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Guaidó: “Estamos produciendo garantías para un proceso de negociación serio”

El líder opositor venezolano analiza las variables que pudieran conducir a un acuerdo con el gobierno de Maduro, y los más recientes movimientos de la región.

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Caracas — Para el líder opositor venezolano, Juan Guaidó, se trata de “momentos de cambio”, como el que él encabezó en 2019, cuando juró como presidente interino de Venezuela, cargo para el que, aún hoy, es reconocido por los gobiernos de decenas de naciones del mundo, no así por la totalidad de los compatriotas que depositaron sus esperanzas en él, incluso antes de aquel 23 de enero.

¿A qué jugó la dictadura? Al desgaste, a hacer ver difícil la posibilidad del cambio”, dice más de dos años después.

Ahora, sin embargo, tiene un nuevo reto, y es a corto plazo. “Cuando en las próximas semanas o meses, nosotros generemos un momento de cambio o que sea factible de cara a la solución, (…) vamos a volver a ver, no la expectativa de Juan Guaidó, (sino) a la expectativa en Venezuela”, asegura.

Un cronograma de elecciones y comicios presidenciales, a su juicio, lo conseguirían. Para tenerlos, propuso, meses atrás, alcanzar un acuerdo producto de una negociación con el gobierno de Nicolás Maduro.

Sobre esto y más habló con Bloomberg Línea. La entrevista fue editada por motivos de extensión y claridad.

Bloomberg Línea: Estamos a horas de la toma de posesión de Pedro Castillo en Perú. Hay temores de que sea “otro Hugo Chávez” y que convierta a Perú en “otra Venezuela”. ¿Cómo lo ve?

Juan Guaidó: Lo primero, celebrar y saludar la elección de Perú, es lo que queremos los venezolanos: elegir democráticamente nuestro futuro.

En segundo lugar, para que exista un Chávez, debe haber debilidad de las instituciones, deben ir por los contrapesos, entre otras cosas. Eso va a depender de los peruanos, no únicamente de la intención de una persona. No estoy diciendo que esa sea la intención de Pedro Castillo, por cierto, pero yo confío en las instituciones en este momento del Perú, en los contrapesos que va a generar la oposición.

Creo que hay que esperar las acciones. Esperemos que Pedro Castillo sea amigo de la democracia, de las instituciones y por ende de la lucha democrática en Venezuela.

Días atrás respaldaba las protestas en Cuba, pero hay quienes dicen que su equipo, con el reconocimiento internacional que tiene, podría hacer más, sobre todo para aumentar la presión hacia el régimen de la isla. ¿Están haciendo algo en ese sentido?

Sí, desde hace tiempo. Hemos estado en conversaciones con el movimiento San Isidro, con Unpacu (Unión Patriótica de Cuba), con la disidencia cubana. Quedarnos en el ámbito declarativo y narrativo no es suficiente para enfrentar este tipo de dictaduras.. Lo hemos vivido en carne propia los venezolanos.

No podemos derivar esto en que la sociedad cubana tiene que ponerse de acuerdo y solamente dialogar y negociar con (Miguel) Díaz-Canel. Sería algo en contrasentido.

Son 62 años de opresión: los no permisos de organización o articulación, o lo que pasa en Nicaragua, que están hoy presos todos los precandidatos presidenciales o en el exilio. Esto es espejo de lo que sucedió en Venezuela de cara a 2017 y 2018.

Creo que este es un tema para la región, para reflexionar y cuestionarnos, de manera positiva, los mecanismos que hay para enfrentar a este tipo de regímenes y violación de Derechos Humanos, la funcionalidad y uso de Carta Interamericana de Derechos Humanos, la posibilidad de ejecución e incluso hablar de la eficiencia y cómo mejorar los mecanismos de sanciones para hacer responsables a este tipo de regímenes de persecución y violación de Derechos Humanos.

Semanas después de que Jorge Rodríguez dijera que “no irían a mesa de diálogo, ni negociación con la oposición”, vemos a Maduro decir que está todo listo para viajar a México a iniciar conversaciones con la oposición. ¿Es esto algo inminente? ¿Están claros los términos? ¿Participará el sector de la oposición que usted encabeza en este proceso?

Por nuestra parte, listos para iniciar este proceso, conscientes además de que no es la parte de la oposición que yo lidero, sino que es la alternativa democrática, la cual apoyan los Estados Unidos, la Unión Europea, y es lo que le interesa a la dictadura.

No hay que tener duda de que esto no es un tema de buena fe del régimen, es un tema el también saber que es inviable el país en este momento. Saber que perdió el control incluso territorial. La integridad territorial de Venezuela está en riesgo en este momento, no solo por lo que pasaba en la Cota 905 y La Vega hace un par de semanas, que fue la décima vez este año que sucedió. De lo que sucede en la frontera colombo-venezolana, pero también con Brasil., que veíamos al ministro de Defensa brasilero denunciando la presencia de armas rusas de origen venezolano en la frontera Brasil y Venezuela.

¿Cuándo comenzaría este proceso? ¿Registrarían ustedes antes candidatos para las venideras elecciones regionales?

