La jefa del partido de derechas Les Republicains (LR), en la región de Île-de-France y candidata a las elecciones presidenciales de 2022, Valerie Pecresse, saluda tras ganar las primarias de LR el 4 de diciembre de 2021 en París, Francia.
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Bloomberg — Valerie Pecresse, la candidata de la centro-derecha francesa para disputar la presidencia a Emmanuel Macron el próximo año, se describe a sí misma como una mezcla de Angela Merkel y Margaret Thatcher. Es una afirmación audaz para una candidata que actualmente cuenta con un 10% de intención de voto en las encuestas y que parece que ni siquiera llegará a la segunda vuelta.

La exministra de 54 años que aspira a ser la primera jefa de estado de Francia se parece más a alguien que planea vencer a Macron en su propio juego.

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Una división a tres bandos ayuda a las posibilidades de Macron de ganar la reelección el próximo año.dfd

Hace tiempo que considera al presidente en funciones como la respuesta francesa al primer ministro de Reino Unido, Tony Blair, e incluso se reunió con su sucesor conservador, David Cameron, para obtener orientación sobre cómo derrocar a un rival impregnado de políticas de la “Tercera Vía”. Su propuesta ganadora ante el partido Les Republicains (Los Republicanos) este fin de semana no era exactamente una copia del “conservadurismo compasivo” de Cameron, pero sí equilibraba la retórica en contra de la inmigración con reformas económicas.

Al igual que Cameron y Blair, es la similitud de Pecresse con Macron lo que la convierte en una amenaza si alguna vez se enfrenta al presidente. Es una política pulida con oído para las frases hechas: Le gusta decir que la ola de gastos de Macron por la pandemia ha destrozado la caja registradora de Francia. Dada su experiencia en el sector y su pedigrí en el establishment, será difícil para Macron jugar la carta de tecnócrata en su contra o pintarla como una radical arriesgada como la enemiga de extrema derecha Marine Le Pen.

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Macron, que actualmente es el favorito de las casas de apuestas y de los encuestadores para ganar el próximo año, sabe que el mayor riesgo para su reelección proviene de la inclinación conservadora del electorado francés después de la crisis derivada del Covid-19. Alrededor del 56% de las personas podrían votar por un candidato de derecha el próximo año, según una encuesta, y Macron ha aprovechado varios temas de conversación en respuesta a ello, desde la restauración de la grandeza industrial de Francia hasta empujar a los desempleados a volver al trabajo.

El desafío de Pecresse por delante parece enorme: Unir a la derecha en un campo cada vez más fragmentado y radical donde las divisiones sobre Europa, la economía y la identidad están por todas partes. Eso requerirá un programa coherente y una línea de partido más allá de sus propuestas actuales (como diluir la semana laboral de 35 horas o reducir la carga de la deuda de Francia) que son un blanco fácil para los rivales de derecha más dura que la acusan de ser demasiado macroniana para su comodidad.

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La tendencia de la derecha francesa a dividirse en tres (conservadora, liberal y autoritaria, como dice un historiador) está al descubierto, no relegada a la marginalidad y es una amenaza para Pecresse. Una encuesta de noviembre estimó que alrededor de la mitad de los votos de la centroderecha irían a Pecresse en la primera vuelta, y el resto se dividirá entre Macron y Eric Zemmour, un comentarista de extrema derecha que pide la “reconquista” del país de inmigrantes y criminales. .

Le Pen, por su parte, ha construido una sólida base de apoyo propia a partir de votantes rurales y de clase trabajadora, y ha tirado de la política francesa hacia la derecha.

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El estrecho atractivo demográfico de Pecresse entre los ancianos y en su región, París, muestra el desafío de la centro-derecha para hacer que su voz se escuche a nivel nacional. Las figuras simbólicas Nicolas Sarkozy y François Fillon se han visto humilladas por escándalos. La encuesta de noviembre reveló que alrededor del 60% de los franceses pensaba que ninguno de los contendientes republicanos tenía propuestas creíbles en una serie de temas, desde el poder adquisitivo hasta la inmigración.

Además, la reciente apuesta del partido por la política identitaria y los valores conservadores no ha logrado avanzar en una Francia cambiante, atrapada entre la desindustrialización y el fin de los bloques de voto católico y comunista. Una investigación de Jean-Laurent Cassely y Jerome Fourquet, que examinó los patrones de voto de la región de Alsacia en 2019, mostró que las áreas urbanas, las zonas turísticas y la región vinícola habían ido para Macron, mientras que las áreas que antes estaban repletas de fábricas textiles y minería de potasa estaban en manos de Le Pen.

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La respuesta de Pecresse a estos desafíos será probablemente seguir triangulando entre un bloque proeuropeo de cuello blanco liderado por Macron y un bloque de cuello azul de extrema derecha liderado por Le Pen, que seguirá intensificando sus esfuerzos para desprenderse de los votantes de Republica.

Esto es muy diferente a lo que podría parecer un momento genuino de Merkel o Thatcher en Francia, en términos de hacer retroceder al estado o respaldar una reforma dura. Se parece más a intentar recuperar lo perdido mientras se recortan los gastos y los impuestos.

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Eso fue suficiente para Cameron en Reino Unido, y puede funcionar para Pecresse. Pero teniendo en cuenta el legado político de Cameron, sólo puede envalentonar a una oposición más radical.

Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Bloomberg LP y sus propietarios.

Este artículo fue traducido por Estefanía Salinas Concha.