Joe Rogan
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Durante semanas, Spotify Technology SA (SPOT) se ha enfrentado a una controversia creciente sobre el presentador de podcasts Joe Rogan, centrada en los efectos nocivos de la información errónea sobre el Covid-19 difundida por algunos de los invitados a sus entrevistas. Músicos comenzando con Neil Young pidieron retirar su música en protesta. Rogan dijo que simplemente estaba dejando que sus invitados dijeran lo que pensaban.

El fin de semana pasado, el escándalo creció cuando una compilación de videos de episodios de podcasts circuló en las redes sociales en los que Rogan repetidamente usaba un insulto racial. La idea de que el propio Rogan no tiene puntos de vista dañinos quedó repentinamente expuesta por lo que era: más información errónea.

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El juego ha terminado. Spotify ya no puede evitar el hecho de que se está asociando con alguien que amplifica el racismo, la desinformación y la misoginia. El servicio de transmisión debería terminar su relación exclusiva con Rogan.

El domingo, la tormenta de fuego provocada llevó al CEO de Spotify, Daniel Ek, a disculparse con los empleados. Ek dijo que Rogan había aceptado eliminar episodios de la plataforma. Pero el CEO también prometió mantener sus lazos con Rogan y dijo que “silenciar a Joe” no era la respuesta. “Cancelar voces”, dijo Ek, “es una pendiente resbaladiza”.

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Ek está equivocado. La verdadera pendiente resbaladiza sería fingir que el servicio de transmisión estaba censurando a Rogan si la compañía terminaba su acuerdo exclusivo, que se deriva de un contrato multianual de US$100 millones acordado en 2020. Si Spotify saliera del trato, Rogan no tendría problemas al llegar a sus millones de oyentes como lo hacen la mayoría de los podcasters, como producciones independientes accesibles en innumerables aplicaciones y plataformas, incluido Spotify. Nadie necesita gastar decenas de millones de dólares para mantener a Rogan en línea.

La gira de disculpas de Rogan es igualmente poco convincente. En una publicación de Instagram el sábado, expresó su pesar por usar la palabra N en podcasts anteriores e insistió en que sus comentarios fueron sacados de contexto. Pero Rogan tiene un patrón de tratar de minimizar el mal comportamiento. En respuesta a las críticas sobre sus invitados antivacunas, se ha presentado a sí mismo como una persona curiosa a la que le gusta conversar con personas que tienen una amplia gama de opiniones. En realidad, Rogan ha hecho sus propios pronunciamientos cuestionando las vacunas.

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Probablemente sea seguro asumir que Spotify no miró demasiado profundamente en la bóveda de podcasts de Rogan antes de firmar un acuerdo con el anfitrión en 2020. Y si la compañía lo hizo y decidió pasar por alto los comentarios atroces de Rogan, eso es aún más alarmante.

Los podcasts de Rogan, tanto antes como después de unir fuerzas con Spotify, están llenos de comentarios que provocan escalofríos. El presentador una vez describió ir al cine en un barrio predominantemente negro como entrar en el “Planeta de los simios, entramos en África”. En otros casos, Rogan ha denigrado a las mujeres, llamándolas “locas” junto con una palabrota , y menospreciando a algunas como mujeres “buscadoras de oro” y “depredadoras alfa” .

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Luego está el racismo manifiesto contra las personas de ascendencia asiática. Aquí está Rogan bromeando alegremente con un invitado mientras habla en una caricatura ofensiva de una voz asiática mientras lamenta que burlarse de los acentos ahora está mal visto. En otro clip, se une.

Hice una mueca mientras miraba los clips. Como todos los estadounidenses de origen asiático, soporté burlas xenófobas mientras crecía. Es preocupante saber que un podcast con una audiencia tan grande corre el riesgo de normalizar el fanatismo casual para una generación de oyentes jóvenes.

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Si Rogan quiere llenar sus entrevistas de prejuicio y misoginia esa es su prerrogativa, pero Spotify no tiene excusa. Continuar asociándose con él es vergonzoso.

Al quedarse con Rogan, Spotify se arriesga a algo más que a la vergüenza. El podcast podría dificultar la contratación y retención de trabajadores para la empresa en una industria donde la competencia por el talento es feroz. Ek ciertamente lo sabe, y no sorprende que su disculpa durante el fin de semana estuviera dirigida a los empleados de Spotify.

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Ek dijo que los comentarios de Rogan no reflejan los valores de Spotify. Es hora de que la empresa lo demuestre poniendo fin a la relación.

Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Bloomberg LP y sus propietarios.

Este artículo fue traducido por Miriam Salazar