Economía

Informalidad laboral en sureste de México no ve cambios pese a inversión

Los estados de la región sur del país presentan tasas de informalidad por encima de las observadas antes de la pandemia.

La Refinería Dos Bocas se construye en la localidad de Paraíso, Tabasco. Aspecto de la obra de mayo 2019.
20 de septiembre, 2021 | 05:05 AM
Tiempo de lectura: 3 minutos

Ciudad de México — La inversión pública destinada al Tren Maya, Refinería Dos Bocas y el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec han ayudado a que la recuperación económica en el sureste de México sea más rápida, principalmente en el sector de la construcción, sin embargo, los recursos presupuestales no han generado un cambio en los niveles de informalidad laboral en las entidades sureñas.

Las regiones del país se encuentran en recuperación y están a poco de alcanzar el nivel de actividad económica del primer trimestre de 2020, es decir, el nivel previo a la pandemia de Covid-19, pero es la región sur la que ha mostrado un ritmo de reactivación más elevado en el primer y segundo trimestres del 2021.

El Reporte sobre las Economías Regionales abril-junio 2021 publicado por Banco de México (Banxico) indica que entre enero y marzo de 2021 la actividad económica a nivel nacional registró un avance de 1,1% trimestral y para el periodo abril a junio el aumento fue de 1,5% trimestral.

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No obstante, en la región sur del país la actividad económica creció por encima del dato nacional al registrar un avance de 1,3% en el primer trimestre y 2% en el segundo trimestre.

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Al interior de la actividad económica, resalta el sector de la construcción, el cual reportó un aumento a doble dígito durante los dos primeros trimestres del año, tan solo en el segundo trimestre de 2021 ese sector tiene un incremento de 14,9% en su variación trimestral, superando al resto de las regiones del país.

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“En el segundo trimestre de 2021 la construcción siguió avanzando en su recuperación en la región sur, impulsada por el gasto público en obras de gran envergadura como el Tren Maya, la Refinería Dos Bocas y el Corredor del Istmo. En contraste, en el resto de las regiones la construcción se contrajo”, dijo en conferencia el 15 de septiembre el director general de Investigación Económica de Banxico, Daniel Chiquiar.

Hacia delante, los directivos empresariales consultados por Banxico para el Reporte esperan que la construcción de los grandes proyectos de infraestructura continúe generando una derrama económica significativa en la región, en específico sobre la industria de la construcción.

La continuidad de las megaobras del presidente Andrés Manuel López Obrador repercutiría en un incremento en la demanda de insumos para ese sector tales como varilla corrugada, piedra de cimentación y cemento, y en la generación de empleo.

El problema es que hasta ahora la inversión pública erogada en el sureste de México no ha generado un cambio en los niveles de informalidad.

De acuerdo con la clasificación de Banxico, los estados que integran el sureste de México son Campeche, Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán. De las ocho entidades, en siete, la tasa de informalidad subió en el segundo trimestre de 2021 respecto del primer trimestre de 2020, el periodo previo a la pandemia en México.

Por ejemplo, en Tabasco, donde se construye la Refinería Dos Bocas, la informalidad subió de 63,54% en el primer trimestre de 2020 a 65,13% en el segundo trimestre de 2021.

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¿Cómo es posible que ocurra esta dualidad de reactivación de la economía en el sureste y al mismo tiempo haya alta informalidad? Daniel Chiquiar respondió la pregunta. Dijo que es un hecho que se está observando la recuperación en las entidades, pero de manera simultánea también es cierto que prevalecen niveles altos de informalidad laboral.

“Ambas cosas son simultáneamente ciertas”, afirmó. “Todavía no llegamos al punto final que nos gustaría que es que con este mayor impulso se logren niveles educativos, de infraestructura, capital humano y productividad equiparables a otras regiones del país”.

El director del Programa de Crecimiento Económico y Mercado Laboral del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), Marcelo Delajara, explica que la inversión pública en las megaobras del sexenio no han reducido la informalidad laboral porque no se ha logrado cambiar la estructura económica de la región.

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Es decir, mientras que las actividades económicas con más dinamismo en términos de creación de empleos formales y prestaciones como es el sector manufacturero abarcan 34% de la economía de Nuevo León, en Chiapas ese porcentaje baja a 15%.

“La inversión que está haciendo el gobierno federal no está dinamizando lo suficiente a las otras industrias que típicamente son las que generan valor agregado y las que generan formalidad. La refinería o el tren probablemente están estimulando la construcción, pero no a las manufacturas que son aquellas donde el trabajo es más formal”.

Delajara refirió que durante la pandemia en los estados del sureste crecieron los micronegocios y eso muestra que la inversión pública no ha generado un cambio estructural que venga acompañado por establecimientos manufactureros más grandes que fortalecieran la formalidad laboral.

“Es como si las inversiones fueran un mundo aparte, son un universo paralelo del resto de la estructura económica que produce esta informalidad. Lo que está clarísimo es que las inversiones no están haciendo su efecto de subir salarios y de mejorar los niveles de vida”.

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