La Fed
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Bloomberg Opinión — Hace muchos años, la cantante de country Carrie Underwood tenía una canción muy popular sobre una conductora que choca con un trozo de hielo negro. Ella responde soltándose y rezando “Jesus, take the wheel!” (“¡Jesús, toma el volante!” en español).

Al parecer, la Reserva Federal de EE.UU. ha adoptado el mismo enfoque co respecto a la inflación.

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En enero, el índice de precios del Departamento de Comercio para los gastos de consumo personal subió más del 6% con respecto al año anterior, un ritmo de inflación no visto en 40 años y muy por encima del objetivo del 2% de la Reserva Federal. Sin embargo, en su reunión de política monetaria de esta semana, los funcionarios de la Fed ofrecieron otra previsión optimista: La inflación anual se reducirá al 2,3% a finales de 2024.

Lo más preocupante de estas garantías es lo poco que tienen que ver con las acciones de la Fed. El banco central sólo puede frenar la inflación de forma indirecta, aplicando políticas (como el aumento de las tasas de interés) que reducen la demanda de trabajadores y frenan el crecimiento económico. Pero sus propias proyecciones muestran que pretende hacer exactamente lo contrario: La previsión media de los funcionarios es que la tasa de interés de los fondos federales alcance un máximo de sólo el 2,8% en los próximos tres años, en medio de un crecimiento superior al normal y de las correspondientes reducciones de la tasa de desempleo.

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¿Por qué la Reserva Federal no es más dura con la inflación? La respuesta parece ser que cree que sus herramientas de política monetaria no tendrán el efecto deseado. Como señaló el presidente Jerome Powell en su última conferencia de prensa previa a los comicios, la relación entre la holgura macroeconómica y la inflación se ha vuelto muy débil.

En otras palabras, la Fed no cree que vaya a conseguir reducir mucho la inflación si hace que la economía crezca más lentamente. Sin embargo, esto no explica por qué está tomando activamente en la dirección equivocada, el tipo de error que muchos conductores han cometido al chocar con una placa de hielo.

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En la canción de género country, el vehículo en el que van la conductora y su bebé en el asiento trasero se detiene de manera segura. Tal vez la Fed tenga esa suerte. Pero las personas que dirigen el banco central más poderoso del mundo no deberían contar con eso.

Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Bloomberg LP y sus propietarios.

Este artículo fue traducido por Andrea González