¿Un mundo sin café en 2050? Estos son los posibles daños por el cambio climático

Colombia, mayor productor de café arábico suave lavado, podría verse afectado por las consecuencia del cambio climático

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Bogotá — El café es altamente sensible al cambio climático y debido a los estragos de este fenómeno se espera que en los próximos años países productores como Brasil, Colombia, Vietnam o Indonesia experimenten “reducciones sustanciales en las áreas aptas para el cultivo”, concluyó un informe divulgado por la revista científica PLOS One.

En el informe se analizan los factores de riesgo asociados con el cambio climático para el café, especialmente en la variedad arábica, así como para el cultivo de marañón (anacardos) y los aguacates al año 2050.

El riesgo es latente si se tiene en cuenta que existe un 40 % de probabilidad de que la temperatura media anual de la Tierra llegue a calentarse 1,5°C en los próximos cinco años, por encima de los niveles preindustriales, según advirtió la ONU.

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Los analistas concluyeron que “el café demostró ser más vulnerable al cambio climático con impactos negativos que dominan en todas las regiones productoras, principalmente debido al aumento de las temperaturas”.

Entre tanto, y en comparación con el café, se concluyó que el anacardo y el aguacate son más resistentes al cambio climático, aunque de todas maneras “el estudio ha demostrado que la adaptación al cambio climático será necesaria en la mayoría de las principales regiones productoras de los tres cultivos”.

El cambio climático tiene el mayor impacto negativo en las regiones cafetaleras aptas actualmente debido a su mayor susceptibilidad a las altas temperaturas.

“Las medidas de adaptación pueden incluir opciones de manejo específicas del sitio, esfuerzos de fitomejoramiento para variedades que se adaptan mejor a temperaturas más altas o sequías y, en el caso del café, el reemplazo de café arábica por café robusta en ciertas regiones”, indicó.

De hecho, se plantea que “nuevas ubicaciones de producción en altitudes y latitudes más altas podrían crear nuevas oportunidades de mercado. Sin embargo, se requieren políticas y estrategias para garantizar que los cambios en los lugares de producción no generen impactos ambientales negativos, como la deforestación, la pérdida de biodiversidad o los servicios de los ecosistemas”.

Atado a los anterior se debe garantizar que haya un consenso entre los agricultores de las zonas de producción, quienes deben estar dispuestos a cambiar su gestión o cultivar un nuevo cultivo. “Por lo tanto, las medidas de adaptación y los cambios en la producción deberán abordarse en enfoques participativos que permitan la participación de las partes interesadas locales”, indicó.

En una reciente entrevista con Bloomberg Línea, la directora de Relaciones de Gobierno y Asuntos Internacionales de WWF Colombia, Ximena Barrera, advirtió que si la temperatura aumenta 1,5°C para finales de siglo, el 9 % de la población mundial (700 millones de personas) estará expuesta a olas de calor extremas al menos cada 20 años; un escenario de por sí dramático.

Pero si ese aumento llega a los 2°C, 28 % de la población mundial (2.000 millones de personas) estará expuesta a olas de calor extremas con la misma frecuencia. Además, con un aumento de 1,5°C, el 6 % de los insectos, 8 % de las plantas, y 4 % de los vertebrados se verán afectados; con uno de 2°C, la afectación será del doble.

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“Dar cumplimiento a los compromisos de carbono neutralidad al 2050 requerirá de un aumento sin precedentes en el gasto en energía limpia. Para fines de la década de 2020, el gasto de capital anual en energía limpia debería expandirse en más de siete veces, por encima de US$ 1 billón (IEA, 2021), y se espera que un aumento de esta magnitud traiga importantes beneficios económicos y sociales”, afirmó.

De acuerdo a cifras de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), mientras la producción de café colombiano cerró el 2021 en 12.577.000 sacos de 60 kilos, 9% menos frente a la cosecha de 2020 de 13.890.000, las exportaciones totalizaron 12.452.000 en ese período.

La FNC culpó por este resultado “al impacto negativo que tuvieron los bloqueos en el segundo trimestre del año” y “el efecto del clima en algunas regiones cafeteras que pudo mermar la producción”.