Economía

Violencia de género: ¿qué tanto frena la economía de los países este problema?

Un estudio reciente de investigadores del FMI expone que parar este problema, además de ser un deber moral, ayuda a la actividad productiva de los países.

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Bogotá — Para nadie es un secreto que la violencia de género aumentó en diversos países a raíz de la cuarentena obligatoria, pues encerró a las mujeres con sus parejas maltratadoras en las casas.

Por mencionar un ejemplo, de muchos en el mundo, según datos del Observatorio Colombiano de las Mujeres, en Colombia las llamadas de emergencia por casos de violencia doméstica aumentaron en un 112% desde noviembre de 2019 hasta el mismo mes de 2020.

Sin embargo, estas cifras pueden ser más altas, considerando que la violencia contra mujeres y niñas es ampliamente subreportada, pues menos del 40% de las mujeres que han experimentado violencia denuncian estos delitos o buscan ayuda de cualquier tipo.

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De acuerdo con cifras de la OCDE de 2019, con 37,4% Colombia está en el top 3 de los países OCDE con mayor proporción de violencia de género. Un estudio reciente de investigadores del Fondo Monetario Internacional (FMI) resalta que parar la violencia contra las mujeres no solo es un deber moral, sino que nueva evidencia muestra que ello puede ayudar a la economía.

La investigación de expertos del FMI muestra cómo la violencia contra las mujeres y las niñas es una gran amenaza para el desarrollo económico en las regiones donde la violencia doméstica está muy extendida, entre estas el África subsahariana.

“Los resultados de nuestro estudio sugieren que un aumento de la violencia contra las mujeres en 1 punto porcentual se asocia con un nivel de actividad económica un 9% menor (aproximado por las luces nocturnas)”, resalta el estudio.

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En línea con lo anterior, comentan que a corto plazo, es probable que las mujeres procedentes de hogares abusivos trabajen menos horas y sean menos productivas cuando trabajan.

Mientras tanto, a largo plazo, los altos niveles de violencia doméstica pueden disminuir el número de mujeres en la fuerza de trabajo, minimizar la adquisición de habilidades y la educación de las mujeres, y dar lugar a una menor inversión pública en general, ya que más recursos públicos se canalizan a los servicios de salud y judiciales.

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Estudios anteriores han constatado que la violencia doméstica cuesta a una economía determinada entre el 1% y el 2% del PIB. Sin embargo, estos estudios utilizan mecanismos contables simples y a menudo no tienen en cuenta la posible causalidad inversa, dicen los analistas.

“Nuestra investigación adopta un nuevo enfoque, cotejando datos de encuestas profundas sobre las mujeres de la región (África subsahariana) con imágenes de satélite, y emplea métodos técnicos adecuados para abordar los problemas de endogeneidad”, resaltan.

“Analizamos los datos de la Encuesta Demográfica y de Salud de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional recogidos desde la década de 1980 hasta la actualidad. Las encuestas hacen preguntas específicas a las mujeres sobre el maltrato”, agregan.

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Los datos analizados proceden de 18 países del África subsahariana y abarcan más de 224 distritos y más de 440.000 mujeres, que representan alrededor del 75% de la población femenina del África subsahariana. Las encuestas revelaron que más del 30% de las mujeres de la región habían sufrido algún tipo de abuso doméstico.

Continuando con su explicación, los expertos dijeron que descubrieron que los niveles más altos de violencia contra las mujeres y las niñas se asocian a una menor actividad económica, impulsada principalmente por una importante caída del empleo femenino.

“La violencia física, psicológica y emocional que sufren las mujeres hace que les resulte más difícil conseguir o mantener un empleo”,

—   Rasmane Ouedraogo y David Stenzel.

“Basándose en esta conexión, si los países del África subsahariana de la muestra redujeran el nivel de violencia de género hasta acercarse a la media mundial del 23% de mujeres que sufren abusos, podría suponer un aumento del PIB a largo plazo de alrededor del 30%”, concluyeron.