Bloomberg Línea — Latinoamérica se sigue consolidando como una de las regiones más complejas para hacer negocios en el mundo en 2026, debido a factores como la imprevisibilidad normativa ante el cambio constante de reglas de juego, según un nuevo reporte de la consultora TMF Group.
El rezago en Latinoamérica está sustentado en factores como la incertidumbre jurídica y política, dijo a Bloomberg Línea Cristhian Fresen, country head para Colombia, Ecuador y Venezuela en el proveedor mundial de servicios de cumplimiento financiero y corporativo TMF.
“Y si a eso le sumamos componentes sociales de desigualdad, de distribución de la riqueza posiblemente inequitativa, eso hace que sean más marcadas las diferencias. Eso podría explicar buena parte de lo que hace complejo hacer negocios”, anotó.
Seis países de Latinoamérica figuran este año entre los 10 más complejos para hacer negocios en el mundo, según el Índice de Complejidad Empresarial Global, publicado este martes por TMF.
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El Índice de Complejidad Empresarial Global (GBCI) evalúa los factores que hacen que la expansión de un negocio sea sencilla o exigente en 81 países o jurisdicciones, “mostrando los datos vitales que las empresas necesitan al desenvolverse en un mundo de márgenes ajustados”.
El reporte está basado en 292 indicadores que abarcan legislación, cumplimiento normativo, normas contables y fiscales, así como requisitos de recursos humanos y nómina.
Como soporte a los actuales desafíos, Frensen señala que “la gran mayoría de los países de la región tiene buenas instituciones y estas son las que permiten que la inestabilidad política no afecte tanto”.
“Pero para mí, el problema estructural es que cada cambio de gobierno, cada gobernante en estos países es extremo, se pasa de extrema derecha a extrema izquierda, y es difícil encontrar algo de centro que genere algo de balance”, indicó Fresen.
“En la medida en que no exista continuidad en las políticas y en las estructuras es muy difícil que no exista complejidad”, apunto Fresen. “Porque esa no continuidad es la que genera incertidumbre, ese cambio excesivo y ese constante ruido en los mercados”.
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Complejidad normativa para atraer la inversión
Latinoamérica combina varios “factores estructurales, institucionales y económicos que aumentan la incertidumbre para inversionistas y empresas”, dijo a Bloomberg Línea la académica y doctora en Economía en la Universidad del Rosario (Colombia), Clara Inés Pardo. Sin embargo, “también es una región con enorme potencial por su tamaño de mercado, recursos naturales, ubicación estratégica y crecimiento de sectores digitales y energéticos”.
Explicó que la región se enfrenta constantemente a "ciclos políticos muy polarizados" que generan cambios abruptos en reglas tributarias, laborales, energéticas o de inversión. “Por ejemplo, reformas tributarias recurrentes, cambios en contratos estatales, modificaciones regulatorias según el gobierno de turno e incertidumbre jurídica para inversionistas, lo cual dificulta planear inversiones de largo plazo”.
A esto se suma la alta burocracia y debilidad institucional, la alta informalidad laboral y empresarial y la desigualdad social y baja confianza.
En su opinión, “Latinoamérica es vista simultáneamente como una región difícil para hacer negocios, y una de las regiones con mayor potencial de crecimiento estratégico”.
“Tiene recursos, mercado, ubicación, talento joven, oportunidades energéticas y digitales. El gran desafío no es la falta de potencial, sino transformar ese potencial en confianza, productividad e institucionalidad de largo plazo”, anotó Clara Inés Pardo.
El reporte de TMF dice que los esfuerzos por atraer inversión extranjera directa han disminuido globalmente, con solo el 23% de las jurisdicciones reportando iniciativas activas en 2026, en comparación con el 39% en 2025.
Sin embargo, señala que el uso de incentivos fiscales dirigidos ha aumentado.
Ahora el 34% de las jurisdicciones ofrece tasas impositivas reducidas para atraer empresas internacionales, frente al 24% en 2025.
“Otros incentivos, incluyendo exenciones fiscales e inversiones en digitalización, también son menos comunes que hace un año”, indica TMF.
Según TMF, las sanciones por incumplimiento están volviéndose más severas.
Este año, el 24% de las jurisdicciones ahora impide la continuidad de las operaciones como consecuencia del incumplimiento de los plazos de declaración de impuestos, “lo que representa una tendencia al alza sostenida”.
“Estos hallazgos muestran que la regulación se está adaptando al nuevo entorno tecnológico y que las organizaciones deben combinar eficiencia con precisión para evitar riesgos empresariales significativos”, dice el documento.
Los países de Latinoamérica están rezagados
Después de Grecia, considerada la jurisdicción más compleja del mundo para hacer negocios en 2026, el reporte ubica a México en el segundo lugar del Índice de Complejidad Empresarial Global.
Con este resultado, México consolida su reputación como uno de los mercados más desafiantes para las empresas extranjeras.
