviembre.
En los últimos meses, los estrategas políticos han advertido a los responsables de la administración que corrían el riesgo de perder la batalla de la opinión pública en torno a los centros de datos, según han señalado fuentes familiarizadas con el asunto.
Encuestas recientes han revelado que alrededor de siete de cada diez estadounidenses no desean que se construyan estas instalaciones cerca de sus hogares, y los candidatos demócratas han tratado de flanquear a sus oponentes republicanos vinculando el rápido crecimiento de la infraestructura de IA con las preocupaciones de los votantes sobre el coste de la vida.
Ver más: Brasil busca liderar los centros de datos de IA en América Latina en plena carrera electoral
Trump se ha jactado con frecuencia de la destreza estadounidense en materia de IA y ha afirmado que el rápido desarrollo de esta tecnología es esencial para “vencer a China”. Sin embargo, se aconsejó a los funcionarios del gobierno que el presidente debía centrarse más en los beneficios de la IA, incluso para aquellos votantes cuyos puestos de trabajo pudieran estar en riesgo, según indicaron dichas fuentes, a las que se les concedió el anonimato para poder hablar de conversaciones privadas.
En lugar de ajustar su enfoque, Trump ha redoblado su apuesta, afirmando esta semana en las redes sociales que la única razón por la que las comunidades se opondrían a los centros de datos es si quieren ser “atrasadas y pobres”, y pidiendo al público que “deje que los datos reinen”. El viernes, el presidente amplió su argumento, planteándolo como una elección para las localidades.
“Si quieren pagar menos impuestos, si quieren generar una enorme riqueza, si quieren que su vivienda adquiera más valor y todo lo demás, querrán un centro de datos”, declaró Trump a los periodistas en el Despacho Oval. “Si quieren vivir en la pobreza, la delincuencia y la miseria, les diría que no aprueben los centros de datos”.
El secretario de Comercio, Howard Lutnick, achacó la oposición a la “propaganda de nuestros adversarios” y afirmó que los beneficios para las comunidades son “evidentes”. El antiguo responsable de inteligencia artificial de Trump, David Sacks, afirmó que la “desinformación” era la culpable de la reacción negativa y señaló que “nadie está intentando imponer estos centros de datos a nadie”.
Ver más: Microsoft busca tranquilizar a sus empleados por el impacto ambiental de sus centros de datos
Esta dinámica pone de manifiesto cómo los principales impulsores de la IA, incluido Trump, se enfrentan a un dilema incómodo: la tecnología que han defendido como esencial para el crecimiento económico de EE.UU. depende de una construcción masiva de centros de datos que se ha vuelto profundamente impopular en ciudades y pueblos que se enfrentan a facturas de electricidad más elevadas, redes eléctricas sobrecargadas y nuevas infraestructuras de grandes dimensiones.
Esto ha dejado a los defensores de la IA con pocas opciones fáciles. Frenar el desarrollo supone el riesgo de socavar un sector que han presentado como esencial para la competencia de superpotencias entre EE.UU. y China, pero instar a los estadounidenses a aceptar los centros de datos podría agravar la reacción negativa y convertir las instalaciones en un lastre político aún mayor.
“Se trata de un tema tan nuevo que su dimensión política aún está en fase de desarrollo”, afirmó el estratega republicano Alex Conant. “Muchos políticos se guían por lo que les indican sus resultados en las encuestas y, claramente, estas empresas de inteligencia artificial podrían explicar mejor las ventajas de los centros de datos”.
La cuestión de los centros de datos amenaza con sumarse a los obstáculos a los que se enfrentan los candidatos republicanos, entre ellos los bajos índices de aprobación de Trump y las repercusiones de la guerra en Irán.
Ver más: Anthropic, Macquarie y GIC se alían para construir centros de datos de IA
En Ohio, el demócrata Sherrod Brown ha emitido anuncios televisivos en los que critica duramente al senador republicano Jon Husted, tildándolo de “rostro de los centros de datos” por su apoyo en el pasado a las desgravaciones fiscales para su construcción. Husted y otros candidatos republicanos han intentado encontrar un equilibrio apoyando la expansión de la inteligencia artificial, al tiempo que respaldan requisitos para aliviar la carga que supone para las comunidades mediante concesiones en materia de electricidad y agua.
Incluso en Texas, republicanos como el gobernador Greg Abbott y el fiscal general Ken Paxton han roto con Trump. Abbott impuso una moratoria temporal y Paxton, el candidato del partido al Senado, propuso su propio plan en las últimas semanas. Este giro provocó acusaciones de inconstancia por parte del oponente demócrata de Paxton, James Talarico, quien cuenta con una sólida financiación.
Mike Rogers, el candidato republicano al Senado por Míchigan, también ha pedido recientemente una moratoria de un año para los centros de datos en su estado, tras sufrir ataques del demócrata Abdul El-Sayed, quien ha reclamado nuevas normas para estos centros.
