Argentina

Gobierno argentino usaría mayor inflación como variable de ajuste, según la oposición

Martín Guzmán proyectó una banda del 38% al 48%, por debajo del 55% que prevé el mercado

Foto: Ministerio de Economía.
09 de marzo, 2022 | 07:00 AM
Tiempo de lectura: 2 minutos

Buenos Aires — El programa económico acordado entre el Gobierno argentino y el Fondo Monetario Internacional (FMI) que acompaña el refinanciamiento de la deuda contraída en 2018 incluye una serie de proyecciones macroeconómicas.

Por caso, el Gobierno estima que en 2022 la economía crecerá entre el 3,5% y el 4,5% y que el déficit será del 2,5% del PBI. En tanto, señala que la inflación se ubicará en una banda del 38% al 48%.

La meta inflacionaria es optimista: en 2021 el Índice de Precios al Consumidor (IPC) cerró en 50,9% y las proyecciones que el viernes pasado difundió el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central ubican a este indicador por encima del 55% para el año corriente.

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¿Podrá el Gobierno cumplir lo proyectado?

Según Claudio Caprarulo, director ejecutivo de la consultora Analytica, será difícil. “Vas a tener que soltar las anclas del año pasado, con el tipo de cambio nominal que acompañará a la inflación y vas a empezar una actualización de las tarifas energéticas”, señala el economista en diálogo con Bloomberg Línea, cuya consultora proyecta un IPC en torno al 58%.

“Si le sumas las consecuencias de la guerra en Ucrania que subirá precio de commodities, principalmente en energía, pero también por el rol de Rusia en lo que es producción de trigo, eso te traslada una importación de inflación más alta en el resto del mundo”, explica el economista, sobre un asunto que no aparece en el acuerdo entre el Gobierno y el FMI.

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“En ese marco, y más allá de que el Gobierno reconoció problemas para coordinar expectativas en la reducción de la inflación, y ahora tratará de corregirlo, difícilmente se alcance para compensar las otras variables”, concluye.

Poco ambiciosa

Para Javier Marcus, magíster en Economía de la UBA y gerente de Negocios y RRII de Southern Trust, la meta acordada es poco ambiciosa. “Si vemos los datos de 2021 implica bajar [la inflación] menos de tres puntos. Pasar de 51% a 48% con shock de confianza por el acuerdo, reducción de emisión y de déficit debería sonar lógico, pero no es lo que ve el mercado dado el apetito por los activos que ajustan por inflación”, resumió el economista.

¿Qué hará el FMI?

En la oposición señalan que la subestimada meta inflacionaria será la variable de ajuste que esconde el acuerdo. Así lo señalaron los diputados de Juntos por el Cambio Martín Tetaz y Luciano Laspina ante el ministro Martín Guzmán el pasado lunes en la comisión de Presupuesto y Hacienda.

Tetaz insistió en esa idea al sostener que el FMI no evaluará el sendero inflacionario en las revisiones trimestrales, revisiones que definirán cada desembolso comprometido por el organismo.

“El hecho de que no haya metas de inflación y que no haya restricción da la pauta a que la variable de ajuste del Gobierno es esencialmente la inflación”, dijo Tetaz, economista y legislador, ante la consulta de este medio. Y agregó que será “la forma en la cual el Gobierno va a cerrar el acuerdo es con inflación”.

Sobre ese punto, Caprarulo marcó que una baja de la inflación fuerte implicaría una “mayor necesidad del Gobierno de reducir gastos para compensar el aumento de jubilaciones’'. E insistió en que “en términos fiscales, una caída fuerte del IPC complicaría el objetivo fiscal para este año”.

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