ESG

Techos solares florecen en México pese a política energética

La inversión en generación distribuida fotovoltaica creció 89% durante los últimos dos años.

Empleados instalan un panel solar sobre un techo en una propiedad residencial.
03 de octubre, 2021 | 07:00 am
Tiempo de lectura: 2 minutos

Ciudad de México — La generación distribuida fotovoltaica, también conocida como techos solares, sigue creciendo en México a pesar de que las energías renovables no son prioridad de la política energética del Gobierno mexicano.

De junio de 2019 al mismo mes de 2021, los techos solares crecieron 87% para dar un total de 242.742 contratos de interconexión a la redes de distribución eléctrica, de acuerdo con las cifras más recientes difundidas por la Comisión Reguladora de Energía (CRE).

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Por capacidad instalada, la tecnología solar fotovoltaica creció 83% hasta 1.781 MegaWatts (MW) con un costo unitario de US$ 1,7 dólares por MW.

Los cinco estados con más capacidad instalada son Jalisco, Nuevo León, Estado de México, Chihuahua y Ciudad de México, mientras que Tlaxcala, Campeche, Chiapas, Hidalgo y Tabasco, el estado de donde el presidente Andrés Manuel López Obrador es originario, son las entidades con menos generación distribuida.

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La inversión total estimada en paneles solares en hogares y edificios asciende a US$3.141 millones, un repunte de 89% en los últimos dos años.

La legislación secundaria que estableció la reforma energética del expresidente Enrique Peña Nieto permite generar electricidad para una capacidad menor a 0.5 MegaWatts (MW) sin necesidad de un permiso de la autoridad reguladora pero con un lineamientos técnicos y administrativos definidos.

Este modelo de generación cuenta con tres esquemas de contraprestación: el más utilizado es net metering (medición de consumo e inyección a la red eléctrica), seguido por net billing (facturación y consumo separado) y venta total. Estos dos últimos esquemas son menos atractivos porque la inyección se vende con el precio marginal local y el consumo mediante las tarifas eléctricas, mientras que el primero utiliza la misma tarifa para el balance.

La generación distribuida solar no es la única tecnología bajo esta modalidad. México también cuenta con tecnología como las de biogás, biomasa, cogeneración, eólica, hidroeléctrica incluso con combustóleo, un residuo petrolero altamente contaminante, pero juntas representan solo 0.1% o 15 MW de la capacidad instalada total.

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Freno gubernamental

López Obrador y su equipo energético apuestan por el petróleo y han criticado a las energías renovables, particularmente a la solar y eólica, calificándolas como caras y riesgosas para la seguridad del sistema eléctrico nacional.

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Los directivos de la empresa estatal Comisión Federal de Electricidad (CFE) consideran que la generación distribuida solar no es barata, sino que está subsidiada, pues los generadores inyectan electricidad a sus redes de distribución cuando la demanda es baja, y la consumen durante los picos de demanda cuando ya no hay sol y que la CFE tiene que compensar con otras tecnologías convencionales como el ciclo combinado de gas y vapor.

La política energética del gobierno actual pretende fortalecer a las empresas estatales y restringir la participación del sector privado. Después de frenar nuevos permisos para generación eléctrica superior a 0.5 MW a través de la CRE, cambios legislativos como una reforma a la Ley de la Industria Eléctrica, —medidas suspendidas por el poder judicial—, el presidente planea cambiar la Constitución mexicana para devolver el papel dominante de CFE que, según el político, le arrebató la reforma energética.

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