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Ideas

Una historia con Zoom: México y Brasil son los mejores mercados de la plataforma fuera de EE.UU.

Así es cómo en pocos meses, crecieron 400 veces las reuniones en Zoom en todo el mundo y LatAm fue la locomotora con 10 millones de minutos por día en reuniones laborales y clases

Zoom Video Communications Inc. at its IPO At Nasdaq MarketSite in 2019.
03 de marzo, 2022 | 12:39 pm
Tiempo de lectura: 5 minutos

Bloomberg Línea Ideas — Desde su oficina virtual en Guadalajara, Rogelio Rocha tiene uno de los puestos más ‘pandémicos’ del país: es el CEO de Zoom para México, Centroamérica y el Caribe.

Con más de 33 años en la industria de la tecnología (previamente estuvo en Softtek y Kio Networks), Rocha asumió en octubre del año pasado en uno de los mercados de mayor crecimiento y potencial para la plataforma insignia de las reuniones virtuales.

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Hasta esa fecha, había desde Brasil un sólo manager para toda la región pero el crecimiento geométrico obligó a dividir la zona en dos: México y Sudamérica. “Sólo México durante 2021 creció 49 veces el número de sesiones gratuitas”, afirma Rocha quien maneja el segundo mercado más grande de Zoom fuera de Estados Unidos (y muy cerca en cifras de Brasil).

Cada día, en promedio los usuarios mexicanos consumen 3 millones de minutos (el 30% del total de Latinoamérica). Para ponerlo en contexto, este volumen equivale a todo el mercado europeo junto.

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Pero la misión de Rocha es aumentar los ingresos --no solo las sesiones-- y en ello está el sector educativo primero y corporativo después como sus principales clientes.

En el tercer trimestre del año pasado crecimos 35% los clientes de suscripciones pagas, con un margen de operación de 40%. A nivel global esto significa una facturación de 1050.8 millones de dólares”, agrega el ejecutivo.

Con un formato gratuito, muy sencillo de acceder (por video automático), sin estar atado a ningún paquete de sistema operativo (como Microsoft o Google), Zoom se convirtió en una opción muy ágil ante la necesidad urgente de conectar a empleados, jefes, maestros y alumnos en salas virtuales.

Aún sin pandemia, Zoom no va a dejar de ser negocio porque ya no hay marcha atrás en el cambio de paradigmas que hemos vivido estos dos años. Es un parteaguas como lo fue en su momento el 9/11″, dice Rocha mientras se ve de detrás de él un fondo estilo coworking simulado. Porque, como no podía ser de otra manera, la entrevista fue vía Zoom.

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Hace pocas semanas, la compañía hizo una encuesta con sus usuarios y 85% de ellos respondió que no creen que terminada la pandemia las actividades volverán a ser como hasta 2019. En la mayoría de los casos los usuarios de su plataforma dijeron que ya no quieren realizar en persona trámites de gobierno, actividades vinculadas con bienes raíces, servicios financieros e incluso ir a un gimnasio (las clases de distintas actividades deportivas vía Zoom son otro enorme nicho que se creó en medio del confinamiento).

Como buen hidalguense (residente del central estado de Hidalgo en México), Rocha se sintió muy orgulloso cuando le conté que hace unos meses tomé clases (vía Zoom) de bordado de Tenango con una señora 70 años. Su nieta con una laptop y una cuenta de Paypal ‘nos sentó’ a una texana, un australiano, a dos regiomontanas y a mí, con su abuela en su pequeño cuarto pintado de verde oscuro y rodeada de pilas y pilas de telas bordadas e hilos teñidos por ella misma. “Nunca antes esa mujer hubiera imaginado que su conocimiento iba a llegar tan lejos y tan fácil”, me responde y remata “¿sabía que nuestro lema es ‘Delivering Happiness” (distribuyendo felicidad)?

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Una sala no se le niega a nadie

Nosotros nos consideramos una plataforma que democratiza la comunicación y una espacio sin ningún tipo de complejidad al que puedes acceder desde cualquier dispositivo: desde un celular de cualquier marca hasta la computadora más sofisticada”, agrega Rocha.

Pero la verdadera meta de la marca es aumentar su presencia en el sector corporativo (que hoy es 40% de sus ingresos versus 60% del área educativo).

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La meta de Rocha es seguir manteniendo el crecer doble dígito durante 2022 y 2023.

Las reuniones seguirán siendo su mascarón de proa, pero trae un portafolio mucho más amplio que ya están probando algunas empresas medianas y grandes en el país: el servicio de telefonía en la nube Zoom Phone. “Se trata de aprovechar todo nuestro desarrollo en audio y en almacenamiento y nos convertimos en la central telefónica de una empresa”, explica, “si tu tienes ya 20 mil líneas contratadas con Telmex por ejemplo, me las traes y las conectamos a la nube y desde ahi operamos como una central, como un carrier, con enormes ahorros”.

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Para el volumen de negocio actual y las expectativas de crecimiento, la empresa estadounidense montó desde el año pasado un Data Center en Querétaro (uno de los más grandes entre los 21 que tienen alrededor del mundo) desde donde impulsan sobre todo este nuevo nicho de telefonía corporativa.

Otro de los servicios que quieren crecer es el de ‘Zoom Rooms’, un nivel más arriba de sus salas de juntas virtuales tratando de que la experiencia sea cada vez más profesional y útil. “Montamos una pantalla de alta definición en una sala donde pueda hablar el director de una empresa, por ejemplo. Arriba de ella hay unas regletas con cámaras de alta definición así como una gran cantidad de bocinas ambientales. Incluso se pueden colocar pantallas laterales (como en un estudio de TV). El sistema de Zoom hace las veces de un cabina de video y ‘poncha las cámaras’ de quienes hablan en tiempo real”, explica Rocha.

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Estos estudios de video ya están disponibles en algunos espacios de coworking en la Ciudad de México (como WeWork), por ejemplo, donde las empresas rentan por un tiempo definido estos Rooms.

Otro servicio que lanzarán en nuestro país es el ZOOM Events, que permite acceder a un recital digital o a un evento con hasta 10 mil asistentes en el mismo espacio.

“En la segunda mitad del año, estará disponible en el país la traducción simultánea de voz en cualquier idioma. No es solo close caption, sino audio: puedo estar escuchando en español una clase que alguién está dando en China en mandarín, y mi pregunta en español, ese profesor la escuchará en mandarín”, explica Rocha.

Y esto me regresó de un solo ‘pantallazo’ a aquel cuarto azul en Tenango, donde seguramente esa abuela pueda llevar sus alebrijes de colores bordados sobre manta hasta el último rincón del mundo.

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