El banco prevé un dólar más débil en 2026, con divergencias crecientes entre monedas de América Latina, presiones políticas en Estados Unidos y mayor volatilidad en los mercados.
La segunda presidencia de Trump coincide con un giro en la percepción del dólar: la pérdida de confianza, el debate sobre la independencia de la Fed y la expectativa de tasas más flexibles debilitaron su papel como refugio.
El banco anticipa una caída gradual del dólar en 2026 pese al sólido crecimiento de EE.UU., impulsada por un entorno macroeconómico global más equilibrado y la corrección de su alta valoración.
El banco anticipa que, pese a las tensiones geopolíticas y presiones internas en Estados Unidos, el dólar seguirá mostrando resistencia en el corto plazo.
Ante la expectativa de que el dólar retome algo de fuerza en el segundo semestre, las monedas de Latinoamérica se mantienen sólidas en el comienzo del año.
En un año marcado por el debilitamiento global del dólar, las monedas latinoamericanas reflejaron un desempeño mixto. Mientras algunas lograron avances significativos, otras continuaron bajo presión en medio de desequilibrios estructurales.