Bloomberg Línea — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró este lunes que cree que tendrá el “honor de tomar” Cuba, en medio de una crisis humanitaria y energética en la isla que ha derivado en una inédita oferta del gobierno comunista para abrir su economía a la inversión extranjera, incluyendo a ciudadanos estadounidenses.
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Durante una ceremonia de firma de una orden ejecutiva en la Casa Blanca, Trump respondió a preguntas de la prensa sobre el futuro de la isla con declaraciones enigmáticas pero contundentes. “Creo que tendré el honor de tomar Cuba. Eso sería bueno. Es un gran honor”, afirmó el mandatario.
Al ser cuestionado por el reportero de Fox News, Peter Doocy, sobre el significado de “tomar” la isla, Trump confirmó: “Tomar Cuba. En alguna forma, sí. Ya sea liberarla o tomarla... creo que puedo hacer lo que quiera con ella, para ser honesto”.
El presidente estadounidense repitió que su Administración mantiene conversaciones con las autoridades cubanas y describió a la isla cómo “una nación muy debilitada”. “No tienen dinero, no tienen petróleo, no tienen nada”.
“Tienen buena tierra. Tienen paisajes bonitos. Es una isla hermosa”, dijo el mandatario, quien aprovechó para elogiar la capacidad empresarial de los exiliados. Mencionó específicamente a la familia Fanjul, dueños de un gran emporio azucarero en Estados Unidos, y reveló que sus miembros le han expresado su deseo de volver a visitar la isla tras casi 50 años de ausencia.
“Conozco a mucha gente de Cuba que fueron tratados muy mal, vinieron aquí y se hicieron ricos. Son personas muy emprendedoras e inteligentes”, dijo Trump.
Las declaraciones de Trump ocurren en un momento crítico para el Gobierno cubano. La isla enfrenta una severa escasez de combustible y apagones frecuentes, incluido un corte eléctrico generalizado reportado este lunes por la Unión Nacional Eléctrica de Cuba (UNE).
Estados Unidos ha bloqueado los envíos de petróleo procedentes de Venezuela y otros países en los últimos tres meses, estrangulando la economía local.
En respuesta a esta presión, el viceprimer ministro cubano, Oscar Pérez-Oliva Fraga, anunció que el gobierno tiene previsto abrir sus puertas a la inversión extranjera.
En declaraciones a NBC News, el funcionario indicó que Cuba está dispuesta a permitir que cubanos en el extranjero posean negocios en la isla e inviertan en infraestructura.
“Cuba está abierta a tener una relación comercial fluida con empresas estadounidenses, también con cubanos residentes en Estados Unidos y sus descendientes”, aseguró Pérez-Oliva Fraga. La medida busca aliviar una crisis que ha provocado escasez de alimentos y la postergación de procedimientos médicos en hospitales.
Condiciones de Washington
La apertura cubana llega meses después de que Estados Unidos capturara al líder venezolano, Nicolás Maduro, en enero, un precedente que la administración Trump ha utilizado como advertencia.
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Una fuente cercana a las negociaciones señaló que la administración espera ver si los cambios anunciados por La Habana son estructurales y significativos, y no simplemente cosméticos, antes de emitir licencias de inversión.
El congresista republicano Carlos Giménez, de origen cubano, fue más duro en su postura. “NO habrá inversión estadounidense en Cuba hasta que la dictadura sea relegada al basurero de la historia”, escribió en la red social X.
El viernes 13 de marzo, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, dijo en una conferencia de prensa televisada que su gobierno facilitará en gran medida la participación de los cubanos en el extranjero en el desarrollo económico del país, una medida vital para una nación que ha visto emigrar a más de dos millones de personas en los últimos cinco años.