No son elementos tácticos, sino elementos de mecánica política, son elementos precisamente de la negociación y lograr un acuerdo, la agenda, precisar condiciones, el sitio de la negociación, el acompañamiento de la comunidad internacional y los países amigos del proceso. Evidentemente la alternativa democrática en Venezuela e incluso los aliados no confían en la buena fe de una dictadura. Lo que estamos, no esperando, sino produciendo, es precisamente este espacio y las mayores garantías de cara a un proceso serio.

El reto para la alternativa democrática y los países aliados es evitar que eluda el acuerdo el régimen, es precisamente generar las garantías para todos los sectores, no solamente para nosotros, por cierto, sino también incluso los que hoy sostienen a Maduro, por ejemplo, la Fuerza Armada o su entorno.

“También tenemos que estar preparados para que el régimen haga lo que ha hecho las veces anteriores, es decir, eludir la firma de un acuerdo. Y creo que incluso prepararnos también fortalece la posibilidad de un acuerdo”.

—  Juan Guaidó

Todos en la oposición hablan de la importancia de la unidad, pero la oposición sigue pareciendo, al menos desde afuera, dividida. ¿Por qué?

En Venezuela ha habido unidad casi perfecta en los últimos 10 años. Diferencias entre dirigentes van a existir. (Pero) algunos aprovechan esto para magnificar las diferencias, cuando el 95% tenemos absoluta unidad y articulación. Por ejemplo, el acuerdo de salvación nacional, hay absoluto consenso de cara a la necesidad de un acuerdo que solucione un conflicto, la necesidad de generar espacios de unidad, toma de decisiones, poner al servicio del ciudadano, incorporar a los sectores de la sociedad civil. Entonces la discusión viva de cómo salir de una dictadura, eso no quiere decir que no estemos en unidad, no quiere decir que no tengamos algunos –y la mayoría, por cierto– puntos de encuentro.

Por supuesto de cara al mecanismo, de cara incluso a los intereses, por cierto, de algunos de los dirigentes, va a haber cosas que articular y siempre generar consensos, pero creo que es injusto con la sociedad venezolana decir que no hay unidad en Venezuela o, peor aún, responsabilizar a la unidad de que no hemos salido de la dictadura.

Siendo realistas, ¿qué posibilidades hay de que esta vez el proceso conduzca a un acuerdo y que ninguna de las partes se retire antes de esto?

Va a depender de la articulación que logremos con la comunidad internacional, de la claridad con la cual presentemos las propuestas, de la presión que podamos generar a lo interno, de la capacidad de mejorar la articulación de la alternativa democrática. Son varias las variables que pudieran terminar en un acuerdo, un acuerdo integral, una solución al país, todos sabemos que elementos parciales no son solución. Sabemos que una elección aislada no es solución, sobre todo si no tiene ni garantías, ni condiciones

Asignarle un peso porcentual o una probabilidad de éxito en este momento a la negociación no solamente sería arriesgado, pero también debemos nosotros enfocarlo en positivo. ¿Qué significa? Hacer lo que nos corresponde hacer: hemos colocado las propuestas sobre la mesa, hemos buscado los respaldos nacionales, le hemos dado viabilidad incluso a lo interno de la política venezolana, sin medios de comunicación, ni cómo transmitirlo, pero hemos logrado sentar la necesidad de un acuerdo para salvar a Venezuela.

También tenemos que estar preparados para que el régimen haga lo que ha hecho las veces anteriores, es decir, eludir la firma de un acuerdo. Y creo que incluso prepararnos también para la posibilidad de un acuerdo. Ya lo han dicho, por ejemplo, voceros como Juan González, de la Casa Blanca: si el régimen quiere eludir un acuerdo o una negociación, estamos preparados para generar más presión.

“El reto nuestro es poder ir a una elección libre y justa, que se dispute en buena lid el poder”

—  Juan Guaidó

Maduro ha revelado explícitamente su objetivo: conseguir un levantamiento de las sanciones. ¿Hasta qué punto cree que cederá para conseguirlo?

No podemos depender de la buena fe del régimen o en qué van a “ceder”. Ellos harán, de buenas a primeras, cosas que no arriesgan su estadía en el poder, y por eso vemos, por ejemplo, la liberación de algunos presos políticos. Por eso vemos, por ejemplo, un tutelado Consejo Nacional Electoral. El reto nuestro es poder ir a una elección libre y justa, que se dispute en buena lid el poder, es decir, generar condiciones de competitividad de cara a una elección que represente una solución al conflicto y no solamente el sostenimiento de esto.

De no alcanzarse un “acuerdo firme”, producto de una negociación, ¿participará la oposición en las elecciones regionales de noviembre?

El gran reto es cómo esa inmensa mayoría la podemos canalizar y ejercerla de cara a una solución, y ese es el debate que tenemos en este momento de cara al 21 de noviembre, fíjate que no lo he llamado elección de ninguna manera, va a ser una elección cuando tengamos garantías, condiciones, y que sea el reflejo de la voluntad del pueblo de Venezuela.

Andreína Itriago

Andreína Itriago

Periodista venezolana (UCAB, Caracas) con maestría en Periodismo de Investigación, Datos y Visualización (URJC, Madrid) y postgrado en Community Manager & Social Media (UB, Barcelona). Suma quince años de experiencia en importantes medios de su país y del mundo. Más recientemente, corresponsal de EL TIEMPO. Profesora universitaria desde 2011.