En México, dice el informe de TMF, “las empresas extranjeras se enfrentan a desafíos constantes marcados por frecuentes cambios normativos y requisitos administrativos impredecibles”.
Al mismo tiempo, “tareas como abrir cuentas bancarias y trabajar con dichas autoridades fiscales pueden acarrear dudas y retrasos, lo que dificulta que las empresas planifiquen con confianza”.
En la tercera posición mundial figura Brasil, en donde un sistema tributario de múltiples niveles y frecuentes cambios normativos en todas las líneas de servicios aumentan la complejidad de la jurisdicción.
A estos factores se suman las estrictas exigencias de cumplimiento y “la falta de coherencia” entre las normas a nivel federal, estatal y municipal, según la consultora TMF.
La lista de los cinco destinos más complejos en el mundo la completan Francia y Turquía, luego de los cuales aparece Colombia.
La posición de Colombia se sustenta en el hecho de que “acciones discrecionales” de la autoridad fiscal, los constantes cambios en los requisitos y las expectativas poco claras en torno a las normas internacionales de información aumentan la complejidad, según el Índice de Complejidad Empresarial Global.
“Las autoridades reguladoras colombianas actualizan con frecuencia la legislación fiscal, incluidas las normas del IVA y las políticas dirigidas a personas con un elevado patrimonio neto, lo que obliga a las empresas extranjeras a adaptarse rápidamente”, señala.
En la séptima posición aparece Bolivia, dado que las empresas siguen enfrentándose a obstáculos burocráticos y a la lentitud en las respuestas de las autoridades locales a pesar de un cambio de gobierno que “trae consigo la esperanza de mejoras graduales en toda la jurisdicción”.
En la octava casilla está Italia y en la novena Argentina, en donde el entorno empresarial “sigue siendo exigente”.
TMF explica que los reguladores continúan introduciendo cambios impredecibles en Argentina y ven probable que aumenten los requisitos de cumplimiento normativo el próximo año.
“Las frecuentes actualizaciones legales obligan a las empresas a revisar constantemente los procesos locales, lo que eleva el riesgo operativo y resalta la necesidad de contar con expertos locales especializados”, dice el informe.
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Y en la décima posición aparece Perú, en donde la digitalización en curso en todas las líneas de servicio para cumplir con la normativa paradójicamente se convierte en uno de los “principales factores” que impulsan la complejidad.
“Por ello, en Perú, la digitalización es un arma de doble filo, ya que plantea tanto retos como ventajas para las empresas extranjeras que operan en la jurisdicción”, dice TMF.
A nivel regional, también figuran otros destinos por su complejidad para los negocios como Paraguay (puesto 12), Chile (20), Uruguay (24) y Ecuador (26), lastrado por la actual ola de violencia.
Entre tanto, Venezuela figura en la posición numero 27 a nivel mundial.
En el reporte, “lo que estamos viviendo es la complejidad para hacer negocios. Y uno de los factores es qué tan cambiante es el marco normativo. En Venezuela puede que no sea el mejor marco normativo, pero no cambia todo el tiempo”, aclaró Fresen.
Entre los destinos mejor evaluados en América aparecen territorios de ultramar, el Caribe y Centroamérica.
Globalmente, el destino menos complejo es Islas Caimán, un territorio británico de ultramar.
Según el reporte, si bien las actualizaciones frecuentes en las distintas líneas de servicios en las Islas Caimán “exigen atención y conocimiento especializado”, también contribuyen a un entorno empresarial más “transparente y resiliente”.
“Las comparaciones de precios con otras grandes jurisdicciones pueden presentar desafíos, pero también impulsan a las organizaciones a optimizar sus operaciones y mejorar su competitividad”, señala el reporte.
En el Caribe, los mejor ubicados son Curazao (puesto 72) y Jamaica (71), mientras que en Centroamérica destacan Honduras (65) y Costa Rica (63).
Cristhian Fresen remató que el desempeño de estos países en Centroamérica y el Caribe se asocia en general a la continuidad de las políticas públicas. “Puede que sea el juego de mesa más complejo, pero si las reglas están claras, puedes jugarlo. El problema que tienen los otros países es que las reglas del juego se modifican constantemente”, anotó.
Las principales estrategias para reducir la complejidad en la región, según la analista Clara Inés Pardo, se centran en fortalecer la estabilidad institucional y regulatoria para dar mayor previsibilidad a las reglas del juego, mejorar la infraestructura y la logística para aumentar la competitividad, y aprovechar el nearshoring como oportunidad de relocalización productiva.
A esto se suma impulsar la educación y la transformación digital para elevar la productividad, avanzar en una mayor integración regional y potenciar la transición energética, aprovechando los recursos naturales de la región con un entorno más estable para la inversión.
“La principal señal que buscan las empresas es previsibilidad. La región necesita: reglas claras, seguridad jurídica, independencia judicial, estabilidad tributaria, menor corrupción. Los países que han logrado mayor estabilidad institucional suelen atraer más inversión”, remató Pardo.
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