Los logotipos de las aplicaciones Google, Apple, Facebook y Amazon (GAFA) aparecen en la pantalla de un iPhone de Apple el 31 de mayo de 2018 en París, Francia. El acrónimo GAFA hace referencia a las cuatro empresas más poderosas del mundo de internet: Google, Apple, Facebook y Amazon. La Unión Europea ha decidido gravar mejor a los gigantes de internet con la propuesta de Bruselas de gravar el 3% de los ingresos generados por los datos de los usuarios de las empresas de internet. (Foto de Chesnot/Getty Images) Fotógrafo: Chesnot/Getty Images Europe
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Bloomberg — Soy bastante compulsiva por tener siempre mis llaves conmigo. Pero después de una serie de contratiempos, la semana pasada me quedé sin llaves afuera de mi apartamento. Era pasada la medianoche, así que tuve que llamar a un cerrajero 24 horas y me dijo que estaría en mi puerta en aproximadamente media hora. Pasé esos minutos presa del pánico por cuánto me iba a costar. Me sentí tan vulnerable, necesitaba ese servicio. Era la única forma en que podía entrar a casa. Y dada mi desesperación y la hora tardía, el cerrajero podía cobrar casi cualquier cantidad. Después de todo, los precios se establecen donde la oferta se encuentra con la demanda. Tenía una demanda muy fuerte, o lo que los economistas llamamos inelástica, una demanda para entrar a mi casa con una oferta limitada de cerrajeros abiertos las 24 horas. Él tenía todo el poder.

¿O no? Mientras esperaba, me di cuenta de que yo tenía cierto control. Si el cerrajero cotizaba un precio astronómico, yo podía rechazarlo, conseguir una habitación de hotel y encontrar otro a menor precio durante el horario normal de trabajo, cuando tenía más poder de mercado. Calculé cuál era mi precio tope, que era aproximadamente el costo de un hotel, el valor que le daba a la conveniencia y comodidad de entrar a mi casa esa noche y el costo de un cerrajero durante el día. Si el cerrajero me cotizaba un precio más alto que esa cantidad, me iría.

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Afortunadamente, el cerrajero cotizó una cantidad alta, pero no escandalosa, por debajo de mi precio tope. Resulta que mi demanda no era tan inelástica y él lo sabía, o tal vez simplemente no quería aprovecharse. La experiencia ilustró cómo ha evolucionado el poder de fijación de precios y ofrece una idea de cómo este último episodio de inflación puede desarrollarse de manera diferente que antes.

Todos hemos estado allí. Tal vez no en la misma situación, pero con seguridad ha habido momentos en los que necesitábamos algo desesperadamente y había un suministro limitado. Y eso está sucediendo con mucha más frecuencia últimamente. Nueva York , donde yo vivo, y otros estados tienen leyes anti-fraude que tienen como objetivo evitar que los clientes sean estafados cuando están desesperados. Se supone que protegen a los consumidores.

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Pero como economista, tiendo a favorecer el alza de precios. A menudo, los márgenes de precios altos son los que evitan que la escasez o los mercados clandestinos aparezcan para cobrar precios aún más altos. Durante los primeros días de la pandemia, algunas pequeñas empresas trabajaron más duro para adquirir equipo de protección personal y fueron castigadas con multas por cobrar precios más altos. Es posible que la próxima vez no se molesten, y eso significa menos PPE (por sus siglas en inglés equipo de protección personal) para todos.

Esa emergencia ha pasado, el PPE ahora abunda. Pero los consumidores enfrentan un nuevo desafío: una economía plagada de otros productos escasos y precios en aumento a los que la mayoría de nosotros no estamos acostumbrados. Históricamente, uno de los costos de la inflación es la incertidumbre que crea, lo que significa que los vendedores aumenten los precios y que nadie sabe si ese es un nuevo precio válido o simplemente una oportunidad para aumentarlo. Al igual que en la década de 1970, escuchamos muchas acusaciones de que los comerciantes están subiendo los precios solo para aprovecharse de los consumidores en un momento confuso.

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Pero el mundo ha cambiado ahora y es más difícil salirse con la suya con el aumento de precios. Tenía más poder del que tenía hace 20 años porque podía buscar el precio de los hoteles en mi teléfono celular. Como consumidores, todos estamos más empoderados. Si va a Target y ve un precio alto por el último juguete de la temporada, puede consultar en Amazon.com para ver si otros proveedores lo tienen en su inventario y cuánto están cobrando por él. También puede usar aplicaciones para comparar los precios de la gasolina en su vecindario, lo que ayuda a compensar algunos de los aumentos.

Tecnología como esta es una de las razones por las que ha habido tanta presión deflacionaria en las últimas décadas. Lo más probable es que la inflación actual fuera aún mayor sin nuestra capacidad de comparar precios. También significa que es menos probable que la inflación actual refleje un aumento excesivo y es posible que no llegue a los niveles de dos dígitos que hemos visto en el pasado.

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No solo podemos comparar precios, también tenemos más posibilidades de sustitución. Tomemos la historia reciente sobre una mujer de Nueva York que tenía una reserva de automóvil que Hertz no cumplió. También se encontraba en una situación desesperada: tenía que conducir hasta el oeste de Nueva York para el Día de Acción de Gracias y el único auto que le ofrecían costaba US$1,800. Hubo un tiempo en el que se quedaría atascada, pero tenía opciones. Incluso si no hubiera automóviles en Nueva York, podría llamar un Uber o los conocidos black car (camioneta negra de lujo con chofer) para llevarla a su destino en el norte del estado por alrededor de US$1,000 (asumiendo el viaje de 6 horas que estimó), y luego alquilar un automóvil allí por menos para regresar a casa. Sigue siendo una opción cara, pero probablemente más barata de lo que ofrecía Hertz (finalmente encontró un auto económico defectuoso por US$943).

La forma en que los consumidores encuentran sustitutos cuando sube el precio de un bien es una parte importante de la medición y la dinámica de la inflación. Puede ser controvertido, ya que los índices de inflación representan la sustitución de manera diferente y la forma en que se miden puede marcar una gran diferencia. Pero esto puede ser un problema menor hoy porque la tecnología facilita la búsqueda de sustitutos cercanos.

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La escasez y el aumento de precios son una experiencia nueva para muchos estadounidenses. Todavía hay situaciones en las que enfrentamos una demanda inelástica, pero menos productos, incluso un cerrajero de emergencia, ya no son realmente inelásticos. Puede tomar esto como un pequeño consuelo mientras lidiamos con el incremento de los precios.

Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Bloomberg LP y sus propietarios.

Este artículo fue traducido por: Miriam Salazar