Los tres estados, en los que Trump se impuso en 2024, están clasificados como reñidos por el Cook Political Report, y los resultados podrían determinar el control de la cámara alta. Si los demócratas obtienen la mayoría en el Congreso, esto obstaculizaría la agenda política del presidente y lo expondría a él y a su administración a nuevas investigaciones.
Ver más: La volátil demanda de energía de la IA está dañando sus propios centros de datos
Las encuestas indican que los demócratas consideran que se trata de un tema de gran impacto. Se ha producido un cambio de 12 puntos en contra de los centros de datos desde febrero y marzo, y la oposición trasciende las líneas partidistas, según una nueva encuesta nacional del Annenberg Public Policy Center.
En lo que va de año, se han emitido 15.000 anuncios en televisión, lo que supone un gasto de US$7,6 millones en publicidad sobre los centros de datos, según la empresa de análisis AdImpact. Los demócratas representaron el 73% del gasto estimado, mientras que los republicanos estuvieron detrás del 26% del gasto, siendo Brown quien más invirtió.
El consejo que recibió la Casa Blanca a principios de este año fue claro: el presidente no se impondrá si le dice a la gente que tiene que asumir la carga de los centros de datos para ayudar al sector tecnológico, según estas fuentes.
En cambio, se indicó a la Casa Blanca que Trump debería dejar claro hasta qué punto la tecnología promete mejorar la vida, desde ayudar a generar tratamientos oncológicos a medida hasta curar enfermedades genéticas y proporcionar a los niños clases particulares personalizadas. El viernes, el presidente reconoció algunas de las posibilidades que ofrece la inteligencia artificial.
“Se trata de una revolución, y he visto algunos resultados que son increíbles desde el punto de vista médico”, afirmó. “Estamos logrando avances médicos que de otro modo no habríamos conseguido, quizá ni siquiera en 100 años”.
El apoyo de Trump al desarrollo sin restricciones de la IA coincide con la postura de muchas figuras de Silicon Valley cercanas a él y a su administración. El año pasado firmó un decreto para agilizar la concesión de permisos y proporcionar apoyo financiero a proyectos de infraestructura de IA, además de permitir el uso de terrenos federales para construir nuevos centros de datos. El presidente también ha convocado a líderes del sector en el Despacho Oval para promocionar nuevas inversiones en centros de datos.
El presidente considera que su administración no debe hacer nada que frene el desarrollo de la IA y es consciente de que los centros de datos sustentan la economía estadounidense y son cruciales para ganar la carrera frente a China, según personas familiarizadas con el asunto.
Sin embargo, algunas personas dentro de la Casa Blanca han comprendido los riesgos políticos que conlleva la construcción de centros de datos, según estas fuentes. Varios funcionarios consideran que los centros de datos constituyen una cuestión aparte y están prestando mucha atención a cómo han influido en las campañas electorales al Congreso, según las mismas fuentes.
La Casa Blanca es consciente de que a los votantes les preocupa más que se construya un centro de datos en su propio barrio que los beneficios económicos y las cuestiones de ciberseguridad que rodean los rápidos avances de esta tecnología emergente, según ha señalado una de estas fuentes.
“Creo que esta reacción negativa hacia los centros de datos se debe, en última instancia, al hecho de que Estados Unidos no genera suficiente energía, o al menos no lo hacía hasta hace unos 18 meses. Pero, obviamente, estas cosas tardan un poco en ponerse en marcha”, declaró el jueves el vicepresidente JD Vance a los periodistas. “Entrará en funcionamiento muy rápidamente bajo el liderazgo del presidente”.
Los responsables de la Casa Blanca y los aliados del presidente sostienen que este está abordando la reacción negativa local mediante el establecimiento de su “Compromiso de Protección a los Consumidores”, un acuerdo no vinculante con las empresas eléctricas y los promotores de centros de datos para que paguen por encima de las tarifas normales, con el fin de garantizar que los costes de desarrollo no se repercutan a los hogares.
Sin embargo, según el encuestador republicano Brent Buchanan, la iniciativa es voluntaria y no aborda las intensas emociones negativas que los votantes sienten hacia los centros de datos.
“Lo que la Casa Blanca está pasando por alto es que siguen considerando estos acuerdos como voluntarios, en lugar de obligar a los centros de datos a sufragar los diversos tipos de costes que afectan a las personas de su entorno”, afirmó Buchanan.
Los líderes del sector han tomado nota. “Build American AI”, un grupo alineado con la industria y respaldado por altos ejecutivos del sector de la IA, ha lanzado una campaña multimillonaria para contrarrestar la creciente oposición pública en estados como Kansas, Ohio y Wisconsin, donde los centros de datos han cobrado gran relevancia en las elecciones estatales.
El CEO de OpenAI, Sam Altman, reconoció el jueves que los desarrolladores no han sabido comunicar adecuadamente las ventajas de la nueva tecnología.
“En general, el sector ha hecho un pésimo trabajo en este aspecto”, declaró a Bloomberg Television.
Lea más en Bloomberg.com